La normalización de la indecencia

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En el actual Parlamento hay veinte partidos representados. Nunca ha habido tantos desde que se recuperó la democracia en España. En estas condiciones sacar adelante cualquier medida es un suplicio para la coalición de PSOE y Unidas-Podemos, cuanto más aprobar unos Presupuestos Generales del Estado que dejen atrás los que el PP con Montoro como Ministro de Hacienda diseñó en 2018.

En la tarea de aprobar unos nuevos, que afronten la crisis de tener los actuales prorrogados desde hace casi tres años y con la crisis sanitara, social y económica que ha provocado la pandemia de la Covid-19 es una tarea urgente e imprescindible de un Gobierno que aspira a cumplir su mandato hasta 2023 sea como sea. En estas circunstancias cada voto que se sume a la aprobación de los PGE vale su peso en oro.

Tanto valen que el Gobierno no tiene ningún reparo en aceptar los cinco votos de EH Bildu y su portavoz, Adriana Lastra, celebre “Que Bildu apoye las cuentas es normalidad democrática y que la izquierda abertzale esté en las instituciones, (porque es) un éxito”. Cierto que un partido heredero de ETA, que celebra con aurreskus y envía saludos la llegada José Antonio Urrutikoetxea (Josu Ternera) a su pueblo, que califica a Iñaki Bilbao de preso político, que tiene a ambos, asesinos de los más sanguinarios en la historia del terrorismo de ETA, sería una buena noticia, porque indicaría que están dispuestos a integrarse en la “normalidad democrática”, si no fuese porque todo suena a impostura.

Si los votos de EH Bildu reciben tanta atención por la derecha es por los mismos motivos que los recibirían de la izquierda los absolutamente improbables apoyos de VOX a estos presupuestos: Porque ambos participan del mismo estilo criminal de entender la política.

Hace unos meses, tras las elecciones autonómicas en el País Vasco, algunos resultados electorales no fueron del gusto del ex etarra Arnaldo Otegi, lo que le llevó a declarar en Radio Euskadi: “El mayor número de votos de Vox se dan dónde están los guardia civiles acuartelados en este país. Esto lo digo para que la gente tenga en cuenta por qué pedimos que estas fuerzas desalojen el país”. Son las declaraciones de un fascista echando en cara a los fascistas de VOX que saquen un escaño en el Eusko Legebiltzarra.

Si EH Bildu participa hoy en las instituciones y recoge todo el voto que anteriormente fue de Herri Batasuna es, según ellos, porque contribuyeron a que desapareciera la “violencia armada” de ETA, de que esa “estrategia armada” no era ya necesaria para “conseguir los objetivos políticos”. Es decir, si ETA ya no asesina no es porque sea inmoral o criminal, sino porque ya no es necesario. (Vídeo).

Y Adriana Lastra viene a darle la razón a esa estrategia sin necesidad de que EH Bildu haga nada más que darle sus votos para los PGE. Y esa estrategia que Otegi ahora explica era la que en el año 2000 le llevaba a justificar el asesinato del periodista López de Lacalle, luchador antifranquista, cuando declaraba: “… creo que ETA lo que me imagino pretende es en primer lugar poner encima de la mesa el papel de los medios de comunicación ponen encima la mesa el papel de determinados profesionales de los medios de comunicación que a juicio de ETA, en todo caso, bueno están planteando una estrategia informativa de manipulación y de guerra en el conflicto entre Euskalherria o el Estado…” (vídeo).

En el 2000 era poner “encima de la mesa” un muerto hoy es poner unos votos. Los medios han cambiado, los objetivos no. Y si bien hoy ETA no asesina, eso no nos exime a nadie de recordarle a EH Bildu de quién son herederos, de sus orígenes y de la nula sensibilidad que ha tenido y tiene con las víctimas de ETA cuando manda abrazos a Ternera.

Y en esto EH Bildu es la otra cara de la moneda de VOX. Pues si aquellos aplauden a los presos de ETA cuando vuelven a sus localidades de origen y les homenajean, éstos no condenan los crímenes del franquismo y homenajean a Franco en cuanto pueden. Si EH Bildu, por boca de Otegi, dice que van a ir a Madrid a cargarse el régimen del 78, VOX ya está en Madrid con las mismas intenciones. Si EH Bildu habla de “reconocer a todas las víctimas”, VOX iguala de la misma manera a los asesinados por el franquismo, que aún están en las cunetas, con los que fueron homenajeados por Franco y cuentan con monumentos y lápidas “A los caídos por Dios y por España”. Ambos, EH Bildu y VOX igualan a asesinos con víctimas.

No sé si EH Bildu llegará en algún momento a distanciarse tanto de sus orígenes como para que sus votos no huelan, pero hoy, tal y como se manifiesta por sus portavoces en Vitoria y en Madrid, eso parece estar muy lejos de ser una realidad. De VOX no espero nada. Son lo que son y hacen buena a cualquier alternativa política que les enfrente, e incluso a cualquier pacto que les deje fuera de las instituciones; y en eso toda la izquierda está unánimemente de acuerdo. Pero lo que no se entiende en las actuales circunstancias es que esas negociaciones pasen por aceptar cinco votos de EH Bildu, por lanzar las campanas al vuelo de Adriana Lastra o de Pablo Iglesias -habría que recordarle a éste los pésimos resultados conseguidos en el País Vasco en las últimas elecciones autonómicas-.

Si EH Bildu vota a favor de los PGE, que los vote, pero mantenga el Gobierno un mínimo de dignidad, aunque sólo sea por un mínimo de respeto a sus compañeros asesinados, y no dé saltos de alegría porque este grupo comprometa sus votos, porque con su historial no encuentro diferencias con aceptar los de VOX a los PGE.

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