Por qué consideran que Kazán BRICS 2024 será la conferencia que cambiará el mundo

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Sí, sabemos que esto no es el socialismo (creo que sabemos distinguir lo que es el socialismo, de igual modo que sabemos distinguir lo que es imperialismo de lo que no, hemos leído algo de Lenin, pero gracias por la advertencia), y también sabemos que no podemos esperar la solución de los graves problemas actuales de esta próxima conferencia, pero se esperan de ella algunos resultados que confirmen la esperanza de un nuevo mundo que nace. Un nuevo mundo que promete estructurarse en un sistema internacional alternativo más justo y democrático.

Si bien es cierto que no es muy complicado proponer un mundo más justo y democrático, cuando el actual, por mucho que lo llamen orden basado en reglas, es un nido de desigualdades, guerra, corrupción, muerte, engaño y miseria.

Justo ayer mismo, la presidenta de Moldavia, Maia Sandu, anunciaba que el referéndum sobre la adhesión de Moldavia a la UE se decidía a última hora por una diferencia de centenares de votos. Horas antes, con el recuento de votos varios puntos a favor del NO, la presidenta había denunciado injerencias, pero parece ser que ese orden basado en reglas impuso su carisma y esos problemas se solucionaron, terminando en un vuelco electoral de foto finish o de VAR.

Precisamente el asunto organizativo será uno de los aspectos a debatir a partir de hoy en Kazán, Rusia, en la Cumbre de los BRICS 2024, donde se tomarán decisiones de futuro sobre su propia naturaleza geopolitica. Aunque hablemos habitualmente de reuniones puntuales y de países que «se incorporan» al grupo, hasta hoy no es claro el aspecto de los requisitos que deben tener los países de nuevo ingreso, ni existe un protocolo o estatuto organizativo.

Esto es importante no sólo por el evidente aspecto de ordenamiento, sino porque la amarga experiencia que hemos vivido, desde las últimas dácadas hasta la fecha, nos muestra unas organizaciones internacionales que esgrimen “consejos de seguridad” y miembros con derecho a veto. Véase, así, la ONU, parasitada por Estados Unidos, o de la propia UE, a la que pertenecemos los españoles, y que no es más que una sucursal del imperialismo que supedita la soberanía de sus propios estados miembros a las necesidades de la guerra y el genocidio.

La exclusión de países de esos consejos de seguridad de la ONU, como sucede en general con todos los africanos, latinoamericanos o del Asia Occidental, que se perpetra en la ONU basta como argumento para augurar que cualquier otro modo de organizar cumbres entre países será mejor. Esto prometen los BRICS, que las decisiones serán tomadas por consenso, lo que ya en sí mismo supone un método más democrático que los que hayamos visto hasta ahora.

Por tanto el grupo BRICS acometerá en esta conferencia un punto vital para reconfigurar el orden mundial, que de apuntalar esos avances democráticos podría convertirse en un baluarte para el paso a un sistema multipolar.

No sólo es importante el asunto organizativo, también se pretende desarrollar un mecanismo que facilite las relaciones económicas, el comercio, el desarrollo científico y tecnológico entre los países miembros, con la mirada puesta en el llamado Sur Global. Se trata de formar “nuevos centros para la toma de decisiones políticas de importancia global en los países del sur y el este” y en general en aquellos que forman la mayoría del planeta como anunció Lavrov en una anterior reunión de julio de este año.

Una de esas nuevas formas de decisión alternativa pasa por superar el sometimiento al sistema monetario y financiero de EEUU. Una infraestructura crítica para un posible sistema financiero global alternativo no basado en la hegemonía del dólar. ¿Podrá hacerse realidad? Parten con una buena base: según datos del Banco Mundial, los países BRICS representan alrededor el 36.8% del PIB global por paridad de poder adquisitivo, pasando por encima del G7, que es del 29%.

Este cambio hacia un modelo financiero alternativo resultaría, en palabras de Lavrov, “una forma de vida más justa basada en la igualdad soberana de los países y la diversidad de civilizaciones”. Lógicamente, y dada la situación de permanente amenaza de escalada bélica en la que están empeñados los países del entorno imperialista atlántico, la transición hacia el nuevo orden mundial supone transitar una era histórica que “será espinosa”.

De hecho ese tránsito puede convertirse en toda una travesía del desierto, si como observamos Estados Unidos y sus lacayos europeos, entre los que gozamos el honor de encontrarnos los españoles, persisten en sus intenciones de mantener su hegemonía a través de la guerra principalmente, así como de la conversión del esquema económico europeo en una especie de inmensa factoría de armas para alimentar los focos de tensión en la fontera de Ucrania y en el entorno del Mar Rojo y hacia el Golfo Pérsico. De momento, este ambiente de pre guerra mundial, permite a algunas empresas y fondos de inversión occidentales obtener beneficios de récord, aunque a costa de llevar a la miseria a sus propios pueblos. Veremos hasta cuándo la censura permitirá que estos pueblos abran definitivamente los ojos.

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