Mujer, llegan los primeros rayos de sol y aprieta el calorcito. El uno de enero ya te prometiste ponerte a plan porque te habías pasado con los dulces de la navidad. Claro, quedas con tu prima para tomarte un café y es una tentación comerte uno o dos mantecados. Los días pasaron y la promesa quedó sin cumplir. La semana santa llegó, y como ha sido algo fría, no has tenido que sacar la ropa que enseña algo más de piel, así que, como una buena capa todo lo tapa, has tirado para adelante.
¡Pero estamos en mayo! Y ya, sí o sí, no queda más remedio que coserse la boca e ir al “gim” todos los días para meterse en cintura, nunca mejor dicho, porque ¿qué monstruosidad es esa de bajar a la piscina con los rolletes en la tripa o en los muslos? Además, hay que pasar por “chapa y pintura” para las depilaciones integrales, bronceados y ponerte un buen maquillaje “waterproof”.
Con estos fáciles consejos ya verás como la operación bikini te irá fenomenal.

- Reflexiona. Los primeros párrafos los has leído miles de veces en cualquier revista, blog o reel de Insta. ¿Verdad? Yo te pregunto, ¿cuándo naciste estaba escrito que tu propósito vital era estar delgada? ¿Merece la pena privarse de comer? ¿En qué medida tu valor depende de tu peso? Las mujeres hemos crecido pensando que “lo valemos” si alcanzamos (o rozamos) los cánones establecidos. Y para ello hemos hecho dietas de todo tipo, algunas, muy peligrosas. Sufrimos trastornos de conducta alimentaria, rechazo a nuestro cuerpo y nos hemos obsesionado con cada caloría que pasaba por delante nuestra, haciendo que no podamos disfrutar de un día de playa o una tarde de cumpleaños.
- Sé amable contigo misma. Llegado a este punto es momento de que practiques la amabilidad contigo misma. Si cuando te miras al espejo dices cosas como “vaya muslacos”, “esta tripa es horrible”, “los brazos están colganderos”… Es hora de desterrar a esa maltratadora que nos han inoculado porque no hay razón humana para que te hagas eso a ti misma. Esto se hace practicando palabras amables, no hay fórmulas mágicas.
- Si hace daño, por ahí no es. Parece que las mujeres hemos asumido que la vida duele. Duele darse tirones de vello, punzadas del láser, perforaciones, pasar hambre, ropa que aprieta, dolores de pies por el uso de tacón, prácticas sexuales violentas, cirugías innecesarias… ¿Te has parado a pensar si merece la pena esta tortura? Date permiso para tratarte bien.
- Encuentra tu valor más allá de los cánones de belleza y basa tu autoestima en valores más saludables. Parece que solo si somos bellas y nos esforzamos en serlo seremos “alguien”. Mientras que a los varones en general no se les exige una belleza artificial para alcanzar el éxito social, a nosotras se nos inculcan esas creencias. ¿Por qué no es suficiente para nosotras estar aseadas y con ropa limpia para cumplir con el canon social?
- Leer. Te recomiendo que leas dos libros. En dos semanas te los has ventilado. Uno es “Bellas para morir” de Esther Pineda y el otro “El mito de la belleza” de Naomi Wolf. Te adelanto un par de ideas: el deseo de delgadez y de alcanzar el ideal de belleza de las mujeres no es genuino, sino que a través de la publicidad y la propaganda nos lo inculcan porque nos lo asocian a las ideas de éxito social. Ambos libros coinciden en que la belleza se presenta como una meta inalcanzable, porque hagas lo que hagas siempre serás imperfecta, y la industria tendrá un producto a la venta para ti. A la vez, mantenerte preocupada por el peso y tu imagen te tendrá distraída y controlada, entre otras cosas, lejos de otros intereses.
Espero que con estos trucos tengas una buena entrada al verano y disfrutes de cada minuto libre de creencias opresivas. Todavía estás a tiempo de deshacerte del lastre patriarcal.
Recuerda: eres adecuada tal como eres.
P.D. ¡Que nadie se alarme! Esto no es una reivindicación de la obesidad ni los malos hábitos, espero haber tenido la suficiente habilidad para hacer entender mi mensaje.





Muy acertado. A ver si empezamos a liberarnos de esa obsesión por seguir estereotipos estéticos que nos roban tiempo, dinero y energías positivas. Claro que las alternativas, (hiyab, nikab, burka) tampoco son muy halagüeñas… Nos toca seguir luchando, me temo. Saludos