Estoy harto

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No quería despedirme de este mes de junio tan movidito sin hacer una breve reflexión de varios acontecimientos que creo que han tenido una gran relevancia, y justo en un mes el que en estos últimos días, parece ser que tenemos que congratularnos porque gracias a la cumbre que ha tenido lugar en Madrid, seguramente Biden y Kamala, (la prima de uno de Uber) hayan podido descubrir que España no es una colonia de Méjico como cree el yanki medio, porque por si no fuera ya poco, ahora y gracias a nuestro presidente más progresista del gobierno más progresista de la historia, (y del mundo y del universo, y de la galaxia y así sucesivamente), somos todavía más colonia pero de los Estados Unidos y de sus aliados. Colonia o títere, lo mismo da. Biden haciendo de ventrílocuo con Pedro Sánchez como Monchito. Un plan sin fisuras.

Bueno y aparte de entregar la soberanía de nuestro país una vez más al imperialismo que últimamente da la sensación como que está un poco de capa caída aunque pretenda demostrar lo contrario, como decía, este mes de junio ha tenido de todo, empezando por la manifestación el primer día del mes contra el gobierno de Ayuso, un día antes de que la presidenta de la Comunidad de Madrid firmara la sentencia de muerte del sector del taxi y sobre todo de las miles de familias que viven del sector que han estado cuatro años aguantando, sufriendo y tragando saliva esperando a un decreto del gobierno socialista que era tan firme, tan firme, tan firme, que a la presidenta del PP sólo le han bastado dos meses después de recibir dos llamadas (supuestamente, a lo mejor han sido menos) para inventarse una modificación ilegal de la ley y poder tirarlo abajo, permitiendo que los miles de vehículos VTC que deberían ser retirados de la circulación en octubre por el daño que están causando a la ciudad y a los que se les ha indemnizado, sigan operando y ahora incluso sin normas.

Así que, si mañana veis un Uber circulando por Arenal o por Preciados, sin problema.

Dinero que pagáis vosotros y vosotras, por cierto.

No tienen normas. Total, para qué necesitas leyes si te las pueden cambiar. Otro plan sin fisuras del PSOE. No meten un gol ni al arco iris.

Vamos que está el país que mañana te levantas y lo mismo te han metido en tu casa una VTC que una base de la OTAN.

Y tengo que decir que estoy harto. Y no sólo estoy harto de que el gobierno socialista nos vendiera un decreto estatal que según ellos, estaba blindado ante cualquier pleito para solucionar el problema que ellos mismos habían generado durante años de inacción para que Isabel Díaz Ayuso lo haya tumbado en poco menos de dos meses riéndose en la cara toda la Asamblea. También estoy harto de que después del drama que estamos viviendo los taxistas, nos vengan a señalar en redes sociales como si fuéramos responsables de que una marioneta del poder vaya a arrasar otra vez en las urnas mientras la izquierda, como ha sucedido en Andalucía, no sea capaz de movilizar el voto para echar a patadas al fascismo de nuestros barrios.

Pero eso no es todo porque ahora viene lo importante, porque también estoy harto de que la gente trabajadora llegue tarde y como sardinas enlatadas a sus puestos de trabajo porque Almeida y Ayuso pretendan destrozar lo que queda de los transportes públicos de Madrid para beneficiar a unos pocos, o que misma Ayuso tenga cerrados decenas de servicios de urgencias y de turnos por la tarde de los centros de Atención Primaria, sí esos centros que son tan vitales para la clase obrera de nuestros barrios y que deberían de servir para agilizar la atención y evitar los colapsos en las urgencias de los hospitales como está sucediendo ahora.

Y por desgracia, podría seguir así durante horas, porque nos están machacando, ya no sólo como taxistas, sino como ciudadanos, como trabajadores y trabajadoras, como clase obrera.

La impunidad y el abuso de poder, la falta de conciencia y de empatía y la intoxicación que hay por parte de la derecha hacia nuestra clase está siendo tan brutal que hay que revertir esta situación como sea. Tenemos el tiempo en contra.

Y que aún teniendo la posibilidad de cambiar nuestro futuro luchando en las calles y votando en las urnas, sigamos señalando a los demás cuando nos creemos superiores moralmente, en lugar de entender su situación y aportar una solución para cambiar las cosas y sobre todo hacer autocrítica de porqué, hace que la batalla la tengamos pérdida incluso antes de empezarla.

Porque pese a las decenas de movilizaciones de cientos de colectivos, de afectados, de personas que sufren por estas políticas que sólo sirven para beneficiar a unos pocos al final y si esto no cambia, otra vez el PP en Madrid acabará arrasando.

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