Entonces, ¿OTAN no u OTAN sí?

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Aprovecho para hacer esta pregunta dado que (por ahora) es posible formularla en público sin ser requerido por las autoridades policiales.

Una pregunta dirigida a los responsables de los partidos y sindicatos «de izquierda» en España, vista su opinión sobre Siria: entonces, los trabajadores que pretendemos ser conscientes y estar organizados ¿debemos seguir su ejemplo y olvidarnos de salir de la UE y la OTAN?

Hasta hace no mucho, ustedes, responsables políticos, nos aseguraban que entre sus reivindicaciones se encontraba la lucha contra la Troika europea, término hoy extinguido, referido a la Comisión Europea, el BCE y el FMI. Hoy se han olvidado de eso. Hasta olvidaron exigir la devolución del rescate a los bancos.

Ya se han naturalizado como cotidianas las exigencias sobre el techo de gasto y la estabilidad presupuestaria, eufemismos que no son otra cosa que traicionar la legítima soberanía de los países y anteponer la deuda capitalista a las necesidades públicas, aun a costa de las vidas de los más desfavorecidos.

Igualmente han naturalizado que un partido «de izquierdas», para poder presentarse a elecciones en Europa, deba llevar por decreto en su programa la venta de armas a las guerras que la OTAN indique, ya sean para el «frente oriental» o para masacres de pueblos enteros. Si un partido no pide esto y se le ocurre obtener un buen resultado en unas elecciones, entonces esas elecciones serán declaradas nulas.

Ahora nos dicen que la caída de Siria es una gran noticia para las libertades universales. Y nos muestran imágenes de cárceles y relatos de amigos que ustedes dicen tener. También ustedes tuvieron amigos en Libia y creyeron todo lo que les contaron sobre Gadafi. Y porque son muy jóvenes, si no también tendrían amigos que vieron con sus propios ojos las armas de destrucción masiva en manos de Sadam o las incubadoras desconectadas en Kuwait.

Ustedes rechazan cualquier situación internacional que no cumpla sus rigurosos requisitos morales: ser tolerante con la diversidad sexual, ecológico, sostenible, digitalizado, sin huella de carbono, etc. O como dice la alta responsable de la UE, Kaja Kallas, que los yihadistas sean «inclusivos».

No solo eso, sino que cualquier iniciativa política, para ser aceptada por ustedes, debe proponer un Estado sin fuerzas de seguridad ni legislación propias, que sea totalmente abierto a las injerencias externas, a las sanciones y bloqueos, que permita la proliferación en su territorio de bases extranjeras, atentados liderados por opositores, guarimbas, revoluciones artificiales, espías asesinos, grupos paramilitares violentos, todo eso debe estar permitido en esos Estados para que ustedes calmen sus necesidades morales y les den su visto bueno.

Responsables «de izquierdas», dejen de buscar trazas de imperialismo a miles de kilómetros de distancia: el imperialismo lo tienen encima de ustedes mismos, como un buitre sobre sus hombros.

Es nuestro dinero público, el de nuestros hospitales y colegios, el que está siendo despilfarrado en guerras que no queremos pelear. Son nuestro tejido industrial y nuestros sectores estratégicos los que están siendo vendidos a fondos de inversión afines a la Alianza Atlántica.

El Che dijo una vez, en referencia al asesinato de Lumumba y a la masacre civil en el Congo ejecutadas por los belgas: «no se puede confiar en el imperialismo, pero ni tantito así, nada» (discurso pronunciado por Ernesto Che Guevara, 30 de noviembre de 1964).

También dijo en otra ocasión: «Sinteticemos nuestras aspiraciones de victoria: destrucción del imperialismo mediante la eliminación de su baluarte más fuerte: el dominio imperialista de los Estados Unidos de Norteamérica. Tomar como función táctica la liberación gradual de los pueblos, eliminar sus bases de sustentación, que son territorios dependientes». (Ernesto Che Guevara, Crear dos, tres, muchos Vietnam).

Ni siquiera les pedimos que se sacrifiquen en la batalla, como hizo el Che. Nos conformamos con que al menos no mientan a nuestros hermanos de clase. Y necesitamos referentes claros, inamovibles y honestos. Hoy ustedes verían inconvenientes inclusivos en el Vietcong o encontrarían sospechas totalitarias en el movimiento del liberación del Congo.

Ustedes, líderes «de izquierda» que son águilas para distinguir el imperialismo en la lejanía pero ciegos cuando lo tienen delante, han bajado los brazos contra el imperialismo y han decidido que no se puede luchar y por tanto es mejor rendirse. Porque no saben o no quieren o quizás porque les conviene personalmente y les han prometido un puesto en un lobby.

Dejen de joder, por favor. Si han decidido ser útiles al capitalismo, háganlo en privado, dedíquense a sus negocios, vendan sus libros y den sus conferencias, con los suyos. La clase obrera no les necesita, estamos ocupados tratando de organizarnos en el desastre que han dejado, sin sanidad, sin educación, sin vivienda, antes de que nos manden como carne de cañón a sus guerras.

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