Cuando escribo estas líneas el gobierno español acaba de convocar al responsable de negocios de la embajada de Israel para protestar contra el ataque del ente sionista al cuartel de la ONU en Líbano, donde hay presencia de tropas españolas. Sólo con ver que el actual responsable de delegación hebrea es ese buen señor, ya entendemos todos que no cabe esperar gran cosa de este llamamiento. Recuerden que la embajada sigue vacante desde que Netanyahu se permitió el lujo de hacerse él el ofendido con España y retirar a su representante. Por otro lado en el momento de escribir estas líneas aún no hace una semana desde que Macron acabó poco menos que pidiendo perdón de rodillas a Israel por haber hablado en términos que tampoco eran excesivamente firmes contra el suministro de armas al estado hebreo.
En fin, que como pueden ver en Europa no pasamos de levantar sin mucho convencimiento ni fuerza la voz cada vez que el ejército hebreo comete alguno de sus actos, mientras ellos encima se hacen los ofendidos, nos afean la conducta, y los nuestros no pasan de apretar fuertemente los puños. En casos extremos, como el que hemos comentado de Macron, acaban suplicando el perdón del ente sionista. Y mientras, por cierto, pretendiendo dar imagen de fuerza y firmeza frente a Rusia en Ucrania.
Esta sumisión total a los intereses de los Estados Unidos, que son quienes al final agitan ambos avisperos, me lleva a preguntarme algo inquietante: ¿Qué represalias deben haber amenazado con tomar desde el centro del Imperio? Porque con tal de evitar lo que sea que el gobierno americano haya amenazado con desencadenar, en Europa hemos tragado con armar a un régimen con batallones nazis, con que uno de esos nazis hablara en un parlamento de la UE, con enviar tropas a hostigar a una potencia nuclear, con pagar más cara nuestra energía, con permitir un genocidio de libro, con mirar hacia otro lado ante las violaciones de prisioneros en los campos de concentración israelíes, y ahora parece que estamos a punto de transigir también con ataques a nuestras propias tropas.
Es cierto que desde el final de la segunda guerra mundial el bloque occidental ha estado siempre sometido a los intereses de los Estados Unidos. Pero independientemente de que nos gustara o no se entendía que los gobiernos europeos buscaran un primo de Zumosol que les guardara de un cierto peligro, además de hacer respetar unas normas que habían permitido en buena medida el progreso de buena parte del continente y defendiendo sus intereses a nivel mundial. En el momento actual, sin embargo, la sumisión a los intereses norteamericanos está a punto de meternos en dos guerras y de cortarnos el suministro de materiales básicos para nuestra economía y subsistencia.
No sé ustedes, pero yo en este mundo no soy capaz de imaginar una situación peor que estar a punto de enemistarnos con la mayor potencia militar del continente mientras se permite el exterminio de todo un pueblo y el fin en todo oriente medio del orden internacional que nos ha protegido durante décadas. El destino al que vamos por este camino es, sin exagerar, el fin del mundo tal como lo conocemos. De modo que la amenaza que mueve a los gobiernos europeos a este nivel de servilismo y sumisión, en buena lógica, sólo podría ser sobrenatural. Algo así como liberar a la bestia del Apocalipsis, aunque francamente no soy capaz de imaginar qué podría hacer este monstruo que no esté haciendo ya Netanyahu.
Incluso podríamos vender al mandatario hebreo como dicha representación del mal: A La Bestia se le permitió decir palabras llenas de arrogancia y de blasfemia, y se le dio autoridad para hacer todo lo que quisiera durante cuarenta y dos meses, nos dice el Apocalipsis. Desde luego esta cita nos recuerda de forma irresistible a la carta blanca que se ha otorgado al ente sionista desde hace ya un año.
Evidentemente no pretendo aquí ponerme místico, todo esto sólo ha sido una manera de ilustrarles que no alcanzo a imaginar un lío peor para Europa que en el que nos vamos deslizando sin poner remedio, y que de hecho en la cultura cristiana se nos representaba el mal absoluto en una situación fácilmente asimilable a la actual. Pero nadie osa cuestionar las órdenes de los jefes ni oponerse al monstruo de nuestro tiempo. No es difícil suponer que si la situación sigue escalando los mismos amos que nos tienen cogidos de pies y manos querrán que intervengamos en una guerra a gran escala en la zona, y que esta acabará salpicando a Europa. ¿Podemos aún confiar en que en algún momento algún líder europeo tenga la gallardía de plantarse?
Es difícil responder. Yo lo único que pediría es que en el momento en que estas líneas lleguen a ustedes, el gobierno español no esté nuevamente suplicando perdón a Netanyahu o permitiendo amenazas como las que ya han proferido contra España. Pero bueno, algo terrible sucederá si no permitimos bombardear a niños, violar prisioneros, atacar países sin medida y bombardear tropas españolas. No sé qué, pero debe ser terrible de verdad.




