Mi peak trans y otras cosas

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¿Qué es el “peak trans”? Explicado de forma un tanto “metafísica”, es el momento en el que ves la luz y descubres que lo que ahora se vende como lucha por los derechos de las personas trans, en verdad es antifeminismo y misoginia. Yo tuve mi peak trans antes de saber que se llamaba así. Me enseñaron ese concepto mis amigas feministas jóvenes en la Escuela Rosario de Acuña de Gijón de 2019 y hoy os quiero contar cómo fue.

Llegué a twitter en octubre de 2014. Pronto localicé cuentas cercanas a mí. Mi lucha principal entonces se centraba en mostrar que Podemos no era de izquierdas y que ese entusiasmo generalizado que observaba podría traernos más perjuicios que beneficios. Hace mucho tiempo que entendí que no existen los atajos y que si la indignación no se transforma en conciencia, de poco sirve para la transformación social por la que llevo luchando toda mi vida.

Como feminista he sido siempre, por supuesto que también localicé rápido muchas cuentas de compañeras. Alguna que otra vez se generaban discusiones porque algunos compañeros muy marxistas eran, no obstante, ciegos para la lucha feminista. Estos compañeros ridiculizaban el feminismo por los “palabros” que se usaban en su nombre (cis, género fluido, no binario…) y a mí se me llevaban los demonios, porque esas cosas nunca las había leído en las cuentas feministas que yo seguía. Tenía más que claro que el feminismo era algo muy serio y que ninguna de las autoras de las que yo había aprendido tanto utilizaban esa jerga, por lo que yo les decía: eso no es feminismo, lee feminismo y luego critícalo si quieres, pero eso no es feminismo.

En 2016 por fin pude asistir al XXVII Feminario de Córdoba. Fueron tres días felices para mi hermana y para mí, porque escuchamos y vimos muy de cerca a Lidia Falcón, a Amelia Valcárcel, a Ana de Miguel, a Eva Palomo… una gozada para nosotras, quienes también tenemos nuestro poquito de “groupies”. Una ponente se definió como queer y mi hermana me preguntó, ¿qué es eso? Yo le contesté que no lo sabía muy bien, que era una cosa que se escuchaba por twitter y que de ahí venía que los colectivos LTGI terminaran con la Q, pero que había llegado a leer algunos que incluían hasta el +. Le dije que, hasta ese momento, yo me lo había tomado a broma, que mi grupo de amigos de twitter siempre estábamos de coña con eso y que quizá debería informarme más sobre ello. Pero hete aquí, llegamos a la ponencia de Alicia Miyares y Ángeles Álvarez, que ese año la daban al alimón y contra el alquiler de vientres. Cuando Álvarez nos contó sus peleas en el Congreso para que no se introdujera en la legislación expresiones como mujer cis, o cuando Miyares explicó que el género es una categoría analítica, pero no una identidad, comprendí que la cosa no era para tomárselo a broma. No hace falta decirlo, pero lo digo, la inmensa mayoría de las ponentes denunciaron que las “teorías” queer no eran feministas y allí se habló sobre Butler y Preciado siempre para criticar sus teorías y manifestaciones. Confirmaba así mi intuición, lo queer no era feminista, aunque algunas twitteras, que se decían feministas, estuvieran todo el rato aplaudiendo a esas teorías.

Esta es la explicación de por qué mi peak trans fue peculiar, porque siempre estuve vacunada contra las teorías posmodernas que se pretendían hacer pasar por feminismo, pero en realidad traicionaban su agenda. El haber leído y seguido a autoras feministas, formadas sobre todo en el paradigma de la igualdad, me previno y me ayudó a detectar la trampa más importante: la identidad de género no existe, porque el género es una categoría de análisis social que el feminismo ha usado para mostrar la desigualdad estructural que sufrimos las mujeres, un concepto con el que pretende señalar los estereotipos que el patriarcado asigna de forma diferenciada a varones y mujeres.

Sin embargo, muchas jóvenes, que se acercaron al feminismo a través del transfeminismo, sí tuvieron su peak trans y por eso empezaron a hablar en redes sociales sobre la mujer como hembra humana adulta. Fueron ellas las que dieron la voz de alarma y a las mayores les costó escuchar. Esto ha pasado así y debería hacernos reflexionar para que no se vuelva a cometer este error, porque a esta batalla hemos llegado tarde. Sigue habiendo esperanza porque solo una la ley estatal es la que, en verdad, permite el cambio registral del sexo, pero se han cometido muchos errores importantes y debemos ser conscientes para no repetirlos (quizá reflexione otro día sobre ello). Los errores se han materializado en multitud de legislaciones autonómicas y protocolos educativos, obra de PSOE  muchos de ellos y de Unidas Podemos.

Así las cosas, he de decir que a nivel teórico estaba vacunada pero a nivel práctico me costó, porque la empatía metida en vena en las mujeres y mi natural tendencia a ponerme siempre de parte del más débil, hizo que me costara tomar partido. Es aquí cuando vino lo que yo llamo mi peak trans, cuando detecté que detrás de la lucha de las personas trans se había colado algo que debía combatir, porque antes que nada debía luchar por mí y por nosotras como mujeres.

El primer paso que me hizo tomar algo de conciencia fue que @Kira_95 (Cassandra Vera) me llamara tránsfoba por tuitear contra la mutilación genital femenina. Me pareció increíble que me catalogaran de “odiadora” (otra vez, porque lo de odiar a los varones me lo llevan diciendo toda la vida) por denunciar una práctica atroz y denigrante que ya deberíamos haber abolido en este mundo tan moderno y adelantado. A la par, hacía ya meses que leía a @BeyondWoods (Beat), una cuenta que compartía batalla conmigo contra Podemos (a quienes yo llamo podemonios, permitidme esta licencia sarcástica) y que llevaba tiempo tuiteando explicando lo que estaba pasando en Reunido Unido y Canadá. Ponía noticias sobre varones condenados por agresiones sexuales y que después se autoidentificaban como mujeres y eran encarcelados en cárceles de mujeres. Más de una vez pensé que Beat era un poco cansina y que, bueno, eso podía ser verdad, pero un colectivo minoritario, estigmatizado y con mucha discriminación quizá no mereciera tantos tweets. Pero cuando en twitter volvieron a llamarme tránsfoba por ponerme el símbolo del triángulo, símbolo feminista por excelencia, reaccioné. Era la segunda vez que me llamaban tránsfoba por hablar de la lucha feminista o por sentir orgullo por los símbolos de nuestra lucha. Entonces, el 4 de febrero de 2018 reconocí mi error y tuiteé: “@BeyondWoods, llevo un tiempo leyéndote y pensando, creo que se está pasando con el tema. Hoy te he comprendido. Y llevas razón, quieren acusarnos de transfobia y lo que pasa es que hay mucha misoginia”.

Montse y yo llevábamos meses reflexionando y hasta discutiendo. Montse no paraba de preguntar en facebook a muchas feministas jóvenes que hablaban de la hembra humana adulta. Teníamos ambas claro que lo de acudir a los estereotipos más rancios para definir qué es ser mujer era algo a combatir. Somos feministas y profes y llevamos más de 20 años educando contra el sexismo, así que no podíamos consentir que se nos dijera que porque un niño jugara con muñecas eso indicaba que “había nacido en el cuerpo equivocado”. La batalla del “cuerpo equivocado” nos costó más, porque personalizábamos y, claro, todas somos sensibles al sufrimiento ajeno y el sufrimiento es real. Andrea Fernández nos ayudó a quitarnos ese lastre con mil conversaciones y eso nos liberó del todo para poder hablar y escribir sobre el tema. Es un tema sobre el que mi hermana y yo hemos debatido, reflexionado y hasta discutido; por eso hablo con rotundidad sobre él, porque no es algo que se me haya ocurrido, sino algo sobre lo que he pensado mucho y con mucha y buena compañía.

Cuento todo esto porque es importante señalar que es un tema complejo, que la batalla es difícil por eso y que es crucial que salte a la opinión pública para frenar la ley trans porque es regresiva y reaccionaria y serviría en bandeja a la ultraderecha el acabar con la LIVG (Ley Integral contra la Violencia de Género). Pego ahora el enlace a un vídeo que a mí me ayudó mucho para ver la peligrosidad de esta ley y que espero abra mentes. https://youtu.be/LQdcluY1D98. Es un vídeo de noviembre de 2017. Desconozco la autoría, pero desde aquí mi agradecimiento a las compañeras que lo hicieron.  El vídeo habla de un Proyecto de ley que Podemos presentó en 2017. Después ha habido otro presentado por Unidas Podemos en 2018 y un proyecto de modificación a la ley de 2007 presentado por el PSOE y que no salió porque se disolvieron las Cortes para convocar nuevas elecciones. Señalo esto porque Izquierda Unida, Podemos y PSOE (junto a todos los partidos de izquierda nacionalistas e independentistas) incluyen lo de la “autodeterminación de género” o “identidad de género” en sus programas electorales y todos han sacado leyes autonómicas con esta terminología contradictoria, porque repito: el género es el conjunto de estereotipos que nos asigna el patriarcado, por lo tanto es opresión y, por ello, no debería ser reclamado como la identidad de nadie.

¿Por qué a las feministas mayores les costó ver la urgencia del tema? (creo que estoy más cerca de las mayores que de las jóvenes, aunque también deberíamos reflexionar sobre el feminismo de mi generación, porque es claro que las mayores tuvieron su explosión y las jóvenes la suya y nosotras andamos tiempo aletargadas o en posiciones de resistencia). Porque llevamos toda nuestra vida luchando para que a las mujeres no se nos enclaustrara en el ámbito de lo natural, llevamos toda nuestra vida vindicando que somos seres humanos y eso de tener que hablar de hembras siempre nos ha chirriado. No obstante, las jóvenes llevan razón en esta batalla. La única diferencia aceptable es la diferencia biológica, que es real y observable (no se asigna, ni se elige). La política no es asunto biológico, por supuesto, pero la política debe permitir que las diferentes biologías no condicionen la vida, de esto se trata cuando hablamos de compensar desigualdades. Nosotras nos habíamos centrado en la lucha por compensar las desigualdades sociales, pero esas desigualdades sociales tienen su origen en una diferencia natural. Diferencia natural que no debería valorarse ni infravalorarse en el plano político, o mejor dicho, la política debería tener en cuenta esas diferencias naturales para no convertirlas en desigualdades sociales y políticas.

En todo este trayecto hay una cosa que me ha alegrado. A muchos de esos marxistas con los que tuve fricciones por el feminismo me los encuentro ahora combatiendo las teorías queer, porque han entendido que es un producto neoliberal y ellos combaten todo lo neoliberal. Muchos me han confesado que han leído feminismo por esta polémica. Y que se hayan reconciliado con el feminismo muchos marxistas es algo que, como feminista y marxista, me alegra.

Para terminar quiero insistir en algo que se repite mucho y por ello puede que alguien lo tome por verdadero. El feminismo no está roto, está unido y sigue luchando contra el Patriarcado (Fratriarcado me gusta, que es como lo llama Rosa María Rodríguez Magda, pero seguiré usando Patriarcado por ser un concepto ya arraigado). Esta lucha, además, es internacional por eso ya no cuela lo de la guerra partidista. Laura Lecuona y Raquel Rosario han sido el faro para muchas de nosotras en esta lucha, un faro que encendieron desde América y que las feministas de habla hispana pronto vimos, porque el Feminismo es internacionalista o no es.

El Ministerio de Igualdad no sé a qué Movimiento Feminista escuchará o recibirá porque aunque es horizontal, como todo movimiento social, todas las referentes a las que el Movimiento Feminista concede representatividad y guía por haberse ganado esa referencia por su trayectoria de lucha y/o por su maestría conceptual, todas, se han posicionado ya, con mayor o menor rotundidad, pero todas se han declarado contra la idea tramposa y regresiva de la “identidad de género” o de la “autodeterminación de género”: Lidia Falcón, Amelia Valcárcel, Luisa Posada, Rosa María Rodríguez Magda, Alicia Miyares, Ángeles Álvarez, Ana de Miguel, Victoria Sendón de León, Rosa Cobo, Soledad Murillo, Pilar Aguilar Carrasco, Cristina Molina Petit, Gemma Lienas, Laura Freixas… ¿Con qué Movimiento Feminista se reúne Irene Montero, ministra de Igualdad? ¿No debería ser prioritario para la ministra de Igualdad recibir al Movimiento Feminista? ¿Por qué no recibe a las feministas de grupos como Mujeres por la Abolición, La Alianza Contra el Borrado de las Mujeres o a la Confluencia Estatal de organizaciones que defiende la definición de mujer basada en el sexo?

No nos acusen de romper nada, de dar alas a la derecha, de ser rancias o de defender no sé qué cotas de poder que nunca ha tenido el feminismo. Pregúntense, mejor, ¿por qué a los partidos que se dicen de izquierdas ya no les interesa recoger el voto feminista? ¿Por qué serán cómplices todos, por acción u omisión, del mayor retroceso en las políticas de acción positiva hacia las mujeres? En definitiva, ¿por qué, a pesar de todas las voces críticas que se han manifestado ya en su contra, sigue adelanta una ley con total secretismo en cuanto a su redacción final? ¿Por qué no recibe Irene Montero al Movimiento Feminista? Esa es la razón por la que seguimos pidiendo la dimisión de Irene Montero o el cese de la misma por parte de Pedro Sánchez, porque el PSOE no puede seguir jugando con dos barajas.

5 Comentarios

  1. Lo hacen por dinero, simple y llanamente. Y por tener una salida en forma de puerta giratoria. Son todos los partidos pero tiene que sacarlo la izquierda pues de otra manera podría haber mucha contestación. Hay mucho dinero por parte de las farmacéuticas, clínicas, es mucho negocio. Sufriremos todos pero lo peor será para los jóvenes, son terapias y medicamentos sin vuelta atrás o, con una vuelta atrás muy traumática para siempre.

  2. Pregunto, y cuando una mujer se se siente hombre,y se cambia de sexo y se hace trans,donde la metéis en que lado hombre o mujer?o trans?

    • Los hombres trans (mujeres que se identifican como hombres) son parte del feminismo porque son mujeres. Los hombres que se identifican como mujeres son parte de las masculinidades, es un tema de hombres no de mujeres;

      • Estás equivocada Sandra ¿no leiste acaso el artículo? ¿No aprendiste nada? Caray…. ¿enserio no leíste la parte donde violadores y asesinos hombres se auto denominaban mujeres y los metían a cárceles de mujeres donde abusaban de otras tantas mujeres? Por que si no me crees echate un clavado en google y verás que eso ha pasado varias veces con diferentes violadores.

        No son parte del feminismo hombres que se »autoidentifican como mujeres». El movimiento Trans merece y debe tener su propio movimiento, derechos y espacio para expresarse, pero eso no es feminismo (además de abonar a la mutilación genital y corporal en ambos sexos).
        Saludos

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