La periodista Nuria Coronado organiza una presentación de su libro «No contaban con las madres» y organizaciones transgeneristas, incluida Izquierda Unida de Valladolid, presiona para que cancelen dicha presentación, incluso hacen un escrache en el lugar donde se está presentando el libro y amenazan con demandar a la biblioteca.
Nuria, como yo, hemos sufrido cancelaciones por dar nuestra opinión basada en información, investigación y estudios actualizados sobre el impacto de las ideas trans en la infancia y la adolescencia.
Los intentos de cancelación a feministas no cesan, aunque percibo que ya no tienen tanta fuerza. El público en general se ha dado cuenta de las mentiras del transgenerismo y no gozan de la misma credibilidad de hace cinco años.
Hace cinco años también, yo fui perseguida por dar mis opiniones en Twitter, ahora X, al estar en desacuerdo con la ley trans y su autodeterminación del sexo en el DNI. Quisieron arruinarme económicamente y arrebatarme mi profesión.
A raíz de aquello, escribí el libro «La secta, el activismo trans y cómo nos manipulan» publicado en la editorial Deusto-Planeta.
Aunque hace ya tres años de su publicación, las estrategias sectarias del transgenerismo siguen vigentes.
- Mentir.
Las mentiras son una de las estrategias básicas de cualquier secta. Es una técnica de persuasión coercitiva basada en el control cognitivo. Decir mentiras una y otra vez estableciendo dogmas. En el caso que nos ocupa, la mentira más grande que sostienen es que se puede cambiar de sexo. Es evidente que no es posible este cambio, puesto que las operaciones son estéticas y la hormonación cruzada no consigue un cambio de sexo real, solo daño irreversible.
Otra mentira es el propio concepto de «identidad de género», que definen como el sentimiento de ser mujer, hombre o un «género intermedio». Como si existieran sentimientos propios de hombres o mujeres con el que identificarse. La «identidad de género» es un concepto sexista, pues atribuye a hombres y mujeres distintas formas de sentir, pensar o actuar. Nada nuevo bajo el sol patriarcal.
«Si no apoyas su nueva identidad de género, se suicidará». Esta es una mentira que a su vez genera miedo, ansiedad y culpa en las familias. ¿Qué padre o madre va a dudar si le dicen que su hijo o hija va a suicidarse? Afortunadamente, madres informadas no se creyeron esta mentira y fundaron aquí en España la asociación AMANDA.
- Sustitución de la identidad de la persona por una identidad sectaria.
Delante de nuestras narices promocionan la «identidad de género» y les dicen a niños y niñas, adolescentes y sus familias que afirmen la «identidad de género» de sus hijos e hijas y borren su identidad pasada. Solo esta estrategia debería hacer saltar todas las alarmas en los y las profesionales expertos en sectas. Pero ha pasado desapercibido.
De forma descarada van a las escuelas a decirles a niños y niñas, que si se sienten mal o no encajan, es porque a lo mejor tienen una «identidad de género» que tiene que emerger, con las consecuencias que eso conlleva: cambiar de nombre, de pronombres, de atuendos, perturbarse si alguien osa a llamarles por su nombre original o equivocarse de pronombres, terminar con alguna intervención farmacoquirúrgica en el cuerpo.
Las sectas inducen a la sustitución de la identidad de la persona por otra destructiva, en la secta trans, lo hacen sin esconderse.
Poco a poco, la secta trans, a través de los mensajes difundidos en internet y medios de comunicación, inocula la idea de que la persona tiene que ajustar su cuerpo a un ideal de cómo tienen que ser las mujeres o los hombres.
- Miedo, culpa y ansiedad.
Como consecuencia de lo anterior, quien ya cree que tiene otra identidad, asume un nuevo nombre y apariencia, exige a su entorno que le siga la corriente, y si no lo hace, empezarán con una técnica de persuasión coercitiva basada en el control emocional, una de las más frecuentes es la activación del miedo, la culpa y la ansiedad. Si la madre se equivoca de nombre o pronombres, la bronca en casa está asegurada, por lo que esa madre termina callando y siendo doblegada. Esta secta se ha asegurado de cambiar la ley para que en las escuelas se apliquen protocolos que protejan esta nueva identidad destructiva. - Separación de la red de soporte inicial.
Hablaré de las madres porque casi siempre son las que protegen a sus hijos e hijas. En España tenemos la agrupación AMANDA, son ellas las que luchan como leonas.
Cuando la madre se niega a subyugarse a la persuasión coercitiva que ejerce su hijo o hija captado por la secta trans, aplican una técnica basada en el control ambiental, que es la separación de la red de soporte social. Está lleno internet de mensajes que dicen: «si tu familia no respeta tu identidad de género, es que son tránsfobas, no te quieren».
En una persona adolescente, este mensaje es devastador, y rompe los vínculos familiares. Esto sería suficiente para perseguir a quienes difunden estos mensajes, pero la secta trans está bien financiada y su publicidad ha calado en lo más hondo de la sociedad, anestesiando el pensamiento crítico.
- Persuasión coercitiva basada en la inducción de estados disociativos a través del uso de drogas: bloqueadores, hormonas cruzadas y cirugías.
Una de las características de las sectas es que persiguen un ideal inalcanzable. La secta trans dice que se alcanzará la felicidad si afirmas tu identidad de género. La última fase de esta sustitución de la identidad de la persona por una identidad sectaria es prestarse a intervenciones irreversibles.
En la infancia, a partir de los nueve años, darle a niños y niñas castradores químicos para evitar su desarrollo sexual natural. Esto lo podéis encontrar en leyes autonómicas y guías sanitarias hechas en colaboración con el Ministerio de salud. En la pubertad, darle a chicos y chicas hormonas cruzadas, ignorando los efectos adversos que conlleva. Y a partir de los quince años, operaciones quirúrgicas para amputación de pechos sanos. Sí, quince años. En resumen, un daño irreversible bien documentado, aquí en España tenemos, entre otros, el informe Trànsit.
Esta estrategia de persuasión coercitiva se basa en la inducción de estados disociativos a través del uso de drogas. Es común en las sectas y en esta particularmente, la sociedad la ha normalizado.
Por supuesto, la felicidad no llega después de esto. Cada vez más estudios están apoyando la idea de que la afirmación de la «identidad de género» no alivia las tasas de suicidios ni mejoran la salud mental de estar personas. Pero el daño ya está hecho. Ningún beneficio justifica la mal llamada «transición de género».
Control de la información.
Evidentemente, para que las personas no destapen las mentiras, se debe hacer un control férreo de la información. En la actualidad, este control se hace a través del descrédito, llamando «tránsfoba» o «facha» a quien se opone a la destrucción de la infancia y la adolescencia. Cancelar la presentación de un libro para que éste no se conozca y no se lea, y por tanto, abra puertas a las dudas. Porque en una secta no se duda. Se obedece y acata el dogma.
Nuria Coronado es valiente al presentar su libro allí donde le dejan. Un libro valiente y altamente recomendable. Ninguna feminista vamos a dejar de responder a las mentiras del transgenerismo y vamos a proteger a la infancia y la adolescencia de las garras de esta secta destructiva.
Te animo a leer también mi libro para conocer los detalles que abordo en este breve artículo. Ya no cuelan las mentiras. No nos vamos a callar.








