Esta entrada se enmarca en el dosier que el diario elcomun.es presenta para este Primero de Mayo, en estos momentos en los que más que nunca necesitamos movilización. Como medio apostamos por la alianza fraternal contra toda opresión, toda explotación y por la paz. Frente al rearme, respuesta obrera.
Las señales invitaban a pensar que el rearme es la apuesta de las sucursales de la OTAN en Europa para seguir obteniendo beneficio. Incapaces de competir comercialmente en la nueva configuración mundial, agrandarán la ficción financiera oprimiendo hasta el límite a su clase trabajadora. Se sugirió en esta columna (No a los créditos de guerra).
¿Cómo fue posible tan tremenda desmovilización? Astutas campañas de confusión, favorecidas por la inmensa maquinaria de la ideología dominante, fueron horadando gota a gota la resistencia:
– salvar a la democracia mundial del trumpismo
– coaliciones progresistas que normalizaron el gasto militar en Ucrania
– la lucha contra el totalitarismo que se opone a los egos identitarios
– la lucha de los partidos de izquierdas en el Gobierno contra el pérfido rojipardismo prorruso o el terrible imperialismo chino.
Todo ese colosal trabajo de aturdimiento ha dado su fruto y ya actúan sin ningún adversario natural. A las puertas del Primero de Mayo, el Gobierno prepara nuevas riadas de millones para el rearme y los sindicatos sistémicos anuncian impuestos para la guerra.
¡Y estos eran quienes se ofrecían como salvadores del auge de la derecha y del totalitarismo!
Nuestros salvapatrias, progresistas de tanqueta y mordaza, nos dicen: eres más libre porque podrás jubilarte voluntariamente con 71 años.
¿Para pensiones? Hay una hucha limitada. ¿Para las armas? ¡Un saco sin fondo!
Esto simboliza la barbarie de su “orden basado en reglas”, las vidas humanas son valiosas si se pueden tratar como mercancías; si no, son despreciables. Su libertad es la de morir trabajando, multiplicar los accidentes laborales, esperar meses para una cita médica, dedicar gran parte del sueldo a engordar a rentistas y a especuladores de la vivienda.
El enemigo lo tenemos en casa y son quienes quieren armarnos contra amenazas fantasma, los que comercian misiles con los asesinos de la resistencia en Palestina, los que dejan en manos de fanáticos al pueblo sirio o han vendido a los saharauis.
¿Convertirán en un delito tipificado pedir la paz? Hoy como hace un siglo es revolucionario exigir paz, pan y un espacio donde habitar.
Para ello sirven jornadas como el Primero de Mayo. Para aumentar la conciencia de que somos la mayoría y la riqueza proviene de la fuerza laboral. Para llamar al despertar de la movilización, a la organización por la paz, por los servicios públicos, por una vida digna.








