Niñofobia un peligro colectivo

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Alicia Rey, galerista, Feminista radical y activista por los derechos de la infancia.

La niñofobia no es una moda, es un delito. No seré yo quien haga uso del delito de odio, un delito franquista que reinstauró Rajoy junto con la llamada ley Mordaza, esa ley que este gobierno de izquierda prometió derogar. No sólo no lo ha hecho sino que lo utiliza con fervor disfrazando un delito contra la libertad de opinión en un correctivo socialmente aceptado, políticamente correcto. Sobre todo contra mujeres feministas. La niñofobia es un delito relativo al ejercicio de los derechos fundamentales, derechos que los niños tienen reconocidos legalmente desde 1989. Se basa en la idea fuerza de que los niños molestan. Esto es absolutamente falso. Afirmar que la mayoría de niños son ruidosos es tanto como decir que la mayoría de adultos son silenciosos. Eso sí, los niños tienen distintas necesidades, desarrollo y capacidades que los adultos.

Detrás de este incipiente sentir está el patriarcado, impulsor del movimiento, que tiene como objetivo mermar los derechos de los menores al tiempo que asistimos a una cosificación progresiva de los mismos. La infancia es un bien colectivo, son los adultos de mañana. La sociedad tiene que entender que es necesario el aislamiento del niñofobo y q se reprueben esos actos aunque en ocasiones puedan estar bajo el amparo de ciertos colectivos. Por ejemplo, Mónica Oltra lleva años despreciando a las madres contra la C.C.I. Estas conductas son toleradas cuando provienen de un entorno progresista. Así desde parte de la izquierda se pide legalizar la eutanasia infantil, regular la venta de niños e incluso normalizar lo que ellos llaman relaciones intergeneracionales, yo lo llamo pederastia. La experiencia nos dice que se gana tiempo (y dinero) presentando esta involución social como un avance. No es la primera vez, ya se ha hecho con el generismo. En el feminismo nos cuelan el discurso patriarcal cuando adoptamos que es injusta la calificación de malas madres cuando dejamos nuestras funciones, cuando hablamos del abuso de los niños hacia las madres en lugar del reparto de tareas de ambos progenitores y esto no podemos permitirlo porque hay una motivación machista, el negocio de la explotación sexual y reproductiva de los menores por parte del mismo entramado que explota y agrede a mujeres.

Sobre ello artículos aparentemente bien intencionados, modas inducidas que presentan nuevos modelos de maternidad, en definitiva, una campaña. Una conocida periodista escribiendo sobre cómo el nacimiento de sus hijos ha arruinado su vida. Marcando tendencia. La diferencia entre ella y todos esos adultos, hombres y mujeres, que quieren seguir haciendo ejercicio, yendo al cine, disfrutar de tiempo con sus amigos es que elevan sus deseos a categoría de necesidad y los confunden con las demandas de sus hijos que sí son necesidades reales. Así, se establece una comparación tramposa mediante la que se atribuyen a niños actitudes adultas. Para justificar estas atribuciones todo tipo de síndromes inexistentes como el Síndrome de emperador, TND, TOD, en definitiva, niños que desafían, desobedecen, niños con capacidad cognitiva casi adulta para manipular, chantajear, maltratar, mentir,… Esto no tiene ninguna base científica, al contrario. Aunque como en el SAP siempre habrá psicólogos dispuestos a obviarlo. Tales etiquetas dañan gravemente la salud emocional de los menores. Especialmente si vienen de sus padres pero también en cualquier lugar donde absolutos desconocidos les miran mal o amonestan por el simple hecho de estar allí y hacer el mínimo ruido.

Para analizar toda esta hostilidad social hacia los niños y niñas este curioso dato, los espacios libres de niños aumentan al tiempo que los espacios pet friendly. Durante la pandemia y como gesto humanitario se permitió salir con animales mientras niños y niñas muy pequeños permanecían encerrados. Volviendo a la C.C.I, en el Código Civil se eliminó la cosificación jurídica de las mascotas y casi simultáneamente se establecían, mediante custodias compartidas impuestas, el reparto de los hijos como bienes muebles sin tener en cuenta su salud física ni mental. Sin duda es magnífico que se respete a los animales fruto de la lucha y buena estrategia de los animalistas. Lo inquietante, aunque sólo sea por razones neurológicas, es que el respeto a las mascotas sea más aceptado que el de niños y niñas. De forma accidental y sin tener relación, ambas estrategias se han cruzado y el goteo incesante de ideas fuerza ha ido calando en el inconsciente colectivo de modo que cada vez se humaniza más a los animales y se deshumaniza más a los menores. El perro no se puede abandonar porque tiene sentimientos, adopta no compres animales, el menor es un estorbo del que librarse en espacios públicos, se puede pagar por tener tu propio bebé no adoptes. Esto dicho así suena muy duro pero es real. Es la sociedad que estamos construyendo en la que los niños y niñas son el último escalón.

Quisiera recordar unas palabras de Beatriz, la madre de Anna y Olivia Zimmermann. “Los niños son el futuro y es muy importante que crezcan observando un ambiente de respeto, paz, amor y tranquilidad… no olvidar que dependen de nosotros y que confían plenamente en nuestro amor hacia ellos” Aunque ya no sea tendencia esperemos que la escuchen.

  • La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) es el tratado internacional adoptado por la Asamblea General de Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989, que reconoce a todas las personas menores de 18 años como sujetos de pleno derecho.

2 Comentarios

    • Pero es que son los palabros de moda. Si no los dices y no te los sabes no estás chachi-empoderada de la muerte.

      La tontería de pensar en colectivos.

      «Detrás de este incipiente sentir está el patriarcado, impulsor del movimiento, que tiene como objetivo mermar los derechos de los menores…»

      El uso de «el patriarcado» como ente-comodín… «El patriarcado» no «tiene como objetivo» nada puesto que no es una organización de señores sentados en una sala de juntas iluminada por velas que reposan sobre cráneos humanos decidiendo el destino de nadie. Son pajas mentales vuestras.

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