Contra las Autonomías

0

La pandemia ha dejado en evidencia algunas deficiencias de nuestro sistema político y, por supuesto, a los propios políticos. El espectáculo que hemos visto en los últimos seis meses ha sido entre bochornoso y esperpéntico. Quienes reclamaban la absoluta competencia en su cortijo autonómico, y ponían el grito en el cielo por el “155 sanitario” -que achacaban al RD 08/2020- reclamaban días después del cese del Estado de Alarma la implicación del Gobierno central y le acusaban de dejación de funciones. Y ha dado igual que el vociferante de antes fuese nacionalista del 3 %, del Rh- o de la España eterna del noble Cid Campeador. A la hora de quejarse todos son de la misma cofradía.

El actual sistema autonómico es el resultado de lo previsto en la Constitución de 1978. En ese documento se hablaba de nacionalidades y regiones (art. 2), y de las condiciones generales a contemplar en la organización territorial del Estado (arts.137 a 139). Condiciones que en el desarrollo estatutario de cada una de las Comunidades Autonómicas se han ido incumpliendo una a una ante la pasividad del Estado. Pasividad que era el resultado de las cambiantes alianzas en el Congreso y de una izquierda acomplejada con no cargar con el sambenito de ser tachados de centralistas como Franco.

El propio hecho de hablar en el art. 2 de “nacionalidades” y “regiones” ya anunciaba que había dos categorías, y por ende, dos formas de llegar a esa autonomía de gestión, porque se basaba en el hecho de que se arrastraba una deuda “histórica” con algunos territorios en la historia reciente de España, como consecuencia del golpe de Estado de 1936 y la Guerra Civil. Esas deudas eran el Estatuto catalán de 1932 (Estatuto de Nuria), el Vasco de 1936 (Estatuto de Estella) y el gallego (1936) -que según nacía moría por el golpe de Estado de julio de ese año-.  En el caso andaluz no se llegó a presentar ningún proyecto para su discusión en Las Cortes, y cuando se habla en 1977-78 de Comunidades históricas se piensa en Cataluña, País Vasco y Galicia. Andalucía no entraba en ese paquete. Y fuera de ese selecto grupo de “nacionalidades históricas” quedaba el resto: las regiones. ¡Que a saber qué es eso!

Lo de ser nacionalidad histórica es una paradoja, pues ni Cataluña, ni el País Vasco, ni Galicia habían sido nunca “más históricas” que Soria o Granada, y puestos a mirar la historia, Granada sí había sido un reino independiente durante más de 200 años, algo que nunca lo habían conseguido los antes mencionados. Pero bueno, por aquello del “idioma propio”, ese que las élites locales despreciaban por ser de campesinos y pastores, y por la acción reivindicativa de las más reaccionarias de las figuras como los hermanos Arana, Prat de la Riva o Alfredo Brañas, en los que se apoyaron las burguesías locales para crear su plataforma de poder frente a las centrales -nada que no se entienda fuera de una lucha de poderes entre señores “feudales”, que recrean la historia o directamente se la inventan-, y otros hechos como la existencia de una “raza” vasca o catalana se crearon diferencias insalvables y “bienes inmateriales” que conservar en la futura España de las autonomías.

Y con estos antecedentes es por lo que se crean dos vías para acceder a la autonomía política: de primera clase con el art. 151, y el 143 para el resto. Y si para tener autonomía hay dos modos: los históricos y los recién llegados, ¿cómo no iban a surgir diferencias en su desarrollo? Y de esas diferencias estos lodos. Y estos lodos son 17 calendarios de vacunación, 17 leyes medio ambientales, 17 modelos educativos, 17 leyes de dependencia, 17 leyes de… y así todo. ¿Y acaso tenemos una educación excelente? ¿Un medio ambiente impoluto? ¿Unos servicios sociales envidiables?

Porque si la idea de acercar la gestión a la ciudadanía, hacerla más fácil, accesible, cercana, etcétera está bien y no hay quien diga que no es deseable, ¿cuándo se ha demostrado que el modelo autonómico sea más cercano y más eficaz? ¿Responda mejor a las necesidades reales de sanidad, educación, dependencia, medio ambientales que el central? Y sobre todo ¿cuándo se ha demostrado que sea más económico en su mantenimiento que el centralizado?

Los defensores del autonomismo alegan que si las decisiones sobre lo que afecta a la ciudadanía se toman a 50 km. de su casa serán mejores que si se toman a 500. ¿Por qué? No hay una razón lógica que avale que la cercanía física de quien te gobierna sea más beneficiosa que si está a 500 km. Pero eso es lo que se vende por todos los partidos y la totalidad de los medios.

Y en España hoy tenemos cuatro niveles de gestión: Gobierno central, Autonómico, Diputaciones y Ayuntamientos. Uno más que antes de la Constitución de 1978. ¿Aumentar los niveles mejora la actuación? Creo que no, más bien al contrario. Con el agravante de que instituciones como las diputaciones se han desdibujado sin que hayan desaparecido -salvo en las autonomías uniprovinciales-, pero siguen constando como un nivel de gestión, siendo en la práctica un nido de clientelismo político muy cercano al caciquismo del XIX. De modo que hoy la complejidad y distancia real entre Administración y administrados ha aumentado; y con ella las maneras de escurrir el bulto cuando, como con la pandemia, vienen mal dadas.

Lo que hoy tenemos es un sistema sobredimensionado de Administración Política (1.208 diputados autonómicos, 58 senadores autonómicos -lo del Senado como Cámara lo dejamos para otro día-, más todo el entramado de personal de apoyo -los asesores de confianza- que están haciendo “carrera” en espera de su oportunidad.

Y lo que nos falta es Administración Ciudadana: Profesorado en todos los niveles, investigadores, sanitarios, trabajadores sociales, educadores de calle, agentes forestales, inspectores que persigan el fraude fiscal, empleados públicos en general; porque España tiene un 14 % de empleados públicos sobre la población activa, mientras en países como Dinamarca, Suecia o Finlandia está en el 25%. Y la media de la OCDE es del 18 %. Tenemos mucho margen de mejora.

Y si el mantra que dice que las autonomías están más cerca del ciudadano que un lejano y ominoso poder central fuese cierto, ¿cómo es que se mantiene a los ayuntamientos permanentemente infradotados? Si de lo que se trata es de acercar la gestión a los ciudadanos potenciemos los ayuntamientos y sus mancomunidades. Porque la distribución de población y por ende de servicios en España presenta unas diferencias abismales que hacen que esa pretendida cercanía que se le supone a la Autonomía no sea más que eso, pretendida.

En España tenemos 8.084 ayuntamientos en los que prestan servicio 68.286 concejales, pero con unas disparidades abismales en capacidad de gestión -presupuesto y población-. “Así por ejemplo, en Andalucía y Aragón hay algo más de 700 municipios, pero Andalucía tiene seis veces más electores que Aragón, y sólo el doble de concejales. Otro ejemplo de esos contrastes lo ofrecen las comunidades de Canarias y Castilla-La Mancha: ambas tienen algo más de un millón y medio de electores, pero Castilla-La Mancha tiene diez veces los municipios de Canarias (919 la primera, frente a 88 la segunda), y tiene cuatro veces más concejales que Canarias”.[1]

“Sólo seis comunidades tienen en su territorio a más del 5% de los municipios españoles. Dentro de ellas, Castilla y León es un caso especial, al concentrar el 27,9 por ciento de los municipios (en 2011). Tras ella, aunque a gran distancia se sitúan Cataluña (11,7%) y Castilla-La Mancha (11,4%). Andalucía (9,5%), Aragón (9%) y Comunitat Valenciana (6,7%) completan la reducida lista de comunidades que concentran en su territorio la mayoría de los municipios españoles. Estas seis comunidades reúnen el 76% de los ayuntamientos españoles, y en ellas reside el 57,2% de los electores, eligiendo al 70% del total de concejales”.[2]

Con esta estructura municipal, que 40 años de Autonomías no ha modificado, sino que ha empeorado, contribuyendo a vaciar la España interior en beneficio de la periferia turística y urbana es la que necesita ser atendida de manera urgente, para que la realidad de acercar los servicios a los ciudadanos no sea una tapadera para mantener privilegios medievales, fueros y hechos diferenciales que no sirven para detener la desertización del interior, sea Palencia, Lleida, Ourense o Jaén.

En conclusión: El actual sistema autonómico no ha funcionado en la situación de crisis como la pandemia porque la deslealtad institucional ha estado a la orden del día, el quejarse y echar balones la norma, la descoordinación lo habitual, las declaraciones contradictorias entre gobierno central y autonómicos la noticia diaria… mientras los ancianos morían por decenas sin atención, los sanitarios estaban sin medios, las UCI reventaban, los servicios de emergencia, policía, sociales iban con lo puesto.

El modelo que aseguraba la eficacia y la cercanía al ciudadano ni ha sido eficaz ni ha estado cercano. Los presidentes autonómicos estaban más ocupados en señalar lo mal que lo hacía el Gobierno central que en ocuparse de sus residencias. Estaban tan preocupados por el “155 sanitario” y en marcar sus esquinas, como los perros meando su territorio, que cuando les han dejado solos tras la eliminación del Estado de Alarma han vuelto a mostrar su incompetencia para gestionar lo que antes reclamaban a voces; y seis meses después del inicio de la pandemia no tienen un sistema seguro que asegure la vuelta a las aulas. Ni han contratado más profesorado, ni personal de limpieza; y si se les preguntan no dicen más que frases huecas.

Sí, el sistema de Autonomías es un gran éxito del que “podemos estar orgullosos” los españoles.

Objetivos:

  1. Eliminar las Autonomías.
  2. Recuperar las competencias estatales en sanidad, educación, medio ambiente, etc.
  3. Armonizar las leyes hoy dispersas.
  4. Potenciar las Diputaciones/Mancomunidades.
  5. Reducir el número de Ayuntamientos.
  6. Dotar a los ayuntamientos de más recursos y competencias.

[1] Elecciones municipales en España 1979-2011. Mº del Interior. Dirección General de Política Interior. P. 48.
[2] Op. cit. p. 49.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.