Desmontando mitos: Roma

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Los mitos son algo curioso, porque se trata de hechos no constatados o fábulas, historias imaginarias que calan en el subconsciente colectivo (muy al estilo fake news) y que pueden llegar a ser bastante peligrosos.

En este país nuestro, forjado en una (dudosa) guerra de reconquista, los mitos se han hecho un hueco en la historia común, muchas veces hasta sustituyendo a los propios hechos, como es ejemplo la famosa Batalla de Covadonga, en la que supuestamente, los astures, de la mano de Don Pelayo, frenaron el avance de las tropas de al-Ándalus, cosa que si bien algunos historiadores siguen manteniendo, hace ya mucho tiempo que quedó desmentida y los investigadores no han encontrado pruebas de tal batalla (ni arqueológicas ni documentales), llevando a pensar que se trata de una invención de carácter fantástica o incluso una tergiversación de hechos que acaecieron con otros protagonistas en otro momento histórico diferente.

Las series son un instrumento tan válido como otro cualquiera para desmontar mitos y hoy os voy a hablar sobre una producción que, bien puede considerarse una de las primeras series de la nueva ola o la llamada fiebre del oro de las series. Se trata de Roma, de HBO.

Su título original es en inglés Rome, creada por John Milius, William J. MacDonald, y Bruno Heller, en coproducción entre la BBC de Reino Unido, la RAI italiana y la norteamericana HBO, en 2002, con un presupuesto de casi 100 millones de dólares, más de 20.000 metros cuadrados de escenografía y la participación de más de 300 actores, para dos temporadas, cosa que en la época era colosal para ser una serie y que abrió el camino para las superproducciones que luego tendrían lugar. Se estrenó en 2005 en HBO y BBC y un año después en RAI, no sin poca polémica pues la BBC estimó que había demasiadas palabras malsonantes no aptas para sus horarios de más audiencia y al margen del director, realizó un montaje que redujo los tres primeros episodios a dos, lo que conllevó a la ira de sus creadores, aunque posteriormente ya podemos ver los episodios de forma íntegra. Y quizás aún peor fue lo que hicieron los italianos, que directamente perpetraron el doblaje, sustituyendo palabras malsonantes por otras menos duras.

Y es que como decíamos al principio, hablar de Roma en una perspectiva medianamente seria, es despedazar el mito que muchos tienen de ella. Roma fue lo que fue, con sus más y sus menos, fue el primer imperio europeo que facilitó el comercio y la movilidad con sus calzadas, aumentó significativamente el nivel de vida de los pueblos que la conformaron con sus detalladas obras públicas y bueno, qué decir de sus leyes o de su extremadamente modero ejército. Pero el imperio era también brutalidad y miseria, era conspiración y asesinato, superstición y demagogia, era a fin de cuentas eso, un imperio y los imperios están avocados al fracaso desde que empiezan a serlo, como es el caso de esta serie, que se sitúa en la transición de la República romana en el Imperio romano y su consecuente guerra civil y entre facciones.

Roma está francamente bien ambientada, se trata de una ficción histórica muy bien conseguida que logra hilvanar dos conceptos clave, la historia que conocemos, de los grandes personajes (quede claro que no es un documental, aunque esté bien documentada, es ficción, ante todo) y como influye la vida del pueblo en todo. Los auténticos protagonistas son dos legionarios romanos Lucio Voreno, interpretado por Kevin McKidd, un actor escocés con una buena ristra de personajes secundarios que seguramente os suene de Trainspoting, o de Anatomía de Grey (quien quiera que vea esa serie…), rubio y de ojos azules, que en la propia serie tiene alusiones a su fisicidad, siendo acusado de bárbaro, centurión de la Legión XIII Gemina que estuvo al mando de Julio César en las guerras en la Galia, disciplinado, devoto y familiar. Y Tito Pulo, interpretado por Ray Stevenson, irlandés, otro actor de pequeños papeles, en este caso sobre todo de guerreros, con apariciones en Thor (Volstagg), El rey Arturo (Dagonet) o Los tres mosqueteros (Portos), que es un soldado bajo el mando de Voleno, pero que es exactamente su contrario, pendenciero, caótico y vividor. Ambos personajes, están inspirados en caracteres reales que forman parte de las crónicas, apareciendo en los Comentarios a la guerra de las Galias de Julio César.

El mismo Julio César es interpretado por el conocido actor irlandés Ciarán Hinds, que ha ido repitiendo personajes en serie de HBO desde entonces, como el Rey más allá del Muro, Mance Ryser, en Juego de Tronos, al igual que Bruto, interpretado por Tobias Menzies, que también haría de Edmure Tully en Juego de tronos. Y también repite en Juego de tronos Niobe, esposa de Lucio Voreno, interpretado por Indira Varma, que hará en Juego de tronos de Ellaria Arenav que como la mayoría sabréis, la lía parduzca en Dorne. Y es que parece que a HBO le gusta repetir con actores que funcionan y estos actores están francamente bien, pero me gustaría incidir en dos personajes femeninos realmente bien elaborados, que son Atia de los Julio, interpretada por Polly Walker y Servilia, interpretada por Lindsay Duncan. Ambas actrices interpretan a dos patricias enfrentadas en lo político, que también existieron y están reflejadas en las crónicas. Servilia, madre de Bruto y amante (constatada en las crónicas) de César y Atia, que en cuyo caso se toman la libertad de transgredir la historia consabida del personaje histórico, se enfrentan de una forma cruel y despiadada, a través de lo que tienen, conjuras y esclavos que hacerles el trabajo sucio.

Hay un personaje que personalmente me pareció tan curioso, que creo debe ser mencionado. Es el interpretado por Ian McNeice, que hace de pregonero romano y es destacable como lo interpreta, dando veracidad a un encargado de dar noticias con un juego gestual que le hiciera ser comprendido en una capital donde vivía mucha gente que ni siquiera hablaba su mismo idioma. Excelente trabajo tanto imaginativo actoral como histórico.

El período histórico que abarca es del 52 a.C. con la caída del líder Galo Vercingetorix, hasta el famoso Idus de marzo del 44 a.C. en la primera temporada y de ahí hasta la proclamación de Octavio como emperador en el 31 a.C en la segunda. Son doce capítulos de aproximadamente una hora de duración, que a mi personalmente alguno se me hacía corto. Muestra la Roma más cercana a la realidad, huyendo del tópico hollywoodense de la capital limpia, cívica y resplandeciente, para mostrar una ciudad bulliciosa y sucia y brutal.

¿Porqué la suspendieron? Primero, las productoras no estaban aún preparadas para gastar tantísimo dinero en este tipo de proyectos, de hecho, HBO llegó a decir que la audiencia era insuficiente. Y segundo, el incendio que arrasó el set de Cinecittá, era gran parte sus decorados e instalaciones. Pero la primera es la gran razón, nadie se había metido anteriormente en hacer una producción tan ambiciosa y tuvieron que dejarla, cuando más hilos argumentales estaban saliendo de la serie. Una pena. Pero como no hay al que por bien no venga, cuenta la leyenda que HBO decidió dar carpetazo a Roma por otra serie, que acabaría siendo Juego de tronos.

Lo mejor, la calidad y la ambientación histórica, es sencillamente magnífica y aunque la cabecera no sea (musicalmente) algo brillante, introduce elementos que aparecen en toda la serie, las pintadas en las paredes y el calendario.

Lo peor, con lo bien que habían sido hilados los personajes en la primera temporada influyendo en las historias, de abajo a arriba y de arriba abajo, en la segunda no tiene el mismo peso, una pena.

Derribar mitos, es una defensa de la verdad, los creadores contemporáneos parece que lo tienen claro, ¿y tú? ¿Estás dispuesto a tener una mirada crítica a estas “verdades”?

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