Ante todo, enfoquémonos en nosotros mismos. No procure socializar su decadencia. Hallará la paz cuando comprenda que no merece la pena preocuparse por designios que no podemos controlar. Deje que la vida fluya. Usted merece ser, va a ser como las personas que aparecen en las tertulias de TV.
Repiénsese, interpélese, póngase hyper, y siga las siguientes instrucciones:
1 – Desista de la intimidad. Acomódese en una habitación compartida. Reduzca su existencia a la mínima esencia: una maleta, algún artefacto de cocina, un ventilador, nada de libros. Si usted ya se encuentra en un nivel superior y tiene contrato de renta, realquile habitaciones. Exija todas las garantías y priorice mujeres que trabajen internas. Establezca normas estrictas, sin visitas, sin ruidos, pago puntual de servicios bajo amenaza de calle. Las mascotas no son apropiadas para pobres. Ocupe su mente en que es algo transitorio: en el futuro será usted quien cobre la renta de los inquilinos y podrá optar a invertir en empresas inmobiliarias.
2 – No sea un vulgar fachapobre. Criticar es de mediocres. Déjese fluir en las medidas que están reactivando nuestra economía, las cifras hablan solas. Repiénsese como izquierdista de la alegría. Interpélese sobre la diversidad, la libertad, la prosperidad. Ponga en valor su existencia en el lado bueno de la historia, el de los valores europeos, el orden que exporta democracia a los países dominados por intransigentes e intolerantes.
3 – Tatúese un atrapasueños entre los pechos si es mujer, si es hombre colóquese un arete en una oreja. Mejor, percíbase como quiera y haga ambas cosas. Tener coche o electrodomésticos es una tara. Ejerza el cohousing, el coworking, el carpooling, el upcycling, el reselling.
4 – Sepa aprovechar las oportunidades del mercado. Alquile cuentas de Glovo, de Uber, de Amazon. Las personas migrantes regularizadas permiten visibilizar y normalizar la subcontrata de personas repartidoras, o las furgonetas que recogen personas jornaleras ocasionales en los barrios, las personas trabajadoras de cuidados y limpieza por horas, las personas limpiadoras de pisos para personas turistas.
5 – El dentista es un lujo sobrevalorado si no es por cuestiones estéticas. Ciña su compra a los productos asequibles, mejor los precocinados, deje el pescado, la carne, ciertas frutas y verduras, el aceite de oliva. Eso sí, reserve siempre una parte de sus ingresos para pagar el gym.
6 – Carpe diem. Viaje, como sea, escudriñe las ofertas, reserve con tiempo las habitaciones, los vuelos y tours organizados. Exhiba todo ello con profusión de fotografías en sus redes sociales y aplicaciones de búsqueda de pareja.
7 – Eluda la negatividad, distinga y marque distancia sobre los tóxicos. Sobre todo a los fachapobres. Consienta un cierto grado de comunismo, pero sin radicalismos nostálgicos. Etiquete de inmediato como rojipardo y obrerista a quien critique insidiosamente al progresismo.
8 – Vote siempre y hágalo con sentido práctico, a las plataformas que más activistas logren unificar. A estas alturas ya no se pueden crear alternativas. Siga las tertulias políticas de los medios. Demuestre en su entorno que es un preparado conversando sobre las polémicas de actualidad, que como son recurrentes puede tener usted memorizado el argumentario de un año para otro.
9 – Consuma los programas nocturnos que llevan al prime time el desenfado del izquierdismo jubiloso e identitario. Vea el móvil en el transporte público, todos los reels y tiktoks. Si olvidó los auriculares no sea cohibido, que se oiga, los demás no le pagan su internet.
10 – Por último, siéntase el CEO de su propia miseria. Borre el futuro de su agenda. Usted no es un explotado, sino un emprendedor en fase de incubación. Tal vez en breve será usted quien viralice videos con su cara pegada al móvil en una manifestación. Si, mientras tanto, el sueldo no le alcanza para cumplir algún punto de este decálogo, repítase que está saliendo de su zona de confort. Es la libertad moderna.








