Al escribir este artículo entramos en el último fin de semana de agosto y es un tema recurrente en varios medios hacer balance del estío por estas fechas. A simple vista yo diría que ha sido un verano bastante típico, con los incendios forestales y el calor como tema de fondo, la serpiente propia de todos los veranos, este año en forma de eclipse de sol y sus acontecimientos deportivos con el infalible Tour de Francia y este año con Mundial que, para colmo, ganó nuestro país. Por desgracia ese último asalto a Ceuta no permite despachar este periodo diciendo que ha sido un verano más. Sin embargo, me parece mucho más llamativo que lo que se ha visto en los medios lo que no se ha visto. Porque si los sanfermines, los mundiales u olimpiadas o el tour llenan habitualmente un vacío de noticias propio de esta época, la verdad es que este año noticias importantes no faltaban.
Empezando por el asunto que ahora nos toca más de cerca, ese asalto de la valla de Ceuta, ¿cómo es posible que nuestros informativos no hablen de aquel espionaje al móvil de Pedro Sánchez que llevó a cabo no hace tanto el país vecino? ¿Cómo es posible que no se expliquen exhaustivamente en nuestros telediarios la relación de Marruecos con el gobierno israelí y Estados Unidos? Personalmente a mí esto me preocupa más que la nueva edición del Grand Prix. Pero se ve que esta noticia no es tan importante como todos creíamos.
Luego, desde hace bastante tiempo, no hemos vuelto a saber del mortal peligro que representaban los therian, ese grupúsculo que estaba comiendo el cerebro de los jóvenes y convenciéndolos por oscuros intereses nunca aclarados de que podían percibirse como animales. No sé si recuerdan pero al empezar este año eran lo que preocupaba a un montón de medios y sociólogos. No se entiende por qué un peligro de tal calibre es relegado en los medios para hablarnos de las gafas necesarias para ver el eclipse.
Tampoco sabemos desde hace meses nada de los que aparecían en los papeles de Epstein. Después de una revelación de una red pederasta internacional capaz de las mayores aberraciones aún no hay un sólo detenido a pesar de todos los indicios que se conocen pero es que, además, desde hace meses, este asunto es como si nunca hubiera existido. Tener que ver en un montón de medios pontificando a gente que ha tenido contacto con pederastas y fiestas aberrantes con menores es, cuando menos, chocante. Y tener que hacer como que no lo sabemos más aún. Y no me vengan con que la presunción de inocencia y demás. Si realmente esta gente sólo estuvo allí de paso que lo aclaren. Y si las autoridades los han descartado como responsables de las monstruosidades que sabemos que allí se hacían que nos lo expliquen. Pero es que ni se ha investigado ese asunto, ni ya se habla de él. Tendremos que conformarnos con saber de los videos tan majetes que hace el hermano menor de Lamine Yamal, qué le vamos a hacer.
De la investigación a Montoro por hacer leyes a medida de casas de apuestas, de gasistas y de energéticas, nunca más se supo. En los días en los que estalló el caso se hablaba de que era el mayor caso de corrupción de la historia, la primera vez que presuntamente se había comprado en nuestra democracia a un legislador para hacer leyes a medida de una empresa. Pero mientras sabemos con pelos y señales cada movimiento que hace cierto sector judicial de este asunto llevamos ya casi un año sin oír hablar.
En un momento en que puede ser que hubiéramos necesitado a nuestros efectivos militares para reforzar nuestras fronteras, resulta que tenemos un contingente nada despreciable en una misión nunca suficientemente explicada para defender Europa del supuesto peligro ruso. ¿Cómo es posible que nadie pregunte por ellos cuando se ha visto la vulnerabilidad de nuestra frontera, y cuando países donde tenemos desplegadas tropas haciendo Dios sabe qué se han permitido el lujo de faltarnos al respeto y decir que nos iban a dejar fuera del espacio Schengen?
Entrando en la materia internacional, desde que las tropas occidentales salieron por piernas de allí tras veinte años de paripé, no hemos vuelto a saber nada de lo que pasa en Afganistán. Un país que era el centro mundial del terrorismo ¿recuerdan? Sin duda todo lo que ocurría allí se ha arreglado mágicamente en cuanto las tropas occidentales se largaron.
Es curiosos también que desde que Estados Unidos ha emprendido una guerra que dicen haber ganado cada pocos días pero que sigue cerrando el flujo de combustibles mundiales y desde que secuestraron a Maduro, ya, mágicamente, la paz a vuelto a Gaza, no existen las narcolanchas que justificaron los ataques sobre embarcaciones pesqueras en el caribe y ya no es imprescindible hacer elecciones en Venezuela. Nuestros informativos han dejado de pedirlo.
Todo esto lo pensaba estos días, pero debía deberse sin duda a que aunque yo este verano he trabajado, casi todo el país y también los informadores estaban de vacaciones. También por eso, sin duda, es por lo que en todo el verano nadie ha hablado del infierno que ha sido diariamente en verano la línea 1 del metro de Madrid, como sabíamos todos los que debíamos mantener la ciudad en movimiento. A ver si ahora que ya se reincorporan tienen a bien hablarnos de todos estos asuntos.








