Desmontando los baños sin género

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Hace poco tuve que visitar un hospital público¹. En la sala de espera había dos baños, uno al lado del otro, los dos unisex en lugar de uno para hombres y otro para mujeres. Me sorprende que existiendo dos espacios ambos sean unisex. Lo políticamente correcto se ha extendido hasta edificios públicos.

En todos los baños existe una zona especialmente delicada. Esta raramente es transitada por hombres, pero necesariamente invadida por mujeres. No es práctico compartir inodoro con quienes tienen la facultad de propulsar a discreción con el consiguiente riesgo de errar en la diana. La acumulación de estos errores es lo que convierte el perímetro del váter en área de alta contaminación, presencia biológica, o como quieran ustedes denominarlo. Huelga decir que no nos sentamos. Aun así, nuestra ropa entra en contacto con esa superficie

¿Por qué poner en riesgo la salud de las mujeres? La respuesta es sencilla, porque la salud mental de las personas es tan importante como la salud física y el colectivo de personas no binarias puede verse gravemente lastimado. ¿Cuál es el porcentaje poblacional que representa el colectivo no binario? Ni idea. Es probable que no se acerque al 49,5% de la población femenina que es la que se ve afectada al compartir baños con hombres. Cabe preguntarse si esta medida es más política que útil.

La extensión de baños y vestuarios de género neutro tiende a ser global. Para evitar el daño moral a las personas de género neutro o fluido se prevé que en un corto periodo de tiempo los espacios separados por sexos sean compartidos en todos los servicios públicos y la mayoría de los privados. Esto es, en escuelas, polideportivos, hospitales, etc.

Más allá de lo higiénico, cuando baños, probadores y vestuarios son mixtos se convierten en entornos poco seguros para las mujeres². En Wisconsin, el pasado curso cerraron los baños de genero neutro después de que un estudiante cometiera asalto sexual, atracción de niños y exposición de genitales a menores dentro de uno de estos baños en su escuela. Este es sólo un ejemplo. Es posible que los espacios donde uno airea sus genitales no sean los más idóneos para experimentar teorías de inclusión, especialmente si son frecuentados por menores. Tales medidas, en caso de ser necesarias, deberían implementarse en lugares transitados por adultos y una vez confirmada su eficacia, introducir en entornos con acceso a menores.

La seguridad emocional del colectivo no binario no puede pasar por encima del derecho a la seguridad física de mujeres y menores de edad.

Existe un ideario muy concreto destinado a apoyar estos espacios sin género dentro del cual se dan supuestas soluciones y argumentos a favor:

Luc Bovens y Alexandru Marcocci en su estudio sobre baños unisex³ hacen referencia a que los hombres orinan de pie. La solución que dan a esta incompatibilidad entre las distintas necesidades según el sexo es que los baños sean desinfectados tras cada uso. Conozco este tipo de cubículos con autolimpieza. Son habituales en Francia, se encuentran en las áreas de servicio y en la vía pública. El acceso de menores sin adultos está prohibido, luego descartamos su instalación en escuelas por el altísimo riesgo de accidente por lo que deducimos que las niñas no tendrán buenas condiciones higiénicas en los baños de las escuelas ya que, como reconocen estos investigadores, las personas con pene orinan de pie y las personas con vagina orinan sentadas.

No voy a valorar la incongruencia que existe entre este modelo de derroche energético de luz y agua y la actual política ecológica. Quiero limitarme a analizar si los planes de inclusión lgtbq+ se pueden aplicar en baños y vestuarios. Que existan baños mixtos cuando no hay espacio no es un problema. Lo que estoy cuestionando es que se imponga el modelo único de baños sin género cuando las condiciones permiten instalar baños segregados por sexo e incluso se transformen en espacios mixtos aquellos separados por sexos ya existentes.

En este afán por argumentar a favor de los citados baños, arquitectos y diseñadores aluden a un modelo integrador en el que se menciona a las personas con movilidad reducida. Esto es completamente gratuito ya que desde el año 2010 la ley⁴ aprueba las condiciones básicas de Accesibilidad y no Discriminación de las personas con discapacidad para el acceso a los espacios públicos. No solo no mejoraría sus condiciones, sino que las empeoraría ya que las personas con movilidad reducida utilizan el baño de mujeres no por una cuestión machista sino porque, igual que las mujeres, no orinan de pie y se trata de dar soluciones que cumplan con las necesidades de uso.

El otro potencial beneficio sería reducir los tiempos de espera, sin embargo, en el mencionado estudio Behavioural Public Policy³ se cita que “será necesario retirar los urinarios” en los baños unisex y que esto dará como resultado que “los tiempos de espera de los hombres aumentarán”. Es decir, los tiempos de espera no se reducen se igualan, no por reducir los tiempos de mujeres sino porque se aumentarían los tiempos de los hombres. Si además se incorporaran los lavabos con autolimpieza la espera aumentaría, como mínimo, al doble de la actual.

Todos los autores favorables a la implantación de baños sin genero son conscientes y mencionan la preocupación por la seguridad, incomodidad y problemas de higiene. Sin duda la principal razón para la imposición de baños unisex es ser más inclusivos con la comunidad lgtbq+ aunque la realidad es que los baños segregados no afectan en absoluto a gays, lesbianas o transexuales que utilizan baños separados por sexo sin ningún problema. La reivindicación surge de la comunidad transgénero⁵ y personas no binarias o de genero fluido. Kathryn H. Anthony, profesora de la universidad de Illinois aduce que en los baños separados por géneros (sexo) las personas trans (transgénero) están en peligro de ser víctimas de agresiones y ataques sexuales. Tal afirmación no es avalada por ningún dato y choca con las denuncias y sentencias constatadas por agresiones a mujeres⁶ y menores⁷ por parte de transgéneros en dichos espacios.

Universidades catalanas implantaron los baños de genero neutro alegando que era una reivindicación de una parte de la comunidad universitaria⁸. Qué porcentaje corresponde a esa parte de la comunidad universitaria se desconoce, los datos no son públicos. La consulta, si la hubo, tampoco se ha hecho pública. Lo que si se hizo público fue una encuesta del diario La Vanguardia⁹ en la que el 70% consultado rechazaba la implantación de baños mixtos por los motivos ya mencionados, falta de seguridad e higiene.

En conclusión, la aplicación del modelo de espacios neutros no es motivada por una demanda social, deteriora la calidad del servicio y añade nuevos problemas como la falta de seguridad.

En el mundo material siguen existiendo los penes y las vaginas independientemente de pensamientos o sentimientos. Estos son distintos y no dejan de serlo bajo altas dosis de tolerancia. Las personas inevitablemente siguen siendo binarias en tanto que se distribuyen en dos grandes grupos, personas con vagina y personas con pene, con necesidades diferentes. El hecho de sentirse no binario no cambia esto ya que las personas no binarias tienen, necesariamente, pene o vagina.


¹ Hospital Universitario del Tajo. Comunidad de Madrid

² El 90% de las agresiones sexuales denunciadas en piscinas públicas en el Reino Unido tienen lugar en vestuarios unisex. De 134 quejas denunciadas durante 2017-2018, 120 incidentes ocurrieron en vestuarios neutrales en cuanto al género y solo 14 fueron en áreas de vestuario de un solo sexo. Fuente: Contra el borrado de mujeres.

³ Behavioural Public Policy, 2020. Luc Bovens y Alexandru Marcocci.

⁴ Real Decreto 173/2010 y Ley 10/2014.

⁵ La persona transexual padece una disforia de género de forma estable y permanente. Estas personas requieren tratamientos hormonales y cirugías, en mayor o menor medida, para alinear su físico con su identidad. La persona transgénero equipara sexo con género. Su identidad es sentida y no tiene que ser estable ni definitiva. La transformación física suele limitarse a utilizar accesorios generalmente atribuidos al sexo sentido como tacones, pelo largo, etc. en el caso de mujeres. Pelo corto, ropa masculina para los hombres. Generalmente no recurren a la cirugía ya que rechazan el concepto de sexo siendo para ellos los roles de género los que identifican un sexo u otro.

⁶ Caso Karen White (Stephen Wood), Reino Unido. Caso Andrómeda Love (Hobby Bingham), Estados Unidos.

⁷ Alumna de 15 años violada en el baño de la escuela. Fuente: Fuente: The Epoch Times 15 ocb 2021. Dos cargos de sodomía forzada contra menores en los baños de la escuela. Fuente: El diario NY 27 oct 2021. Condena por el tribunal de menores de Loundun, Virginia, 28 de Mayo de 2021.

⁸Guía para la incorporación de la diversidad sexual y de género en las universidades catalanas a partir de la Ley 11/2014.

⁹¿Te parecen bien los lavabos unisex? – La Vanguardia 16 oct 2019

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