Me he comprado una camiseta del Ché en Aliexpress

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Me compré una camiseta del Che en Aliexpress, una gorra con una estrella roja en el grupo Inditex y tengo puesto un triángulo rojo en mi Twitter. Voy zurdo full-equipe aunque a mí los extremismos no me gustan. Porque los extremos se tocan…, los extremismos no son buenos. Porque tan violentos son los fascistas como los antifascistas. Porque hay que respetar las ideas de todo el mundo, sean cuales sean. Y la mujer es libre de hacerse puta o de vender su cuerpo…, porque es suyo. Si le parece bien lo que le pagan ¡qué viva el mercado! ¿Por qué no alquilar su vientre? ¿Le hace daño a nadie? Y sobre todo ¿me hace daño a mí? Me voy a hacer una foto con el puño bien arriba, verás cuando me vean en las redes. Me lloverán los deditos en alto.

Ahí reside el pisaverde que hace de contravolante a la izquierda. Buscando por ahí se encuentra el lastre, el ancla para la lucha de clases. Queremos la república del asno. Escribir con la “e” contra la “a” pero dejando la “o” tal y como estaba. Sin olvidar el culto al líder, aunque no lidere nada más que un rebaño de “grupis” que a todo dicen “Sí”.

La izquierda no está perdida, está maniatada y amordazada. Nos han metido al enemigo en casa y solo nos queda escapar. Nos han robado la bandera y ahora gritan cánticos bajo ella que no reconocemos. Están tumbando la puerta de nuestro castillo desde dentro. Y nos equivocamos en eso de resistir. Pues no es resistencia lo que necesitamos ya que no se puede resistir ante una puerta que cae hacia el lado contrario. El enemigo ahora está a nuestro lado y no hay hombro donde apoyarnos. Estamos dispersos, perdidos, llorando por un “morado” en la rodilla.

Bienvenido a la república independiente de mi casa que es más grande que la tuya y tiene un jardín que moja tu tejado. Mis plantas crecen sobre tu chabola y te van dejando sin luz cuánto más crecen.

Montados en una bestia a la que nos agarramos de sus crines, lo único que conseguiremos será que nos arrastre, o caer de bruces. Y seguimos intentando parar el tiempo aferrándonos a anteriores símbolos, sin construir, sin evolucionar la lucha a nuestro tiempo. Lo más que conseguiremos es una larga y burda resistencia que acabará con una caída general de los ideales que hoy nos mueven.

Nos han secuestrando los símbolos para prostituirlos a manos del capitalismo hasta dejarlos en nada. Han montado un tenderete con todas nuestras armas para venderlas a precio de saldo. Ya no se puede distinguir a simple vista al enemigo.

Me he comprado una camiseta del Ché en Aliexpress cosida con las tripas de un obrero explotado y no sé si combina mejor con mis pantalones falsos de Gucci o con mis fatigas para llegar a fin de mes.

Repito a gritos como el que cae por un pozo. Para la lucha de clases: organización, organización y organización.

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