No todo es feminismo (I)

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Parece una obviedad pero se nos está olvidando. A pesar de que ya nos avisaba la gran Celia Amorós de que “Si conceptualizamos mal, politizamos mal”.

¿Por qué digo esto? Una palabra: desideologización. Es un problema global que está afectando a todas las sociedades y a la esfera política, y por supuesto, también al feminismo. Y se hace en varios frentes. Por un lado, “idiotizando” a las personas, reduciendo su bagaje cultural y su capacidad de pensar en el más amplio sentido de la palabra, de crear y analizar ideas. Por otro lado, deslegitimando las ideologías. Y en el siglo XXI esto ha de hacerse de una forma mucho más sutil para que cuele. En las sociedades más industrializadas no se hace por la fuerza, se busca que lo aceptemos voluntaria y felizmente.

¿Cómo se está haciendo esto en el feminismo? En varios frentes, pero uno es haciendo creer que cualquier cosa que pensemos o hagamos las mujeres es feminista. Especialmente las que menos lo son, las que son una completa explotación y vulneración de todos nuestros derechos.

¿Y las mujeres que se prostituyen voluntariamente? Es una frase que escuchamos constantemente de mujeres que se dicen y se creen feministas -y de millones de “aliados” hombres-. Y entonces viene el discurso de la libertad y de que el feminismo lucha porque las mujeres seamos libres de hacer lo que queramos.

No, el feminismo es la lucha por la igualdad de las mujeres y esa lucha no es para que decidamos ser explotadas, golpeadas, violadas. El feminismo no avala que se vulneren los derechos humanos de las mujeres, ni siquiera por una supuesta voluntad propia.

A las mujeres, a todas, nos queda un gran camino de aprendizaje que recorrer. A ser libres y dueñas de nuestros cuerpos, pero no para satisfacer los deseos de los hombres ni los de un mundo mercantilizado y feroz que nos mastica y nos escupe sin miramientos.

Y ese es un reto apasionante del feminismo y de todas nosotras, que recorreremos juntas y tropezando mil veces. Y ese camino está plagado de cantos de sirena neoliberales y machistas que tenemos que mirar con lupa y poner en su lugar. El oxímoron de la libertad de elegir ser esclavas es uno de ellos.

1 Comentario

  1. Cuanto me a gustado tú reflexión y muy educativo y cierto y además muy combincente, un bello discurso gracias

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