Ponte en su lugar

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Un año más, el 25 de noviembre ha transcurrido con el habitual aluvión de actos institucionales, minutos de silencio y manifestaciones. Que se reivindique la lucha contra la violencia machista es positivo, qué duda cabe. El problema es que muchos de estos actos contribuyen a fijar un estereotipo muy perjudical para las potenciales víctimas. Lo explico con un suceso que viví hace unas pocas semanas en mi lugar de trabajo (dirijo un centro de servicios sociales).

Visitaba uno de los nueve municipios que comprenden la zona. Me encontraba dentro del despacho de la trabajadora social conversando con ella cuando llamaron a la puerta. Era una mujer procedente del este de Europa que lloraba desconsoladamente maleta en mano. No paraba de repetir ¡me quiero ir, me quiero ir!

La hicimos pasar al despacho y en la entrevista nos contó que recién casada había venido con su marido, de su misma nacionalidad. El marido le había prometido una vida mejor, sin embargo al llegar a España lo primero que hizo fue alquilar una vivienda en mitad del campo. Comenzaron a trabajar como jornaleros y el marido cobraba el salario de los dos. El dinero que le daba apenas le alcanzaba para comprar alimentos. Ella pretendía, entre otras cosas, enviar algo de dinero a su madre. Él se lo prohibió, como también le prohibió obtener el carné de conducir.

Tras narrarnos una vida de aislamiento, silencios y prohibiciones le propusimos marcharse a una centro de atención inmediata, al menos un tiempo para poder pensar con calma (era incapaz de hacerlo en casa). Aceptó marcharse no obstante se negó a denunciarlo porque él nunca le había agredido; en realidad ni siquiera estaba segura de ser una víctima de violencia pues, además de no haber sido golpeada, en su país muchos hombres son así.

Para trasladarla al centro de atención inmediata tuvimos que pedir al concejal que llamase un taxi con cargo al ayuntamiento. Después de presenciar la marcha de la señora en el taxi el concejal vino a decirnos muy extrañado que no podía ser cierto que esta señora sufriese malos tratos. Conocía muy bien al marido, un hombre trabajador y formal al que él mismo había contratado en algunas ocasiones. Probablemente la mujer estuviese exagerando las cosas. Debíamos escuchar la versión de él antes de meterlo en un lío. Debíamos pararnos a pensar que lo podíamos meter en un lío. Que él se ponía en su lugar. Ponte en su lugar, me repetía.

¿Dónde estaba el citado concejal esta mañana? Manifestándose contra la violencia machista.

¿Algún concejal en la sala?

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