Néstor Siurana, geógrafo experto en África Subsahariana
Esta es la base militar de China en Yibuti. Su apertura marcó un hito histórico: Se convirtió en la primera base militar de China en el extranjero. Rompió así con décadas de política exterior de no alineamiento, pero… ¿Por qué es tan importante para China?
Primero, porque es un enclave estratégico mundial. Yibuti, ese pequeño país en el Cuerno de África, posee una relevancia geográfica desproporcionada. Se ubica en el estrecho de Bab el-Mandeb, la puerta de entrada al Mar Rojo y al Canal de Suez. Esta posición controla el tránsito de gran parte del comercio marítimo entre Asia y Europa. China identificó este punto como crucial para asegurar sus intereses globales.
La base cumple una función primordial en la protección de las líneas de comunicación marítimas de Pekín:
• La Nueva Ruta de la Seda:
Este enclave es un nodo vital de la iniciativa de la Franja y la Ruta, asegurando que las mercancías chinas fluyan sin interrupciones hacia los mercados occidentales.
• Lucha contra la piratería:
Desde 2008, la Armada china patrulla el golfo de Adén. La base de Yibuti nació formalmente para ofrecer descanso, reabastecimiento y apoyo logístico a estas misiones de escolta antipiratería.
• Seguridad energética:
Una enorme porción del petróleo que consume la economía china transita por estas aguas procedentes de Oriente Medio.
• Protección de ciudadanos y diplomacia militar:
A medida que las empresas chinas se expandieron por África, miles de sus ciudadanos se asentaron en zonas de riesgo. La amarga experiencia de las evacuaciones de emergencia en Libia (2011) y Yemen (2015) demostró a Pekín la necesidad de contar con un centro operativo logístico cercano. Yibuti funciona ahora como el cuartel general para misiones humanitarias, operaciones de paz de la ONU y misiones de rescate en todo el continente africano y Oriente Medio.
Establecerse en Yibuti también responde al deseo de Pekín de posicionarse como una superpotencia global legítima. Lo más llamativo de este escenario es que la base china convive a pocos kilómetros de instalaciones militares de otras grandes potencias, como Camp Lemonnier de Estados Unidos, además de bases de Francia, Japón e Italia. Esta densa concentración militar convierte a Yibuti en un microcosmos de la diplomacia militar y la vigilancia mutua del siglo XXI.
Por tanto, la base de China en Yibuti no es solo un puesto logístico avanzado. Representa la evolución de la doctrina de seguridad de Pekín, que ha pasado de la defensa estricta de sus fronteras continentales a la salvaguarda activa de sus intereses económicos y de sus ciudadanos en cualquier rincón del planeta.
Este artículo se publicó originalmente en https://x.com/NestorSiurana








