El bofetón del odio

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Las mujeres solemos decir que no hay nada más parecido a un machista de derechas que un machista de izquierdas. Y la realidad, tozuda ella, se empeña en darnos cada día la razón.

La última polémica ha venido servida por un canal marxista de Youtube en el que se anunciaba una charla en la que participaban cuatro hombres y cero cojonero mujeres.

Cuando se ha planteado, con toda la razón, el por qué de la ausencia de mujeres, se ha desatado el pandemónium y al muy marxista director del canal y algunos de sus muy marxistas seguidores les ha faltado tiempo para cagarse en el feminismo y las mujeres.

Primer error: han equiparado a las mujeres con otros colectivos (vaya por delante que respetables todos). No, señoros, las mujeres no somos un colectivo, ni grande ni pequeño. Somos la mitad de la humanidad. Pero como en esas cabezas patriarcales y duras está grabado a fuego que somos inferiores y no valemos lo mismo que los hombres, se les olvida.

Segundo error: rechazar las cuotas. Y aquí no puedo evitar que me dé la risa, porque este rechazo les lleva siempre derechitos al redil del liberalismo que tanto se supone que desprecian. Las cuotas son el horror porque ellos escogen a la gente según su méritos y oye, si los mejores son hombres, pues ajo y agua. Meritocracia en vena de quienes se dicen marxistas, ver para creer. Las empresas, el dinero, las propiedades, los puestos de poder, según ellos, están en manos de los mejores, así que si los obreros no llegan será porque no se han esforzado lo suficiente, ¿no?

Y claro, después de estos dos garrafales errores de base, ya se dan permiso a sí mismos para desbarrar sin medida, y lo mismo acusan al feminismo de ser una ideología burguesa que defienden la prostitución porque las mujeres lo hacen porque quieren y el sexo es un derecho humano y la falta de sexo es terrible para los hombres.

No nos equivoquemos, compañeras, todo este sinsentido no se debe a la ignorancia. Se debe al desprecio y al odio que siguen teniéndonos a las mujeres, se debe a que siguen considerando la lucha por nuestros derechos como algo secundario que debe estar al servicio de sus luchas. Y si se nos ocurre levantar la voz y decir que para nosotras estamos las mujeres primero, causa el mismo efecto que la luna llena en los licántropos y podemos ver a supuestos y afables aliados feministas revelarse como los machistas que son. Nos lleva pasando décadas, no nos va a sorprender ahora. Y al igual que las que nos precedieron no se callaron en su momento, nosotras tampoco vamos a callar. No nos amedrentáis, no tenéis nuestro respeto y no necesitamos vuestra aprobación absolutamente para NADA. Quedaréis como lo que sois, excrecencias que la historia barrerá sin piedad.

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