30 años después. La masacre de Capaci

1

Quedan pocos minutos para las 18 horas de 23 de mayo de 1992 cuando, en la autovía que conecta el aeropuerto de Punta Raisi a Palermo, explosiona una carga de TNT: es la masacre de Capaci.

Y hoy se cumplen 30 años desde que se consumió una de las páginas más impactantes de la historia de Sicilia y de Italia.

De solo nombrarla, todavía hoy, un escalofrío recorre la espalda de todos los italianos. La mafia hacía volar por los aires un trozo de autovía que mataba al magistrado Giovanni Falcone, a su mujer Francesca Morbillo (ella también juez) y tres hombres de su escolta. Falcone volvía de Roma a Palermo. Había aterrizado a las 16.45 horas en el aeropuerto de Punta Raisi: el juez, su mujer y el conductor Giuseppe Costanza iban en un Fiat Croma blanco, mientras que en un coche marrón viajaban Vito Schifani, Antonio Montonato y Rocco Dicillo. El cortejo embocó la A29: a la altura de la salida de Capaci, Giovanni Brusca acciona el mando que provoca la explosión de mil kilos de TNT: el primer coche, el Croma marrón, es golpeado de lleno por la explosión, el blanco donde viajaban el juez y la mujer, es embestido por el muro formado por los deshechos de la explosión. Sólo los ocupantes del tercer coche se salvaron.

Se recuerdan pocas explosiones iguales en Italia, por su potencia y por su significado. No estaba previsto que Falcone viajase a la capital de la isla, pero, aun así, la Cosa Nostra se enteró. Se la tenía jurada.

En 1986, y gracias a la tenacidad de Falcone y otros magistrados, se impulsó el mayor macrojuicio de la historia contra la mafia, el conocido como ‘maxiproceso de Palermo’, que sentó en el banquillo a 460 criminales, muchos de ellos capos. El proceso concluyó con la confirmación de las penas en 1992, logrando la condena de 346 mafiosos, 19 a cadena perpetua, con castigos que sumaban 2.665 años de cárcel, algo sin precedentes. Esa osadía, que le caracterizó a lo largo de su trayectoria, le acabó sentenciando de muerte.

Falcone, transportado de urgencia al hospital, muere pocos minutos después de las 19 horas.

Su primer contacto con la mafia había llegado en 1967. Tras estudiar Derecho, Falcone desembarcó en Trapani. Allí tuvo por primera vez contacto con un capo local: Mariano Licari. El juicio contra él fracasó, como tantos otros procesos, por falta de pruebas, pero esa batalla le hizo ver un nuevo camino por recorrer.

Falcone, harto de ver como los altos cargos de la mafia siempre salía indemnes de todos los procesos, ideó un método de investigación, el denominado ‘método Falcone’, que revolucionaría la historia de la lucha contra la Cosa Nostra.

Su método molestó, obviamente, a la Cosa Nostra y más en concreto al clan mafioso de las familias Spatola e Inzerillo, a los que Falcone siguió investigando tras la muerte de Costa, y que estaban relacionados también con los Di Maggio y los Gambino, éstos últimos en Nueva York. Ya entonces el popular Totò Riina y los corleonesi sembraban el terror entre las propias familias de la mafia siciliana con guerras de poder y, por supuesto, entre los miembros del Estado que no le bailaban el agua.

Fue cuando a Falcone se le decidió asignar la escolta, pese a sus reticencias: era 1980. Sus investigaciones dieron más tarde el resultado deseado y el juicio contra Spatola terminó con sentencias ejemplares, suponiendo la primera grieta en el muro de invencibilidad de la Cosa Nostra.

La reacción no se hizo esperar: el 29 de julio de 1983 un coche bomba masacró a su amigo Rocco Chinnici. Y Falcone se erigió como un símbolo ante la mafia y como el siguiente objetivo.

Giovanni Falcone junto a Paolo Borsellino

En 1984 nace el pool Antimafia, junto con Falcone su mejor amigo Paolo Borsellino, quién sería asesinado 53 días después.

El interrogatorio a Buscetta, boss mafioso, que abre el camino de arduo trabajo del equipo recién estrenado, tuvo lugar en 1984 durante 45 días. Durante el mismo, Buscetta dio información clave sobre la estructura de la Cosa Nostra, sus funciones y, sobre todo, de la traición de la familia de los corleonesi de Riina hacia los códigos y principios de la misma mafia, como la ‘ley’ no escrita que prohibía matar a niños.

El 10 de febrero de 1986 comenzó el gran proceso contra la mafia siliciana. Junto a la prisión de Ucciardone, en un búnker de hormigón armado especialmente construido para la ocasión, capaz de resistir incluso ataques con misiles, tuvieron lugar 22 meses de audiencias entre grandes medidas de seguridad.

El 16 de diciembre de 1987, el presidente de la Sala de lo Penal, Alfonso Giordano, tras 349 audiencias, leyó la sentencia durante varias horas, para desesperación de los mafiosos y el resto de oyentes. De los 460 acusados, 346 fueron condenados a 2665 años de prisión y 19 de ellos fueron condenados a cadena perpetua (114 fueron absueltos). Italia descubrió entonces que la mafia ya no era intocable a pesar de las dudas que seguían pesando sobre la ‘vista gorda’ del Estado. Y es que la mafia estaba por encima del Estado.

Dos años después, tras ese giro histórico contra la mafia, por la propia infiltración del tejido mafioso en la justicia, Falcone se veía aislado. Así, el 20 de junio de 1989, escapó de una emboscada en la villa de Addaura donde veraneaba. Un escolta encontró por casualidad una bolsa con 58 cartuchos de dinamita colocada en el acantilado donde solía bañarse. Fue la primera ocasión (y última) en la que burló a la muerte.

Falcone se dio cuenta de que estaba aislado, con el fiscal Piero Giammanco obstaculizando su trabajo.

Así, decidió aceptar una invitación del ministro de Justicia Claudio Martelli para ocupar el cargo de director de Asuntos Penales, donde asumió sus funciones en noviembre de 1991 con la meta de crear una especie de FBI contra la mafia.

Mientras, sin embargo, todo lo que se había luchado en el macrojuicio de Palermo se desmoronaba. Muchos de los mafiosos vieron como sus apelaciones triunfaban, sobre todo por la presencia en el Tribunal de Casación de un juez llamado Corrado Carnevale, apodado ‘el matasentencias’, otro colaboracionista de la Cosa Nostra incrustado en las instituciones. En 1989, solo 60 de los condenados continuaban en la cárcel gracias a ese magistrado.

Con todo en contra, Falcone y Borsellino se ocuparon de nuevo personalmente de rebatir apelaciones de los abogados de la mafia y el 30 de enero de 1992 se confirmaron las principales condenas y cadenas perpetuas, por lo que los delincuentes en libertad volvieron a la cárcel. Esto empujó a la Cosa Nostra a vengarse como fuese de quienes consideraba responsables.

El 12 de marzo de 1992 asesinaron al eurodiputado de la Democracia Cristiana y exalcalde de Palermo Salvo Lima, que había sido acusado de asociación mafiosa, sospechoso de tener ‘lazos’ con la Cosa Nostra. Primer aviso: ni los ‘fieles’ se iban a salvar. Riina había iniciado la guerra contra todos y contra todos y la cuenta atrás para Falcone había empezado.

Fueron los años más violentos de la Cosa Nostra, de 1992 a 1993, e hicieron reaccionar por fin (aunque fuese solo para contentar a la población) al Gobierno italiano, que inició la mayor campaña antimafia nunca vista. Así, 7.000 soldados fueron enviados a Sicilia y varios centeneras de mafiosos se ofrecieron a colaborar con la policía.

Falcone y sus escoltas

Sin embargo, hay dudas más que razonables, e incluso pruebas, de que durante aquellos años la mafia y el Ejecutivo tuvieron conversaciones para acabar con la espiral de violencia a cambio de cesiones.

En aquel caos de la tarde del 23 de mayo, se veía por la tele a la gente hacia Palazzo delle Aquile, la casa del Ayuntamiento, la parada simbólica y obligada de los palermitanos que querían cambiar Palermo. Las noticias eran confusas, fragmentarias, pero la angustia era más grande aún. Luego se supo todo. Algunos de los exponentes de la antimafia más extrema, que habían criticado a Giovanni Falcone, se daban golpes en el pecho. El juez se había vuelto el héroe de todos, demasiado tarde.

La matanza de Capaci representó para nosotros, los sicilianos, la pérdida de la inocencia.

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.