María Salmerón: «Una vez más, nos vemos obligadas a denunciar el acoso institucional que sufrimos las mujeres»

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El caso de María Salmerón no tiene precedentes. No existe ningún verdadero delincuente –a nuestro juicio, ella no lo es–, de la categoría que sea, que haya sido perseguido por la Justicia de nuestro país durante 20 años, como lo ha sido y sigue siendo María Salmerón.

Todos se lavan las manos. Se las lava el actual Gobierno, el “más feminista” de la historia, retrasando innecesariamente un indulto que fue pedido en septiembre de 2020, con el agravante de que el silencio administrativo de un año traería como consecuencia que su maltratador exija el cumplimiento de la condena, y la jueza ordenaría así su ingreso en prisión. Y todo esto sin tomar un segundo en cuenta lo que esto puede suponer para una mujer que lleva esperando 20 años a que se haga justicia.

También se lavan las manos las instituciones como el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género; la Fiscalía, que no actuó de oficio en contra de la Asociación Avilegen (Asociación de víctimas de la ley de violencia de género), creada ex profeso para acosar a María por la actual pareja del maltratador, Inmaculada Ocaña, y apadrinada en su día por el juez Francisco Serrano, expresidente del grupo Vox en el Parlamento andaluz y hoy condenado por prevaricación, hoy presidente del grupo Vox en el Parlamento andaluz, aunque claro, casualmente, “la misoginia no es delito de odio”. También lo hacen desde la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género y el Ministerio de Igualdad, que se limitan a responder con buenas palabras y ningún hecho.

Y a esta comparsa además se une parte de la prensa, que difunde informaciones falsas sin contrastar (y sin perspectiva de género, por supuesto), como es el caso de una información recientemente aparecida y que asegura, entre otras cosas, que “Avilegen fue la asociación que en 2018 logró –como si retirar el indulto a una madre que lleva luchando 20 años por la seguridad de su hija fuese algún logro— que el Supremo suspendiese el indulto otorgado por el Gobierno de Mariano Rajoy” en 2016 a María Salmerón, que “fue condenada a seis meses de prisión por incumplir la custodia compartida”. Información que contiene al menos dos falsedades, que María pidió al periodista que la firma que rectificase, algo que éste no ha hecho hasta la fecha: Avilegen no pudo personarse en la apelación ante el Supremo y, por ende, no “logró” nada; y María no incumplió la custodia compartida –que jamás existió—, si no el régimen de visitas.

Pero María Salmerón no se rinde, y hablar con ella es una inyección de fuerza para las mujeres que observamos que nuestros derechos son una y otra vez pisoteados, incluso por aquellos cuya función pública es defenderlos.

¿Cómo se soporta arrastrar un caso que parece no tener fin durante 20 años?

Luchando. Una vez más, asistimos al triunfo de los privilegios masculinos frente a los derechos de las mujeres y la infancia. Una vez más, nos vemos obligadas a denunciar el acoso institucional que sufrimos las mujeres. Es una pena peor que la cárcel. Ahora el maltratador quiere quitarle la pensión de alimentos a su hija. Denuncia continuamente y la Justicia no lo para. Hasta me retiraron la custodia en un momento dado pese a ser un maltratador. Sufro una persecución judicial a través de mi exmarido.

Sin duda hay que tener fuerza y valor para seguir adelante, y más cuando todo el sistema falla una y otra vez, de forma inexplicable, en tu contra…

Todo lo que ha ido pasando es realmente inexplicable. Para empezar, porque mi última condena ni siquiera debió producirse, ya que la Audiencia Provincial de Sevilla eximió a la niña de ese trámite y le dijo «que vería al padre cuando y donde ella quisiera», es decir, me exculpo del incumplimiento de las visitas, señalando que era mi hija quien no quería ver a su padre. ¿Y cómo llevas a una niña de 13 años obligada a ver a su padre? ¿De los pelos? ¿A golpes? Es absurdo que un tribunal haya siquiera aceptado a trámite la última denuncia de incumplimiento de régimen de visitas interpuesta por mi maltratador, Antonio Ruiz Daza, que no ha dejado de acosarme con demandas en los últimos 20 años.

¿Y qué han respondido los tribunales a las alegaciones sobre la sentencia exculpatoria de la jueza de Sevilla?

Nada, y precisamente por eso es que pretendo llegar a Estrasburgo alegando esto, así como el hecho de que se esté incumpliendo conmigo. Es inaudito. Esto se ha recurrido ante el Constitucional, que respondió que no entra, “por extemporánea”, en esa alegación, así que, es extemporánea para ellos, pero para la encausada, no. Llegaré hasta la ONU, hasta donde sea necesario llegar.

Tan inaudito como que se permita la existencia de una Asociación de víctimas de la ley de violencia de género (Avilegen), creada ex profeso y con el único fin de atacar, denunciar y acosar a una persona, en este caso, tú, María. ¿Cómo es posible que se haya dado pábulo a esta asociación desde la Justicia? ¿Cómo permite el estado de derecho que exista una asociación contraria a una ley orgánica?

¿Sería posible la creación de una asociación que, por ejemplo, defendiese la ilegalidad de la homosexualidad o el racismo? Sería impensable, ¿verdad? Por eso solo se explica basándonos en la lamentable realidad de que contra las mujeres, todo vale. La misoginia no es delito de odio, así que, todo vale. Esta asociación la creó la nueva pareja de mi maltratador con el único fin de acosarme, y no hubo manera de que cesasen en sus ataques (si veis las redes podréis constatar que continúan acosándome desde distintas cuentas), a pesar de que el Supremo no permitió que se personase en las alegaciones en contra del indulto que me concedió en 2016 el Gobierno, porque no se había personado previamente como acusación, sentando incluso un precedente para futuros casos.

Me acosan. El juez Francisco Serrano, miembro fundador de la misma, me llamó “multicondenada” y así han seguido llamándome desde la asociación y sus cuentas satélite. Pero, como dice mi abogado, José Estanislao López, “multicondenada es varias veces condenada, y es verdad, esa es la prueba del acoso judicial al que te somete el maltratador, esa es la prueba de la justicia patriarcal, esa es la prueba de la falta de perspectiva de género, esa es la prueba del maltrato psicológico del Sr. Ruiz Daza [el exmarido maltratador]… Y multiindultada para remediar el multidespropósito”. Esta es la realidad.

¿Ha habido algún contacto por parte del Gobierno o alguna institución del Ministerio de Igualdad para interesarse por ti y tu situación?

Ni una palabra. Aunque el diputado de Izquierda Unida Miguel Ángel Bustamante ha registrado en el Congreso una pregunta en la que interroga al Gobierno sobre “cuándo tiene previsto otorgar el cuarto indulto María Salmerón”. Pregunta que no ha sido respondida aún.

Mi caso es un claro ejemplo de violencia institucional hacia las mujeres, pero desgraciadamente no es el único. Con Rocío Carrasco hemos asistido a esa violencia emitida en directo por un canal de televisión, un canal en el que incluso intervino la ministra de Igualdad. ¿Por qué no actúa de oficio la Fiscalía ante un caso tan evidente de violencia contra una mujer y violencia vicaria? ¿Por qué no interviene el Observatorio contra la Violencia de Género? La respuesta es cruel: las mujeres no importamos, y por ello sufrimos todo tipo de violencias, incluida la institucional.

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