Entrevista a Enrique Javier Díez Gutiérrez «La Asignatura Pendiente»

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Enrique Javier Díez Gutiérrez se excusa unas horas antes de la hora pactada para la entrevista con El Común, como todos los profesores de este país debe cubrir una falta de última hora. La vocación educativa es una vocación de trinchera, las palabras hacen mella poco a poco. Precisamente gracias a su labor educativa Enrique observó que generaciones enteras de alumnos españoles siguen sin conocer bien en qué consistió la represión franquista y cómo fue la lucha contra la dictadura tras la Guerra Civil. ¿Por qué?, la respuesta a esta pregunta fue la que inspiró La Asignatura Pendiente, la memoria histórica democrática en los libros de texto escolares de Plaza y Valdés editores. Enrique decidió impulsar con otros profesores universitarios un estudio pormenorizado sobre los libros de texto de secundaria y bachillerato que abordan esa época histórica. Además, él y sus colegas elaboraron una encuesta, entrevistando a más de 600 profesoras y profesores de Historia de institutos de todo el país sobre su percepción de los contenidos en los manuales. Al finalizar expresa su preocupación porque la nueva Ley de Memoria Democrática no priorice lo ocurrido en la Guerra Civil y en la posguerra e incluya también al terrorismo de ETA dejando fuera la lucha antifascista, la represión y cuarenta años de dictadura.

Eres profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de León, Coordinador del área de Educación de IU, autor de diversos libros sobre educación y Vicepresidente del Foro de la Memoria de León, ¿en qué faceta te encuentras más cómodo?

De profesor en la Facultad de León porque la educación siempre ha sido mi actividad profesional y además es en la que creo que más se puede trabajar para cambiar el mundo. Eso de que hay gente pequeña haciendo cosas pequeñas en lugares pequeños, como dice Galeano, es verdad aunque ya lo dijo también Paulo Freire, la educación no transforma el mundo pero da herramientas a la gente para transformarlo. Y luego mi compromiso político dentro de IU es en el ámbito de la educación. Admiro a la gente que se compromete a representar a otra gente para cambiar y mejorar el mundo. Y por eso me siento muy a gusto en una organización comprometida con la justicia social y con la clase trabajadora.

Cuando nosotros estudiábamos, allá por los 80 y los 90 se decía que la República había perdido la guerra pero que, en cierto modo, había ganado el relato. ¿Qué ha cambiado para que hayamos llegado al punto donde estamos? ¿La extrema derecha ha perdido sus complejos?

Completamente, pero no se trata solo del auge del fascismo, esto es un problema que viene de nuestro pasado. Durante la transición, la supuesta necesidad de consolidar el régimen democrático y el control generado por la continua alusión al ruido de sables, condicionó la posibilidad de desarrollar una política de la memoria y que exigiera además, señalar, responsabilizar y juzgar a los torturadores y cómplices de la dictadura. Y como característica especial de esta fase quedó el miedo que la dictadura insufló en la sociedad española sobre la base de una represión política que se mantuvo activa hasta el mismo final del régimen. Y que además muchos de sus herederos han seguido copando puestos de poder político, judicial, policial, militar, económicos… por lo tanto la transición se edificó sobre una amnesia inducida con el resultado de una desmemoria que establecía una falsa equidistancia entre vencedores y vencidos como se ha acabado plasmando en los libros de texto. La ley de amnistía de 1977 se amplió a crímenes cometidos por la dictadura de Franco, convirtiéndose en una ley de punto final que impidió juzgar los crímenes contra la humanidad del régimen franquista. Tenemos a Billy el niño como un ejemplo paradigmático. No vale solo el relato del auge del fascismo sino que tenemos una profunda herida democrática inserta en el tejido social que proviene de esa transición. 

Buscando cuáles son las causas de la acción de las instituciones desde la transición me gustaría que hablaras del papel de las televisiones en la transmisión del olvido programado al que hemos sido sometidos. 

Las televisiones, pero en general los medios de comunicación social, tienen sus dueños, como las editoriales. Son cuatro dueños, conglomerados, fondos buitre manejados desde la economía y desde la ideología, han tratado de mantener lo que se llama la memoria cómoda que no inquieta a nadie y blanquea y oculta el fascismo impidiendo que se exijan responsabilidades y reparaciones. Aparece la concepción de que todos fuimos culpables de la barbarie que vivió la España de los años treinta, es la denominada la teoría de la equidistancia o equiparación en la que se plantea que hubo un enfrentamiento entre dos bandos, una lucha fratricida, entre hermanos que tienen la misma responsabilidad. Aunque como dicen los historiadores, una democracia nunca es culpable de un golpe de estado y un gobierno democrático como la II República, nunca es un bando. Pero la teoría de la equidistancia, que mantienen los medios enlaza con la visión dominante del último franquismo y la transición e incluso está presente en la Ley de Memoria Histórica de Zapatero.

Hemos asistido a la retirada de las placas de los versos de Miguel Hernández, al ataque y destrucción de los monumentos de Indalecio Prieto y Largo Caballero, al intento de borrar un mural feminista. ¿Iconoclastia fascista o ataque a la Memoria Histórica?

Esto lo ha vivido mucho el profesorado, lo digo porque es más explícito en los elementos que mencionas, pero el profesorado lo está viviendo y esto apenas sale en los medios de comunicación. Todo profesor y profesora tiene libertad de cátedra, las leyes establecen un marco general que nos protege, pero quien determina el Currículo es el profesorado, limitados por los libros de texto que son controlados por las editoriales. Pero hay un profesorado que no se limita a los libros de texto y que se implica en la construcción de todo el proceso de enseñanza y aprendizaje, pero aún así es muy difícil ser crítico en una sociedad en la que se ha impuesto una amnesia colectiva. Los relatos construidos por este poder que hunde sus raíces en el aparato represor del franquismo están inundando el discurso social que condena incluso el recuerdo. Por ejemplo VOX impulsó un veto parental que provocó que una parte del profesorado se empezara a replegar porque se siente amenazado y no quiere problemas. En los claustros se empieza a sentir una autocensura para no tener problemas. Y estas propuestas del fascismo las asume y las blanquea la derecha conservadora del PP y la derecha liberal de Ciudadanos y las difunde la caverna mediática, conservadora, reaccionaria y liberal. Así parece que toda la acción mediática se desarrolla entorno a sus desvaríos trasnochados en lugar de hablar sobre los temas importantes de la educación: la financiación y las ratios.

Tu equipo y tú habéis realizado Unidades Didácticas para secundaria que han tenido un gran éxito por parte del profesorado de todo el país. ¿Cuáles son los objetivos más importantes de estas Unidades Didácticas? ¿Deberían estar integradas en el Currículo escolar? 

Claramente, nosotros realizamos unas Unidades Didácticas para la recuperación de la Memoria Histórica que trataban de recuperar esta parte de nuestra memoria que quedó realmente olvidada o silenciada en el Currículo escolar porque, según advierten los historiadores, la incomprensión del presente nace de la ignorancia del pasado y no se puede construir un futuro con un pasado basado en la impunidad, que para ser demócrata, en definitiva, hay que ser antifascista. Se agotaron porque las sacamos en papel y al final las pusimos en la red para que todo el mundo pueda acceder a ella de forma gratuita. Lo está demandando aquel profesorado que está implicado y no se puede plantear como algo voluntario, debería estar integrado y por eso la editorial Plaza y Valdés ha decidido volver a publicarlas, pero se lo ha planteado también a la secretaría de estado de Memoria Democrática para que se haga conjuntamente y la secretaría lo pueda mandar a todas las comunidades autónomas, a las autoridades educativas, para que, a su vez, lo hagan llegar a todos los institutos de secundaria pero lo lógico sería que establecieran contenidos que se integraran en los libros de texto y en el Currículo ordinario porque, ¿qué es lo que trataban estas Unidades Didácticas? Suplir los contenidos, es decir, los contenidos de ahora se centran en la Guerra Civil, y la posguerra y la represión franquista, la lucha antifranquista, permanecen en la sombra. Y además es muy poco con respecto a los contenidos del siglo XX porque solo ocupan un 10% y deberían ocupar la mitad, son 44 años. Pero por otra parte había que evitar los ocultamientos porque se presenta la historia desde el punto de vista neutral y aséptica que encubre el silencio y el ocultamiento. También queríamos hacer constar que la represión fue algo invisibilizado y, sin embargo, fue una represión sistemática organizada y con carácter retroactivo prolongándose durante 40 años y ni la mitad de los libros de 4º de la ESO y de 2º de Bachillerato explican cómo el fascismo hacía sus fusilamientos, sus paseos, el exilio interior, los experimentos con las prisioneras para descubrir y erradicar el gen rojo de Vallejo-Nájera, o el secuestro y el robo de bebés para traficar con ellos, o todas las formas de represión específica hacia las mujeres que no aparecen para nada, las humillaciones públicas y las violaciones.

¿Qué es lo que más te ha molestado de los libros de texto sometidos a estudio: falsedades, equidistancias, blanqueamientos, olvidos?

Lo que más me ha chocado es el olvido de la historia de la resistencia antifranquista. Se tratan sobre todo los movimientos de resistencia más recientes, la resistencia política de los años 60, y no la lucha guerrillera durante los veinte años anteriores. Otro elemento son los mecanismos legales de incautación de bienes hacia familias republicanas represaliadas y las consecuencias de ello, no solo entre quienes lo sufrieron, sino en el proceso de enriquecimiento de las nuevas fortunas, la jerarquía de régimen y que ahora son los que conforman actualmente las grandes fortunas del IBEX35 y que nunca han pedido perdón ni han dado nada a las familias expoliadas. Una tercera cuestión es la represión diferenciada de las mujeres. Nada se habla de las formas de represión específica contra las mujeres, como el rapado de pelo. Para aquella época, el símbolo cultural de la feminidad es el pelo, la melena larga, raparlas el pelo, la ingesta de aceite de ricino, que provocaba diarreas constantes al tiempo que eran paseadas por las principales calles, o las humillaciones públicas, o la violencia sexual y las violaciones, es decir, convirtieron el cuerpo de las mujeres en campo de batalla.

El desarrollo de la empatía es algo básico en un mundo como el nuestro, hablas de los documentales, alguno en el que has participado, como Los Campos del Silencio o como El Silencio de Otros y cómo salen tus alumnos después de verlos, ¿cómo se puede conseguir en el actual sistema educativo que los jóvenes puedan empatizar mejor? ¿Hay tiempo y recursos para ello?

Si quitamos este modelo de educación basado en exámenes y presión continua, el chantaje de la nota, y hacemos una educación lenta, donde realmente haya tiempo para pensar, para experimentar, sentir, claro que se podría hacer, pero no en esta educación productivista que introdujo la LOMCE con estándares de evaluación, de aprendizaje, como si fuera un compendio de la producción por objetivos del modelo taylorista. Hay una estrategia que utilizan otros países con la educación emocional, que es la visita a los lugares de la memoria, el ponerse en la piel del otro, el tener contacto con quienes fueron los protagonistas. Grabando Los Campos del Silencio con mis alumnos visitamos en su pueblo, que fue un pueblo de esclavos para el régimen de Franco, a personas que fueron esclavos y algunos eran sus propios abuelos y eso les marcó profundamente. Por eso lo de que la incomprensión del presente nace del olvido del pasado. 

Por último, has realizado una serie de encuestas al profesorado, ¿qué situación le ha sorprendido más?

Que los obstáculos son numerosos. Cuento una anécdota muy gráfica. Un profesor de Filosofía comparó en una clase de segundo de Bachillerato la Biblia con un libro gordo de Petete, con la voluntad de indicar que no era científico, sino una creación literaria. Pues bien, dos alumnos le denunciaron a la dirección. La dirección exigió al profesor que pidiera perdón. Lo interesante es el argumento que ofreció la jefa de estudios, que era profesora de Historia, y quien dijo: «Esto es como cuando yo llego a la época de la Guerra Civil, paso de puntillas por el tema y no entro mucho porque hay alumnos de los dos bandos, hay que ser equilibrado en la docencia».

Ese argumento de esa profesora es como comparar a las víctimas con el victimario, al violador con la violada, es una equidistancia que está muy presente en muchos libros de texto. Hay muchos profesores que no llegan a explicar la época del franquismo porque el temario comienza por la Prehistoria. Otros llegan pero optan por pasar de puntillas, excepto los más comprometidos. Hay muchos que aún conciben que sigue habiendo una guerra fratricida, que hay que mirar hacia delante sin abordar el asunto porque culpan por igual a los golpistas y a los defensores de la democracia. Es una cultura educativa preocupante.

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