5 años ya

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Hace poco más de cinco años que empezó mi andadura en Twitter, (en cuanto al sector del taxi se refiere) y en primer lugar tengo que reconocer que gracias a la constancia y al gran trabajo realizado por todas y por todos los compañeros y compañeras, la situación del taxi en la mayoría de los casos en cuanto a las redes sociales, ha ido cambiando mucho para mejor. Algo que por contra, para nuestros enemigos, Uber y Cabify, todo sigue siendo igual que en aquel 2016, en cuanto al juego sucio en redes se refiere, pese a que cada día les comemos más terreno, tienen peor reputación en internet, mas quejas y a su vez, pierden mas clientes.

Porque no les debe de ir muy bien cuando tras el fracaso de las VTC, dependen de ese taxi al que tantas veces han acosado en los medios y del intrusismo que ejercen sobre otros sectores, como la paquetería, para sobrevivir con la ayuda de la siempre servil CNMC, y pese a esto, siguen sin perder ni un ápice de esa arrogancia con la que siempre se han creído que eran mejores que nosotras y nosotros, tratándonos como lerdos. Es muy divertido verlos cada día más perdidos. Es siempre un placer ver a un gigante imperalista como Uber dando bandazos como un pollo sin cabeza, como ha pasado en Barcelona, donde después de meses anunciando su entrada en el taxi a bombo y platillo, a día de hoy nadie sabe nada de ellos gracias a la presión y a la unión de los taxistas catalanes.

Creo que les hemos sobre estimado. Si no fuera por el dinero, las influencias y la capacidad de presión que tienen sobre una administración tan amiga de las corruptelas y de las tramas como la del PP en Madrid o en Andalucía, que les abre las puertas y les da las llaves de nuestra casa bajo la pasividad de la oposición, que sólo aparece en campaña para defender al taxi, estas empresas no serían nada y no habrían llegado vivas hasta donde se encuentran ahora. Ni de lejos.

Pero bueno, no quiero tampoco desviarme del camino porque ya hemos hablado hace poco en esta misma columna de la capacidad de Ayuntamientos como el de Madrid para legislar cuando empresas como Free Now, Uber o Cabify mandan, como buenos siervos que son en el consistorio de Almeida, así que vuelvo al camino de las redes sociales porque creo que hay mucha tela que cortar en estos cinco años.

Twitter, esa gran herramienta donde conectar con los demás, donde organizarse para defenderse y donde encontrar muchas veces esa afinidad con tus convicciones que por momentos parece que no existe en la «vida real». Un lugar donde desmontar con argumentos los bulos sin respuesta que lanza el sistema por miedo a una revolución con sus propias armas y del mismo modo, para retratar y desenmascarar a muchas figuras consideradas «intocables» o «inalcanzables» por ese «status» donde les han colocado la sociedad y los medios afines o con intereses…

En esto cinco años, sobre todo al principio, se han llevado «zascas» desmontando sus mentiras y del mismo modo hemos quitado las caretas con sus ataques interesados y teledirigidos al taxi a perfiles tan variopintos como desde uno de los fundadores de Cabify, que mentía sobre el origen del servicio tachándonos de franquistas, como a triunfitos respondones (hasta que se dan cuenta de que los taxistas también compramos discos y vamos a los conciertos), pasando por políticos (como uno de los famosos consejeros de transportes de la Comunidad de Madrid que no se había leído ni un contrato de servicio de una de las actividades de las que era responsable), o cineastas que van de progres podemitas y luego cierran líneas para defender las cagadas de sus amigos periodistas contra un sector de trabajadoras y trabajadores.

Políticos inútiles que más que en lugar de representar al ciudadano, se enfrentan con él para defender los intereses de su amo, influencers que venden su dignidad y se convierten en un producto más del sistema y orgullosos «emprendedores», niños de papá, con mucha mano en la política o en el consejo de administración de algún banco, que financiados con el dinero del drama de miles de familias desahuciadas por algún fondo buitre, se creen que pueden reírse de nosotros.

Y el mejor de todos, el de Vox haciendo el ridículo (da igual cuando lo leas)….

De hecho, en estos años, hasta hemos vivido como un sindicato se vendía literalmente a la patronal de las VTC para lavar sus trapos del señorito hijo de la diputada. Los tontos útiles los llaman en mi pueblo.

Todos cortados por el el mismo patrón, arrogantes y prepotentes atacando a un sector formado en un 90% por autónomos y que ha sido capaz, en redes y en la calle, de organizarse y cambiar esa imagen del puro y de la Cope que los sicarios de Uber y Cabify han intentado vender para poder robarnos un servicio público a todos y a todas y del mismo modo, conseguir que gran parte de esa opinión pública que tanto Uber y Cabify han intentado poner en nuestra contra haciéndose uso de sus sicarios mediáticos, empatice cada vez más con nuestra causa y se identifique con ella.

Porque gracias a esta lucha, también hemos señalado directamente a los culpables delante de todo el mundo. Hemos hecho rectificar y retroceder a grandes marcas que han pretendido utilizar la imagen del taxista, nuestra reputación, para hacerse promoción, faltando a la verdad y faltándonos al respeto.

Mitos que se caen, personas que antes admirábamos y que ahora venden sus principios porque sigan hablando de ellos de la manera que sea o también, dinosaurios que ya no tienen nada de qué hablar porque se les agotaron sus privilegios, se les acabó su tiempo y su poder o porque nunca lo han tendido y siempre lo han anhelado y se agarran a las mentiras de estas empresas para darse la importancia que les da su trabajo.

Ídolos que caen. Si te has expuesto ya no hay punto medio, o estás con nosotras y nosotros o eres nuestro enemigo.

Y luego están los de siempre, con los que no merece la pena debatir porque cada «argumento» es un insulto a la inteligencia del resto de mundo, pero que gracias a su estupidez, es tan fácil sacarles la foto… como cuando a Cristina Seguí la retratamos en directo.

https://twitter.com/Elite_TaxiBcn/status/1025441149807468545

También fue gracioso el momento en el que ese presentador que vive del conflicto y de la controversia nos acusó en su programa de tirarle encima a la «jauría de Twitter» por una carta abierta que le presentamos desde Taxi Project. Menuda promoción gratis en la tele. Y de jauría nada, quien siembra vientos, recoge tempestades…

https://twitter.com/TaxiProjectEU/status/1349353655015792640

Pensaban que no íbamos a responder y gracias a la constancia y a la organización de muchas compañeras y compañeros en redes, al apoyo de medios alternativos como El Común, a la ayuda de otros colectivos en lucha que nos han recibido con los brazos abiertos cuanto hemos sido, a nivel general un sector muy egoísta, y de personas que ven lo que hemos estado sufriendo y a la presión en la calle, hemos conseguido en estos 5 años, mostrar la realidad de las cosas como son y no como Ana Rosa y Susana enseñan al público para influir en su opinión. Porque no son más que eso, dinero para influenciar en los medios y en la política.

Hemos sobreestimado a Uber y a Cabify y por eso están perdiendo la batalla, pero también a muchos políticos de todos los colores, sobre todo de Ciudadanos, del PP de Vox y del PSOE. (¿Si no podéis con cuatro gatos en Twitter, como pretendéis llevar un país, panda de inútiles?).

Y cuando digo todos, digo todos (Errejón todavía me tiene bloqueado)…

Y ahora lo van a pagar caro, porque nuestra lucha ya no es sólo contra Cabify y Uber, es contra las administraciones que no actúen como deben. Y para eso hemos conseguido la organización y los argumentos necesarios. Se acabó la barra libre contra el taxi y contra las trabajadoras y trabajadores.

En resumen, si bien Twitter puede ser una cloaca llena de libertrolls, serpientos, fascistas, bulos, y un nido de trolls que se dedican a insultarte y a atacarte (hasta dentro de tu propio sector), también es un lugar donde poder aprender (La Alemania buena era la Oriental, que quede claro), donde ayudarse, donde organizarse, donde desmontar mentiras, retar, retratar y obtener respuestas de unos cuantos que se han creído que están por encima de los demás.

Mostrar la realidad de un sector acosado durante años por el poder, poniendo en evidencia a los medios convencionales y advirtiendo a la sociedad de lo que les viene si no lo evitamos entre todas y todos y a la vez apoyando a otros colectivos que luchan y a personas que sufren las consecuencias de este sistema, ni más ni menos.

Y para finalizar, hoy que estoy nostálgico con todo esto, quiero agradecer a todas y todos los que me han apoyado, ayudado y enseñado en este camino, que seguirá porque todavía falta mucho para vencer y cambiar las cosas. «Una gota de pura valentía vale más que un océano cobarde».

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