Mi crítica a «No mires arriba»

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Como todo el mundo está haciendo sus análisis sobre más que la película, el fenómeno de «No mires arriba» aprovecho mi columna para aventurarme en una pequeña reflexión personal sobre cuál ha sido mi conclusión después de verla.

Para comenzar voy a ir directamente al grano ya que, la película pese a comenzar con buen ritmo, no me pareció entretenida.

De hecho hubo momentos que me aburrió de sobre manera.

Y si creo que no es tan buena, ¿cómo ha podido desatarse ese boom?… Pues porque en el circuito más «mainstream», el que llega al gran público, no estamos tan acostumbrados a disponer de obras con una carga tan evidente de crítica social, con lo que cualquier cosa que nos llegue, y más en una plataforma tan popular como Netflix y con un elenco tan espectacular, es normal que tenga tanto éxito.

Del mismo modo, creo que si hace algo bien «No mires arriba» es que, a diferencia de otras obras (como «Parásitos» por ejemplo), el metraje pone en contexto una situación que en este momento nos afecta a gran parte de la sociedad a nivel general, independiente de las diferencias culturales y sociales. Diferencias que en otros casos hacen que no comprendamos muchos de esos aspectos críticos de la obra, como pasaba con el film coreano.

También he de reconocer que durante los primeros minutos del film, vi en «No mires arriba» lo que pretendía hacer Tim Burton con «Mars Attack», riéndose de ese chiste bochornoso y fascistoide que parecía sacado de la época de Reagan en los 80 de «Independence Day» pero ajustándolo a la situación actual…

También os digo que los personajes son muy clichés y aún así, encajan con la realidad actual en muchos casos, más que nada porque nuestra realidad parece más una parodia, y sino ahí tenéis a Meryl Streep haciendo de Díaz Ayuso.

El caso es que bueno, si nos ajustamos a que el fin pueda justificar los medios, creo que es un producto que no esta mal si ayuda a remover alguna conciencia.

Creo que es muy acertada la comparación del mensaje del film tanto con la manipulación a la que nos vemos sometidos por los medios marionetas del poder, como por las prácticas de partidos fascistas y de ultraderecha como Vox o el PP para influir en la opinión pública e intentar llegar al votante mediante bulos, falsedades, ocultando la verdad con mentiras para imponer sus doctrinas y seguir sometiendo a la clase obrera con el único objetivo de poder seguir manteniendo su poder y su estatus y de igual manera de desmantelar los servicios públicos como están haciendo con la sanidad, con la educación o con las pensiones, mientras nos imponen donde tenemos que centrar nuestra atención, para no darnos cuenta de lo que está pasando.

Aunque en mi opinión, creo que es muy importante que ese sentido crítico y de buscar la verdad por encima de lo que el sistema nos impone, se debería de aplicar a todos, incluidos a los demás partidos que nosotros mismos votamos y apoyamos y que han aplaudido el mensaje del film, haciéndolo suyo.

No mires arriba y te vayas de cañas mientras te desmantelan los servicios públicos, del mismo modo que tampoco lo hagas cuando pretendan convencerte de que no se puede exigir más por tener 35 escaños.

Pero bueno al final la película no deja de ser un caramelito para tranquilizar conciencias de los cuatro «activistas» fetén del «star system» de Hollywood que al final, siguen viviendo de ese mismo capitalismo al que critican y que día a día les sigue diciendo que no deben de mirar arriba, por mucho que de vez en cuando le critiquen.

Críticas por cierto, permitidas por el mismo sistema. Supongo que a veces está bien dejar que los chicos se fogueen un poquito. Tampoco deberíamos fliparnos mucho de un producto sacado por una empresa que no deja de ser parte de un sistema que antepone los beneficios económicos a cosas como por ejemplo, la salud de las personas.

Porque la realidad es que, pese a que el mensaje esté llegando, es tibio y no están arriesgando nada, a diferencia con lo que sí hicieron otros directores como Pier Paolo Passolini, asesinado por sus ideas u otros que sufrieron la censura como sucedió en su día con George Romero, Darío Argento o Ken Loach.

A lo mejor es hora de hablar más de ellos y de sus obras que llenar redes sociales y columnas de opinión alabando las migajas que nos aporta el capital para mantenernos a raya.

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