Una idea fija

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Hoy me he levantado con una idea fija, la de seguir los pasos de Marta Ortega. Yo también trabajo en una multinacional que está presente en la mayoría de los centros comerciales, así que si a ella le ha salido bien, ¿por qué a mí no? ¿Acaso importa mi clase social? ¿O mi cuenta bancaria? ¿O haber nacido en un barrio pobre? ¿O ir a un colegio público? ¿O haber propiciado unas elecciones sindicales? Bueno esto último puede que sí. Pero lo que de verdad cuenta, lo que realmente importa son mis ganas, sobre todo mis ganas de llegar a fin de mes.

Vamos a empezar por el primer paso. Como Marta dice yo también estoy en el último escalón de la cadena, pero esto es independiente (según ella). Yo también puedo llegar a ser director de la multinacional  ̶d̶e̶ ̶m̶i̶ ̶p̶a̶d̶r̶e̶  donde trabajo.

Llamo a mi jefe directo (el jefe de zona) tiene a cargo algo más de un par de provincias y le digo que quiero hablar con su superior, que para estos asuntos el no es nadie. El tipo se molesta y me dice que va a venir a la tienda y que me va a amonestar. Así que le cuelgo de pronto pensando este se va a enterar cuando yo mande. Por supuesto no sabe que seré el próximo director general de la compañía.

Sigo mi empecinamiento y me dispongo a llamar a Recursos Humanos. Descuelgan el teléfono y le digo que soy Jesús Rodríguez y me preguntan el número de empleado, que a bote pronto por Jesús Rodríguez no caen. Le digo que soy el futuro director general y se ríe. Le advierto que se corte que no quiero empezar ya a echarle la cruz a nadie y me dice que qué quiero que tiene mucho trabajo. Le digo que quiero hablar con su superior, con el jefe de Recursos Humanos para que me envíe un billete de tren y que me entreviste “en persona” para director general. Se queda en silencio, escucho respirar varias veces y me cuelga.

Esto no puede quedar así. Llamo a mi padre y le pregunto que si no puede hacer algo, y me dice que claro que si, que me puede dar un pico y una pala a ver si espabilo.

Ahora estoy igual que estaba, pero con el jefe de zona cabreado y con Recursos Humanos pensando que soy gilipolllas.

Es una historia absurda, pero igual de absurdo es la bola que nos han querido colar los medios de comunicación sobre la vida y milagros de la nueva directora general de Inditex. La historia es muy fácil, lo ha heredado “chimpón”. 

Comprar la historia que han vendido los medios de comunicación nacionales sobre este caso no es otra cosa que enrollar un periódico y practicarle una felación al papel.

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