No habrá Paz para los Malvados, porque no se la merecen (Parte VI)

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Inicié una serie de artículos con la pretensión de intentar comprender cómo se había articulado en nuestro país el discurso propagandístico que vincula derechos humanos y “trabajo sexual”, que tenía como objetivo confundir, tergiversar y desinformar a la sociedad española para que aceptaran como, “opción laboral para las mujeres”, la imposición de contactos sexuales deseados, elegidos y controlados por hombres que pagaban por ellos para asegurar su impunidad penal, porque al hacerlo se desviaba la atención de la imposición sexual y la subordinación socioeconómica y se centraba en la mercantilización del “consentimiento”, gracias a que el neoliberalismo puede monetizar y explotar cualquier forma de vida; y también cómo era posible que personas que se identifican con la ideología política de la izquierda y del Feminismo aceptaran los términos “trabajadoras sexuales” y “clientes”, como una estrategia de desestigmatización, inclusión social y concesión de derechos.

Hasta ahora he podido comprobar una serie de cosas: la mirada conformista de las élites académicas con la desigualdad estructural existente entre mujeres y hombres (no se premia el análisis crítico de la socialización sexista existente y los distintos tipos de violencia, subordinación y explotación que genera, sino la acomodación en ella a través de un ficticio “empoderamiento terminológico”, que lo único que ha conseguido es una agudización de la desigualdad y el afianzamiento de roles y estereotipos sexistas), y la infiltración en los partidos políticos de izquierdas de corrientes tradicionalistas, conformistas con la imposición del género y su correspondiente socialización androcéntrica, porque sólo desde esa posición puede reivindicarse la prostitución como un bien social, que es lo que Dolores Juliano expresó en la presentación del libro colectivo “Prostituciones. Diálogos sobre el sexo de pago” el 27 de marzo de 2008 en Barcelona: “Una de las estrategias que las mujeres utilizan para no delinquir es el trabajo sexual, una actividad refugio que pueden ejercer puntualmente en algún momento de su vida y dejarlo después. Criminalizar la prostitución es un flaco favor que se les hace a las mujeres, a todas las mujeres, pero sobre todo a las inmigrantes que lo ejercen y que sufren una triple discriminación”. Es este un planteamiento tan complaciente con el sistema patriarcal; demuestra tanto servilismo en la aceptación de las actividades que con una enorme generosidad los hombres nos permiten realizar; contribuye tanto a desviar el foco de atención de la monetización del abuso sexual reconduciéndolo hacia la patriarcal complementariedad sexual :“ellos siempre quieren y ellas siempre pueden”; y desactiva tanto la reclamación a nuestros/as representantes políticos/as para la elaboración de planes estratégicos de atención global, que eviten todo tipo de abusos sobre la población en situación de vulnerabilidad socioeconómica, que comprendo que en 2010 el gobierno de la Generalitat, presidido por José Montilla (PSC+ERC+ICV-EUiA) concediera a Dolores Juliano su más alta distinción, la Creu de Sant Jordi, “por su trayectoria académica y los valiosos resultados de investigaciones en los ámbitos de antropología de la educación, los movimientos migratorios, las minorías étnicas, los estudios de género y la exclusión social. Su producción es muy amplia y ha ido siempre acompañada de un compromiso social y feminista relevante”.

Es tremendamente doloroso y decepcionante, pero aquí tenemos una de las claves que permiten comprender por qué España ostenta la lamentable primacía en consumo de prostitución a nivel europeo: el fundamentalismo falangista que impuso la subordinación y la complementariedad para las mujeres por ley, usos y costumbres durante 40 interminables años, y que revocó la Abolición de la prostitución conseguida por una coalición de partidos de izquierdas, dejó poso en la sociedad española, y ahí tenemos una representación de partidos que se definen de izquierdas, progresistas y comprometidos con la Igualdad y la Justicia Social (En Comú Podem no existía entonces como formación pero su espíritu está ahí), a no ser que hablemos de la sexualidad de las mujeres porque, como expone Rosa Cobo en su libro “La prostitución en el corazón del capitalismo”: es indiscutible que la ideología del capitalismo neoliberal ha inoculado su noción de individuo propietario a sectores ideológicos de la izquierda, e incluso a algunos que se autodenominan como anticapitalistas, en todo lo que tiene que ver con la sexualidad de las mujeres. Algunos sectores teóricos y políticos de la izquierda no se han desprendido de las dimensiones patriarcales del contractualismo liberal.

Este contractualismo liberal está articulado en torno a la idea de propiedad, sobre la base del individuo como propietario y edificada sobre un ideal de libertad desvinculado del principio de igualdad económica o sexual. El liberalismo reposa sobre la absoluta libertad del individuo para firmar contratos, la doctrina del contrato se basa en que a partir de la propiedad de la persona se pueden establecer relaciones libres, y la legitimidad se fundamenta en el libre consentimiento de los contratantes, el punto de partida de cada cual es indiferente.

Pero para la teoría política feminista el punto de partida SÍ ES IMPORTANTE, y esto es lo que marca la diferencia entre el Feminismo y su visión crítica y vindicativa, y el Tradicionalismo generista (también conocido como posfeminismo o nuevos feminismos) y su visión conformista y acomodaticia con el sistema neoliberal y el patriarcado contemporáneo, que considera “empoderamiento” al ACATAMIENTO de la superioridad sexual masculina, producto de nuestra discriminatoria socialización androcéntrica, porque está monetizada. La prostitución es una actividad ancestral porque es ancestral nuestro modelo de socialización, y el principio que la sustenta siempre ha sido el mismo: la superioridad masculina y la subordinación femenina, porque es desde la superioridad socioeconómica, diseñada y establecida por el género, desde la que los hombres consideran “natural” imponer contactos sexuales a niñas/os, adolescentes y mujeres (que ni los desean, ni los eligen ni los controlan y que siempre impactan negativamente en su salud integral), porque la sexualidad masculina es hegemónica y patriarcal (no hay heteropatriarcado sino viriarcado).

Es imprescindible leer y escuchar a las grandes maestras, porque el Movimiento Feminista cuenta con magníficas mujeres referentes, y gracias a Neus Albertos, por ejemplo, comprendí que el empoderamiento no es un cambio de situación sino de posición, y entendí por qué el negocio de la prostitución había introducido un nuevo lenguaje, imprescindible para anestesiar la crítica política y social ante la desigualdad entre prostituida y prostituidor, al cambiar el vocabulario de referencia para designar la situación y el rol desempeñado por las dos figuras principales: ahora tenemos a una “trabajadora sexual” prestando un “servicio sexual” a un “cliente”, y mágicamente desaparece la posición de hegemonía y poder de los varones en el orden social, la imposición sexual se convierte en consentimiento y la pérdida del derecho a la autopreservación de la salud en “libre elección”; hay una verbalización diferente de la situación, pero un mantenimiento de la posición ancestral que siempre han ocupado prostituida y prostituidor.

Pero no es la única estrategia que persigue anestesiar la mirada crítica y la desactivación de las vindicaciones feministas, porque el Tradicionalismo generista académico cuenta con otra estrategia para construir argumentaciones tendenciosas, y es la categoría de agencia, explicada a la perfección por Rosa Cobo: “es un concepto sociológico que se refiere a la participación activa de los individuos en la constitución de la vida social. Esta técnica parte del supuesto de que los individuos son portadores de información privilegiada que resulta imprescindible para el conocimiento de cualquier realidad social. (…) Y aunque es básico escuchar las voces de mujeres en situación de prostitución, lo es escucharlas a todas, porque hay diferentes voces, así como también es básico analizar el contexto en el que surgen. (…) El argumento del consentimiento y la libre elección de las mujeres prostituidas está íntimamente vinculado al de agencia, que sin embargo elude reflejar que el consentimiento tiene lugar en contextos estratificados patriarcalmente que limitan la libertad de elección y en marcos capitalistas en los que se ha ahondado la feminización de la pobreza, y por tanto la falta de recursos, la feminización de la pobreza, la inmigración y su vinculación con redes mafiosas y/o situaciones familiares afectadas por el desamparo social, no son las más adecuadas para facilitar la libertad de elección de las mujeres prostituidas”.

Cuando yo tenía 6 años propuse muy contenta a mi abuela, que era analfabeta, que entrara conmigo a clase porque la profesora me había asegurado que allí todos/as íbamos a aprender a leer y a escribir, y como ese era el sitio donde se aprendía y ella no sabía, yo quería que viniera conmigo porque allí le podían enseñar. Pero mi abuela me dijo que no era necesario porque para ser una buena mujer de su casa ninguna mujer necesitaba saber leer y escribir, de números sí porque había mucho sinvergüenza que intentaba engañar con el peso y las vueltas, pero eso a ella no le había pasado nunca porque podía hacer las cuentas de cabeza muy bien.Tampoco participó en ningún proceso electoral porque la política era cosa de los hombres, las mujeres no tenían tiempo para hablar de esas cosas.

Yo sólo tenía 6 años, pero comprendí que el relato del analfabetismo vivido por ella y observado por mí era distinto, y su valoración de los efectos que esa carencia tenía en su vida y la que yo podía hacer también era diferente, porque mi abuelo sí sabía leer y escribir, así que seguí pensando que era bueno no ser analfabeta y fui la primera que aprendió a leer en mi clase. Mi abuelo me felicitó y dijo que había salido a él, mi abuela no dijo nada.

Los argumentos regulacionistas aportados desde las Ciencias Sociales defienden la legitimación de la práctica social de la prostitución aludiendo a la categoría de agencia de un sector de mujeres prostituidas, pero sin analizar el contexto en el que surgen. Forman parte del discurso académico que silencia o tergiversa el peso que tiene en el sostenimiento de este sistema de dominio la figura del prostituidor, haciendo que recaiga toda la fuerza discursiva y política sobre las mujeres prostituidas, como si la existencia de la prostitución estuviese en sus manos.

Un claro ejemplo de este discurso lo encontramos en las actuaciones que el grupo LICIT ha llevado a cabo, y en las intervenciones en las que participan cada una de sus integrantes:

1- En el libro colectivo al que aludí antes, editado en 2008 e impulsado por Dolores Juliano, la antropóloga Isabel Holgado aporta lo siguiente: “El feminismo con poder sostiene y defiende políticas respecto a las mujeres en prostitución claramente contrarias a los verdaderos intereses de estas, ya que en lugar de reforzar la posición de fuerza de las mujeres en el sexo de pago (¿?), se centran en perseguir, o al menos disuadir, a los hombres potenciales clientes de prostitución, la inmensa mayoría de los cuales son hombres normales y corrientes. (…) La prostitución es una institución patriarcal, pero como lo es la familia, el matrimonio, la educación o el ejército. No hay institución en nuestras sociedades que no sea patriarcal. Pero eso no significa que ni todos los hombres son violentos ni todas las mujeres son débiles y necesitan protección, y la inmensa mayoría de  hombres que compran servicios sexuales respetan el pacto con la persona que los oferta. A ningún hombre le hace falta pagar para violentar a una mujer o imponer su voluntad a una mujer: la incidencia de la violencia contra las mujeres en el espacio familiar a manos del esposo, ex-esposo, padre, familia entera…, es la segunda causa de muerte para las mujeres en todo el mundo, según Amnistía Internacional”.

Estas afirmaciones que realiza Isabel Holgado pueden ser calificadas como tendenciosas y sectarias al contrastarlas con dos hechos:

  • En octubre de 2006 apareció en la prensa catalana el siguiente titular “Aumenta la demanda de asistencia sanitaria  de las prostitutas tras la Ordenanza de Barcelona”, y en el artículo Clarisa Velocci, portavoz del colectivo GENERA (entidad catalana que atiende a mujeres en situación de prostitución y es regulacionista) explicaba: “en los últimos meses el número de mujeres que recurren a nuestra asociación y a otras solicitando asistencia sanitaria, especialmente ginecológica, se ha duplicado. Las prostitutas en situación más débil son las que acceden a no utilizar preservativos ante la inseguridad de que ese día puedan no tener más clientes´”. En el artículo se añadía que  bien por sentir molestias de algún tipo o por prevención si habían mantenido prácticas de riesgo (sin preservativo), cada vez son más las prostitutas que piden a las entidades Colectivo GENERA, ÀMBIT DONA y el LLOC DE LA DONA más recursos médicos.
  • En 2007 el colectivo GENERA recibió una subvención de 20.000€ del Ministerio de Sanidad para llevar a cabo un programa llamado “Maleta pedagógica para la prevención del VIH y otras ITS en locales cerrados de prostitución a través de un proceso participativo entre trabajadoras del sexo y clientes”; en 2008 la subvención recibida fue de 23.000€ para el programa “Trabajar sobre la reducción de riesgos en prostitución. Estrategias de intervención y lucha contra el estigma”; y aún recibieron subvenciones por la misma cuantía dos años más para el mismo programa.

El Colectivo GENERA y el Colectivo LICIT estaban directamente vinculados, por tanto Isabel Holgado tenía que saber el efecto que sobre la salud física y psíquica de las mujeres había tenido el comportamiento asocial de los prostituidores, y las subvenciones que estaba recibiendo GENERA debido a que siempre está en riesgo la salud integral de las mujeres en situación de prostitución por el comportamiento asocial y violento de los prostituidores.

Ante estos datos, que cada una/o califique las afirmaciones de Isabel Holgado cuando habla de “reforzar la posición de fuerza de las mujeres en el sexo de pago”, como crea más adecuado.

2- Dos meses antes, la misma Isabel Holgado fue una de las ponentes en el Ciclo de Conferencias “Moviments socials i Governabilitat local” promovidas por el SCI- Catalunya, su ponencia se tituló “Los derechos de las mujeres: nuevas y antiguas luchas por la equidad”, y la iniciaba así “La prostitución, un hecho y un derecho”, y uno de los puntos que desarrolló se centraba en los derechos que, históricamente, han sido negados a las mujeres pero reconocidos a los hombres, y que en la actualidad siguen siendo negados a las prostitutas:

  • Independencia económica: valorada positivamente en los hombres y condenada en las mujeres.
  • Separación entre la esfera sexual y la afectiva: supuestamente los hombres pueden separar estas dos esferas y este es un hecho valorado positivamente. En cambio las mujeres que disfrutan con el sexo sin relacionarlo directamente con el amor ni el enamoramiento son mujeres de “mala vida”, no son mujeres como deben ser.
  • Uso autónomo de la sexualidad: los hombres administran su sexualidad sin recibir represalias sociales. Las mujeres que administran su sexualidad libremente, y lo hacen desde posiciones que no son las de esposa o madre, son condenadas socialmente.
  • Actualmente la prostituta continúa excluida socialmente, es objeto de debate político pero nunca es sujeto. El feminismo político con poder desarrolla discursos de control desde posiciones hipervictimistas o trafiquistas, aunque ahora está surgiendo un fuerte movimiento activista de las prostitutas, especialmente en países empobrecidos.

3- Como he nombrado a SCI-Catalunya voy a transcribir la información que aparece en su página Web: el Servei Civil Internacional es un movimiento internacional que trabaja por la paz y la justicia social, entendida como la igualdad de oportunidades para toda la ciudadanía. Trabajamos por la cultura de paz, la justicia global y la transformación social. Nuestra visión es la de un mundo en paz, sin ningún tipo de violencia ni estructuras que las legitimen, basado en la justicia global, la equidad y los derechos de todas las personas, inclusivo con la diversidad y con un tejido social participativo y asociativo. Lo que podemos encontrar en esta presentación son principios fundacionales parecidos a los de la Agencia Catalana  de Cooperación para el Desarrollo, dependiente de la Generalitat de Catalunya y creada en 2003, que equiparan con toda normalidad prostitución y trabajo, y no encuentran disonancia cognitiva alguna cuando, por un lado, reivindican justicia social y, por el otro, no emiten crítica alguna hacia la conducta del prostituidor, que paga para asegurar que su imposición de un contacto sexual deseado, elegido y controlado por él sobre una semejante no será sancionado penalmente.

Gracias a la colaboración del Ayto de Barcelona y el Programa Barcelona Solidaria, en abril de 2008 todas las ponencias fueron recogidas en un libro, “Moviments socials i Gobernabilitat global: noves formes de participació local i Cooperació Internacional”, en cuya introducción en el apartado 2 “De los viejos movimientos sociales a los nuevos movimientos sociales: el Movimiento de Movimientos o el Movimiento Antiglobalización”, aparece lo siguiente: “Los movimientos sociales ya existentes (ecologista, pacifista, feminista) han evolucionado y han combinado su trabajo específico con una integración y transversalidad en otras esferas, de manera que otros movimientos han incorporado estas reivindicaciones en marcos de ideas comunes y compartidas, siendo un discurso aglutinador la defensa de los derechos humanos. Actualmente podemos comprobar que perviven determinadas luchas, a pesar de que muchas de ellas han ganado matices y se han enriquecido con nuevas perspectivas. El movimiento feminista, por ejemplo, se ha enriquecido muchísimo con el pensamiento y práctica feminista proveniente de America Latina, que ha introducido nuevos conceptos claves como la feminización de la pobreza, empoderamiento, etc. Por otra parte ha abierto nuevos campos de reivindicación como, por ejemplo, los derechos de las trabajadoras migrantes o las trabajadoras sexuales y la denuncia de las condiciones que padecen, la visibilización y denuncia al patriarcado, así como las demandas de igualdad real entre los géneros”. ( La tergiversación conceptual para ocultar la realidad de la subordinación sexual de la mujer prostituida es constante).

4- En junio de 2010, en la Universitat de Girona, Facultat d’ Educació i Psicologia, tuvo lugar el I Seminario Joventut y Societat, y allí se presentó el informe de un proyecto de intervención socioeducativa en contextos de prostitución titulado “Prostitución y espacio público: una aproximación desde la intervención”, llevado a cabo por profesionales del ámbito de la educación y por mujeres que trabajan en prostitución en medio abierto. Las autoras eran Mónica Gijón (pedagoga y profesora en el Departamento de Teoría e Historia de la Educación, Facultad de Pedagogía (Universidad de Barcelona), ha trabajado como educadora en proyectos de atención a mujeres en situación de prostitución y trata, y actualmente participa en la investigación “Mujer, inmigración y prostitución: claves para la intervención socioeducativa”, proyecto I+D+I financiado por el Ministerio de Ciencia y Educación (EDU 2008-04724-i); Diana Zapata (psicóloga social, activista y educadora en LICIT, actualmente educadora social en ABITS , que es la Agencia para el Abordaje Integral del Trabajo Sexual en el Ayto de Barcelona; actualmente también participa en la investigación mencionada anteriormente), y Miriam Berroa (trabajadora sexual y activista por los derechos de la mujer, miembro de AMEPU, la Asociación de Meretrices Profesionales de Uruguay; como las anteriores, participa en la misma investigación mencionada). [En una noticia fechada en enero de 2015 y publicada por el semanario Búsqueda aparece lo siguiente: El sindicato de prostitutas AMEPU se desintegró en medio de denuncias por el manejo irregular de donaciones, apropiación por terrenos donados para portadoras de VHI-SIDA, mal manejo de preservativos entregados por el Ministerio de Salud Pública y el robo de canastas suministradas por el Instituto de Alimentación para ser vendidas. Estas son algunas de las graves acusaciones que provocaron la desarticulación del sindicato].

En este informe se explicaba a las/os jóvenes universitarias/os que el origen de LICIT hay que situarlo en el espacio académico por iniciativa de la antropóloga Dolores Juliano que, junto a un grupo de colaboradoras se plantearon como objetivo conocer la realidad de las mujeres en situación de prostitución, sus historias de vida y reconocer así el saber de las proias mujeres, paralelamente esto les permitió desentrañar el cúmulo de desinformación y prejuicios que envuelve la temática. Las mujeres que ejercen el trabajo sexual necesitan más de nuestra comprensión que de nuestra discriminación, más de nuestra solidaridad de género que una ideología feminista, por eso la estrategia de intervención de LICIT con las trabajadoras sexuales se basa en el respeto y el reconocimiento. Desde ese respeto se orientó la intervención hacia las demandas reales de las mujeres y sus necesidades, que fueron escuchadas desde el respeto a su autonomía, sin dejarnos llevar por posibles suposiciones sobre la influencia del trabajo sexual en sus vidas. Comprobamos que sus demandas inicialmente tenían que ver con el acceso a la salud y los servicios jurídicos, con problemas sociales o de vivienda, y constatamos la falta de derechos de las mujeres en situación de vulnerabilidad. Ante la falta de políticas públicas y el aumento de acciones que debilitan a las mujeres a golpe de sanción, urgen intervenciones encaminadas al empoderamiento, siendo uno de los lemas que se trabajó con ellas “Mírame a los ojos, soy una persona como tú”. Porque independientemente de nuestros posicionamientos, conviene reconocer que el trabajo sexual ha sido una estrategia laboral que ha permitido sobrevivir a estas mujeres, y sacar adelante sus vidas y las de quienes dependen de ellas. Por eso una de las tareas de las educadoras de LICIT fue reconocer las estrategias y competencias que las mujeres han desarrollado para sortear dificultades como la capacidad de negociar, decidir, de gestionar sus propios recursos, etc.

Este proyecto de intervención socioeducativa, que se presentó ante las/os jóvenes universitarias/os, posibilita que las mujeres en prostitución manejen el abuso sexual de un modo similar a como mi abuela manejó su analfabetismo: lo acató y lo interiorizó como una realidad incuestionable, y fue capaz de desarrollar estrategias y competencias pero para compensar una carencia impuesta por intereses espurios y discriminatorios que la mantenían en una posición de subordinación, sólo que ella no podía verlo desde su propia vivencia, y tampoco pueden hacerlo las mujeres que no han podido ver la prostitución desde otras perspectivas y a las que no se les han proporcionado alternativas. Nada de esto aparece en este proyecto de intervención socioeducativa, diseñado para que las mujeres en situación de prostitución puedan afrontar mejor las situaciones de violencia que van a encontrar en su “trabajo”, asumida esa violencia como una realidad incuestionable porque el prostituidor es la gallina de los huevos de oro en el sistema prostitucional y no se toca; el prostituidor paga para imponer su sexualidad sobre la mujer que recibe el pago, y eso “hay que saber llevarlo”. Porque en realidad sobre las mujeres prostituidas no se cierne la estigmatización sino la segregación, ya que para ellas no se diseñan planes de inclusión socioeconómico para que así sea más fácil poder monetizar la conculcación de sus derechos más básicos y “consientan” ante la ausencia de alternativas reales. Tampoco aparece el impacto que en la salud integral de las mujeres prostituidas tienen las continuadas y recurrentes imposiciones sexuales masculinas, de hecho abiertamente renuncian a abordarlo cuando afirman que, las orientadoras de LICIT que desarrollaron el proyecto de intervención, escucharon las demandas y las necesidades de las mujeres en prostitución, pero sin dejarse llevar por posibles suposiciones sobre la influencia del trabajo sexual en sus vidas.

“Posibles suposiciones” deben ser para ellas el informe que la asociación ASKABIDE hizo público el 25 de marzo de 2009. La asociación ASKABIDE se constituyó en 1985 en Bizkaia y es, desde sus inicios, una asociación sin ánimo de lucro, independiente, que trabaja por la normalización e integración social del colectivo de personas que ejerce la prostitución en la Comunidad Autónoma Vasca. ASKABIDE desarrolla proyectos que pretenden dar una respuesta integral a todas las necesidades que presenta el colectivo y fomenta proyectos de información, sensibilización y denuncia social de la situación en que se encuentra.

En el informe publicado por esta asociación, “Violencia y Prostitución”, se expone claramente que las reiteradas condiciones en que las mujeres, la mayoría inmigrantes y en mucho casos en situación de irregularidad administrativa, realizan esta actividad, atendiendo al número de horas empleadas sin días de descanso ni vacaciones, dificultan que puedan realizar otro tipo de actividades con el consiguiente cambio de ambiente y de interacciones sociales y personales que eso conllevaría, y esto empeora mucho su calidad de vida: no cuidan convenientemente su alimentación, no prestan mucha atención al ejercicio físico, sufren alteraciones de sueño, verbalizan sentirse solas y frecuentemente presentan ansiedad y depresión.

Además este estudio realizó un perfil de los prostituidores, y sus resultados apuntan a dos hechos que ponen en peligro la salud de las mujeres prostituidas:

  • La insistencia en exigir las relaciones sexuales sin preservativo, en aproximadamente el 50% de los casos.
  • La proposición de consumir drogas durante el contacto sexual en un 45% de las ocasiones.

Algunas mujeres podrían tener herramientas para disuadir, convencer e incluso engañar a los prostituidores para no realizar ese tipo de prácticas, pero la presión constante de tener que enfrentarse a estas situaciones de riesgo altera su salud física y psíquica y les genera altos niveles de ansiedad, depresión, las lleva a consumir fármacos y drogas, y la sitúa en una situación de vulnerabilidad mayor ante posibles agresiones.

Las conclusiones del estudio son que las agresiones verbales y físicas, la insistencia en solicitar contactos sexuales sin preservativo y el consumo de drogas son elementos constantes en la vida de estas mujeres y tienen una enorme incidencia en el deterioro de su salud.

Es inaceptable el apoyo que partidos políticos de izquierda han tenido con el colectivo LICIT y sus integrantes, cuyas actividades han buscado siempre normalizar la prostitución como un trabajo, dejando de lado que “la prostitución se alimenta de mujeres con poco recursos materiales y culturales que son expulsadas de sus hogares, de sus entornos sociales y también de sus propias expectativas de vida. Sin embargo, la expulsión tiene destino: clubs, pisos, macroburdeles, calles, barrios, polígonos a las afueras de las ciudades o zonas acotadas están preparados para la comercialización de sus cuerpos. La violencia de la expulsión se completa con otra violencia, aquella que vulnera el derecho de las mujeres a la soberanía de sus cuerpos” (Rosa Cobo, “La prostitución en el corazón del capitalismo”). La teoría política feminista surgió como alternativa al acatamiento socioeconómico impuesto desde estructuras de pensamiento androcéntricas, que configuró la posición de subordinación femenina al diseñar, e implantar, una socialización diferenciada entre mujeres y hombres a través de la categorización del género, que estipuló que el proyecto de vida de las mujeres se desarrollara en función de las necesidades y apetencias masculinas.

Como militante y votante de un partido de izquierda haré todo lo que esté en mi mano para conseguir una ley Abolicionista de la prostitución. Durante el mandato, en la II República, de un gobierno conformado por una coalición de partidos de izquierda que creía en una sociedad igualitaria y socialmente justa, fue posible la Abolición de la prostitución y el diseño de planes de formación e inserción sociolaboral que evitaran la explotación sexual. De esta coalición de gobierno espero lo mismo porque sus integrantes afirmaron que ese era su compromiso político cuando pidieron el voto.

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Purificación Liétor González. Licenciada en Psicología, siendo su área de formación y actividad profesional la Psicología Sanitaria. Nació en 1968 y eso le permitió conocer de primera mano la militancia política en clandestinidad en la figura de su padre y en su carnet del PCE. Es la nieta mayor de dos abuelas analfabetas cuyos maridos sí sabían leer y escribir, es más, su abuelo paterno llego a ser Secretario General del PSOE durante la República en su pueblecito de Jaén. Pasó de feminista anónima a activista feminista cuando conoció la primera sentencia de La Manada de Pamplona de la Audiencia de Navarra, y pasó de votante a militante de Podemos cuando en su Municipio se quedaron a un puñado de votos para tener un concejal mientras que VOX conseguía dos.

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