La prórroga de la miseria, objetivo del malmenorismo para 2026

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El Congreso rechazó ayer, como se preveía, el decreto del Gobierno de coalición que proponía prorrogar los contratos de alquiler que vencieran antes de fin de año. Ahora se abre un periodo de incertidumbre para los inquilinos. ¿Qué pasará ahora?

Desde esta columna se advirtió que el problema de la vivienda no sólo no se había solucionado con la Ley por el derecho a la vivienda, promulgada en la anterior legislatura del Gobierno de Progreso, sino que la situación iba a empeorar (Por qué no cambiaron el «paradigma de la vivienda» ni lo van a hacer, artículo de enero de 2024).

No se trata de vaticinar el futuro, es simplemente aplicar un método materialista y dialéctico al análisis social. Ello nos llevó a pensar que este problema es estructural en la sociedad capitalista y que, dadas las peculiares circunstancias de la economía de España (la misma que «va como un cohete»), el problema tendería a agudizarse en el contexto de la opresión de la UE, el Rearme, el Austericidio y demás patrañas de la sostenibilidad, sumado además a la demostrada eficacia de los «progresistas» para servir a los intereses de los fondos de inversión y al rentismo.

Ese mismo método nos permite anticiparnos a lo que, probablemente, suceda ahora:

  • La parte más desafortunada de esos miles de inquilinos cargará con la peor parte, con decreto o sin decreto (pues aparte de los desahucios que vemos gracias a los movimientos vecinales existen otros miles de «desahucios invisibles» que se producen en silencio y de forma anónima), y engrosará las filas de las familias que ya han normalizado el hecho de compartir habitaciones, o quizás de vivir en auto caravanas (como en las series de EEUU).
  • La parte más afortunada será la que se beneficie de las medidas paliativas que los ministros han prometido (Bustinduy ayer aseguró que impulsará el decreto las veces que haga falta) y el Gobierno buscará -de nuevo- una forma de socializar la pérdida de los rentistas con ayudas y beneficios fiscales, de manera que la acumulación de capital continuará pero al menos hemos dado una patada a la pelota hacia adelante.

Si ustedes observan, la progresión cronológica, en apenas cuatro años, es la siguiente:

Asegurar la prohibición de los desahucios y el «cambio de paradigma», nueva Ley PSOE-Sumar-Podemos –> beneficio récord de fondos de inversión inmobiliarios, auge del rentismo como forma de vida –> progresiva pauperización de la clase trabajadora que se agudiza en los más desfavorecidos por no poseer vivienda –> imposibilidad de acceder a una vivienda ni en una vida entera con un salario modal actual —> economía «va como un cohete» gracias a la hiper explotación laboral en el sector inmobiliario y turístico –> los creadores del «escudo social» nos aseguran ahora que prorrogarán estas miserables condiciones, como si eso fuera algo sensacional.

¿Y por qué no proponer otras alternativas? Si ustedes siguen observando, verán que cuando el Gobierno de Coalición y Progreso lleva al hemiciclo este tipo de medidas, lo hace mediante votación y se enfrenta a los malvados de turno, ya sean los de Vox, los de Junts o cualquier otro pelele de la ultra derecha. Lo hacen además en paquetes ómnibus o mezclados con sus propagandas que atribuyen el problema a consecuencias de la guerra de Irán. Pero ¿por qué no se decreta una prórroga de inmediato así como decretan, de la noche a la mañana, el gasto de miles de millones en armas para sus guerras?

¿Cuántas viviendas se podrían construir (y poner a disposición social en alquileres asequibles) con los miles de millones que llevan gastados en armas de guerras contra supuestos enemigos que sólo preocupan a los alucinados otanistas?

Pregunten a los totalitarios chinos cuántas viviendas podrían construir con ese pastizal, o pregunten al detenido dictador venezolano qué misiones de vivienda podrían llevarse a cabo.

Esto, obviamente, no se lo van a contestar los señores -y señoras- del «escudo social». He aquí una propuesta real para usar ese dinero de la muerte y la guerra: Cuatro medidas reales y factibles para erradicar el problema de la vivienda en España.

Un consejo final para los afectados por el problema de la vivienda

En apenas horas, ustedes verán como nuestros paladines progresistas se van a lanzar a promover acciones. Esta izquierda autopercibida volverá a pedirnos que nos manifestemos junto con sus liberados, que gritemos mucho, que agarremos megáfonos, que hagamos pancartas que acompañen a las suyas, incluso aplaudirá como héroes a quienes se expongan a detenciones y multas por parar desahucios. Son en realidad malmenoristas, ratas embusteras que viven muy bien en el marco capitalista y rentista, al que no quieren incomodar.

Sí, claro que tendremos que hacer todo eso. Pero no de la mano de quienes pretenden prorrogar la miseria que ellos mismos han fomentado, y que además se venden como los salvadores, porque sólo obtendremos -en el mejor de los casos- medidas paliativas y en breve la rueda volverá a girar en favor del rentismo.

Es urgente reorganizar los movimientos obreros -de vivienda pero también de sanidad, de pensiones, de educación, de los parados, etc- fuera de este embuste. Es difícil pero no imposible, muchos estamos intentando explicar que de esa misera malmenorista es posible salir.

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