Volodímir Zelenski, presidente prorrogado de Ucrania debido a la prohibición de elecciones por la ley marcial, declaró en el parlamento británico esta semana que se han desplazado a Oriente Medio «200 expertos militares antidrones» para defender a la región de los drones iraníes, y que hay más “dispuestos para el despliegue”. Zelenski muestra así su disposición de ayudar a EEUU e Israel, hecho que suscitó la amenaza (legítima defensa) de Irán de atacar también objetivos en Ucrania.
Son diversas las voces de periodistas que opinan ya abiertamente que, por tanto, el apoyo militar a Ucrania es por ende apoyo a Israel. E incluso desde esas fuentes se interpreta que los drones que pueden usarse en Palestina serán fabricados en España. Así pues, las visitas del presidente ucraniano, aplaudidas fervorosamente por los partidos de este Gobierno y el de la anterior legislatura, venían a ser, como se predijo, muestra de la sumisión de la soberanía española a los designios de la OTAN. Nada nuevo.
Es llamativo cómo el razonamiento dialéctico ha sido asesinado por el Occidente actual. No es extraño este crimen dialéctico. Para acometer las atrocidades que necesitan realizar para sobrellevar la decadencia imperialista, precisan que no se razone de manera compleja.
El razonamiento dialéctico aplicado a los estudios sociales, desarrollado por los pensadores materialistas tras Hegel, nos llevó a entender que el capital no es un ente concreto, no es una cantidad de dinero, no es una cuenta en un banco, ni el acopio de unos medios de producción. No. El capital no es una cosa, es un movimiento constante, un ciclo que adopta diversas formas. Es una relación social.
Pretender analizar el capital observado en una instantánea, en un momento concreto, puede ser útil en ciertos ejemplos. Pero si se toma ese método como norma, perderemos la comprensión global. Sería como analizar el ciclo del agua sólo, por ejemplo, en su forma líquida cuando está en un río, pero no cuando es hielo en la cumbre de las montañas o cuando flota vaporosamente en una nube.
Es esto exactamente lo que hacen con nosotros en el moldeamiento de la opinión pública. En el renovado eslogan del «no a la guerra» tenemos un caso evidente. Se nos dice que Sánchez se enfrenta al «trumpismo» y cierra (o eso dicen) el uso de una base; pero el ciclo completo de la dependencia española de la OTAN sigue desarrollándose en su inmenso entramado de comercio entre empresas, uso de patentes tecnológicas, trasiego de capitales a través de bancos, acumulación de capital de fondos extranjeros, y mucho más.
Igualmente sucede con Ucrania y el ente sionista. Zelensky, que hace no mucho se presentaba como un aliado que pide prestado a sus amigos (armas y dinero) puede ahora presentarse como algo más, un aliado estratégico en el conflicto del entorno de Oriente Medio.
La dialéctica es asesinada de múltiples puñaladas. Una de ellas es la equiparación de Ucrania y Palestina. Dentro de la lógica artrósica que nos ofrecen, dos pueblos invadidos son equiparables, por tanto Ucrania y Palestina son lo mismo. Este es nivel de razonamiento, de neuronas anquilosadas.

Europa posee los valores del Talmud, dijo el año pasado doña Ursula von der Lying. Bien, de hace un año a aquí, la opinión pública europea (que no puede permanecer indiferente a un genocidio en el que hemos visto reventados a cientos de niños, o a médicos de un hospital dar una rueda de prensa sobra cadáveres) ha obligado a nuestros gestores a no apoyar a Israel por encima de las posibilidades de la vergüenza.
Pero eso no significa que, en el entramado económico, financiero, bancario, monetario, etc, las relaciones entre intereses sionistas y europeos se siga produciendo. Entre otros motivos porque a EEUU le viene como anillo al dedo el incremento de la violencia en el entorno de Rusia.
¿Dónde está la equiparación del pueblo palestino con respecto al ucraniano cuando se trata de enviar dinero y armas? ¿Dedicarán los eurocomunitarios el 5% de su PIB a fabricar armas para Palestina? ¿Por qué se pide una «solución» de dos estados para Palestina-Sionismo pero no se pide un pacto de paz Ucrania-Rusia, y en cambio se prepara Europa para ser una inmensa factoría de armas para combatir a Rusia?








