Poner al zorro cuidando a las gallinas

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“El PSOE es un partido u otro dependiendo de quien tenga al lado”… No recuerdo al que se lo escuché pero viene de la época en la que Pedro Sánchez firmaba antes pactos con Rivera que con Iglesias. Cosa con la que en principio estaba de acuerdo. Un socio de gobierno puede condicionar tu política. Bien, aceptamos barco.

Estaba de acuerdo tanto para mal en ese caso, como podría ser, en principio para bien en el caso en el que nos encontramos en la actual legislatura, con el gobierno en coalición con Podemos.

Pero no, lo cierto es que una vez más estoy muy confundido, o por lo menos es lo que creo que nos están demostrando desde Ferraz.

Tampoco quiero hacer un análisis de los prácticamente seis meses que llevamos de gobierno, ni esto tampoco tiene que ver con la gestión de la crisis del Coronavirus, lo cual creo que sería bastante irresponsable por mi parte (en ese aspecto ya habrá tiempo de analizar los errores para solventarlos, no voy a dar de comer a los ataques del ala fascista) pero del mismo modo, están sonando campanas sobre una decisión que puede afectarnos más de lo que creemos y en mi humilde opinión, creo que se debe a que en el fondo tenemos un Psoe que no ha cambiado tanto como pudiera parecer para alejarse de los intereses de los poderosos.

Ya sé que a estas alturas de la película tampoco es algo raro o que sorprenda, soy consciente de ello, pero ahora es cuando realmente tienen la oportunidad de dar un rumbo diferente al que desde muchos años se ha dado desde el partido de la Gürtel y no lo están aprovechando. Sí, he dicho mejorar porque hemos llegado a una situación en la que creo que no podríamos ir a peor, con lo que cualquier cosa diferente que se haga, probablemente pueda servir para tener una mejora. Menos lo que parece que van a hacer.

Y no lo digo yo, lo dicen sus decisiones. Y eso me preocupa mucho porque en el taxi ya sabemos de qué va todo esto.

Bueno pues resulta que en la CNMC toca renovación. Toca abrir las ventanas y que salga un poquito el olor a rancio, pero por lo que se ve el gobierno nos la van a colar para dejarnos prácticamente peor de lo que estábamos. Y ya digo, para dejarnos tan mal es muy complicado.

La CNMC para quien no sepa lo que es (lo digo por mí que si no fuera por el taxi no lo sabría) es un organismo institucional “independiente” (perdonad por esto último, casi me atraganto de la risa) que se supone que se dedica a “defender y promover el buen funcionamiento de todos los mercados en interés de los consumidores y de las empresas”.

Básicamente se supone que es un servicio público que no depende de ninguna otra institución como pueda ser un ministerio o una secretaría que se dedica a vigilar a las empresas actuando contra los abusos teniendo poder sancionador.

Eso en la teoría está bien y tal, sobre todo el rollo de la independencia de la administración y esas cosas, pero como en todo en la vida, la teoría es una cosa y la práctica cuando tienes detrás al poder económico atusando con sus billetes es otra.

Para entendernos, el trabajo de este organismo se al final simplemente se reduce a que las sanciones por los abusos de las empresas que deberían asustar, luego son ínfimas. Del mismo modo no se llegan a cobrar o si se recurren, directamente se pierden por la incapacidad de éste mismo organismo (o eso quiero creer).

Decenas de multas presentadas por la CNMC con dinero público que han sido tumbadas por el Supremo una tras otra. Sanciones contra empresas como Telefónica, Repsol, Vodafone u Orange por abusos a los consumidores que se quedan en agua de borrajas.

Ese, en líneas generales es el resultado de su gestión, por poner ejemplos.

Hablamos de un organismo, pagado con dinero público, dinero de todos y todas, que parece más preocupado en defender a las multinacionales que al consumidor de sus abusos, hasta el punto de impugnar leyes, como nos pasó a nosotras y nosotros en el taxi porque perjudicaban los intereses de varias multinacionales.

Impugnar leyes para favorecer a una empresa buitre como Uber, más concretamente, y así con todas las letras. Eso sí, cuando hay que impugnar otro tipo de leyes que benefician al poderoso, como el real decreto que permite que las compañías telefónicas suban los precios a su antojo con un contrato de por medio, se quedan callados. Como pasó cuando Facua perdió el juicio contra Telefónica por las subidas. A todas luces injusto pero es lo que dice la ley, esa que ellos tienen poder para cambiar, y no lo hacen. Blanco y en botella, leche.

El organismo que vela por que no haya monopolios permitiendo que las compañías telefónicas se pongan de acuerdo en subir los precios prácticamente a la vez para no perder clientes y que el usuario se coma la subida con patatas. Ese es el resultado, supuestamente claro. Buscarlo, ya veréis, no falla.

Un organismo lleno de guerras internas en las que se han llegado incluso a presentar informes sin pasar por la aprobación del consejo como si fueran oficiales, como pasó en el caso de la Economía Colaborativa, para beneficiar a empresas extractivas como por ejemplo, ¡¡¡tatatachannn!!! Uber.

Y en este punto me quiero parar porque es de todo, lo que para mí me parece más grave en este momento.

Creo que he nombrado a Uber dos veces. Una se refiere a el recurso que presentó Uber junto con la CNMC contra el taxi para liberalizar el transporte de pasajeros de hasta nueve plazas que ganamos, (y que ellos perdieron entre otras cosas porque lógicamente era una locura permitir a una empresa con capital para comprar un país crear un monopolio privado con el transporte público) y otra cuando una de las cabezas pensantes (otra vez me acabo de atragantar con la risa) intentó sacar el informe de la economía colaborativa en beneficio de muchas multinacionales extranjeras, entre ellas también Uber, con nocturnidad y alevosía, sabiendo que si lo pasaban por el consejo (como se supone que estaba legalmente establecido) lo iban a echar para atrás porque habían voces discordantes.

Dos veces en las que un organismo público ha intentado reventar el servicio público (valga la redundancia) para beneficiar intereses privados. Vamos, lo de siempre.

Pero hay más porque aquí no acaba la cosa. Desde el mismo sector, Antaxi una de las asociaciones mayoritarias a nivel nacional, fue duramente apercibida y expedientada por la CNMC por mostrar públicamente su repulsa y su rechazo a unas propuestas de liberalización encubierta por parte de Free Now, otra multinacional extractiva (con sede en Hamburgo por cierto) que trabaja con taxis en las que se veía claro sus intenciones para reventar el sector y precarizarlo. En todos los lados cuecen habas.

Y con este panorama, llega el nuevo gobierno.

Un nuevo gobierno, una nueva esperanza… O eso creía.

Y como decía antes, el Psoe era, es y será lo de siempre. Independientemente de con quién gobierne. Y como es así, nos acaba de meter uno de los goles más grandes de la historia reciente de la administración, ya que nos ha colocado no a alguien que se puede presuponer un poco por encima que está a favor del modelo extractivo, buitre y explotador del neoliberalismo moderno, no, no, es que directamente nos ha metido a la abogada de Uber.

Sí, tal como suena. La próxima presidenta de la Comisión Nacional del Mercado y de la Competencia fue la abogada de Uber en el juicio contra Élite Taxi ante el Tribunal del Justicia Europeo en el 2017.

Así tal cual.

Esa misma abogada de la empresa que definió el término uberización sacada de su propio nombre como su modelo de negocio. Un modelo que pretenden implantar desde el neoliberalismo más salvaje en el que las personas, las trabajadoras y trabajadores de esa empresa implemente son consideradas mercancía y de las que ni ellos mismos se hacen responsables, negándoles del mismo modo cualquier derecho laboral, cualquier seguridad y hasta cualquier relación que no sea la comisión por servicio.

Tela.

Esta persona que se presume como nueva presidenta del organismo que vela por que no haya abusos contra los consumidores, hace tres años defendía que una empresa de transportes que realizaba un servicio de transportes, que fijaba los precios y las condiciones de trabajo al final no era una empresa de transportes para no hacerse responsable de sus empleados y no tener que contratarlos.

Defendía lo que le pedía sus clientes, está claro ¿pero ahora?… ¿Y ahora a quién va a defender desde un cargo público? ¿A Uber también, al modelo del falso autónomo?

Y lo cierto es que como indicaba antes, desde Élite Taxi ya le ganamos un juicio ante el Tribunal de Justicia Europeo. El juicio en el que nos jugábamos la vida y donde se demostró que el sentido común está por encima de los intereses de cualquier buitre.

Aunque sea por esta vez y pocas más. Un juicio donde ésta persona que hoy pretende defendernos como ciudadanas y ciudadanos del los abusos, ayer trabajaba para implantar el modelo precario del enemigo.

Un modelo que por otra parte se está atacando desde el mismo gobierno, mediante las medidas que presumiblemente se están estudiando desde el Ministerio de Trabajo por el caso de los Riders, lo cual no deja de ser paradójico todo.

Y no es la única donde han llegado los tentáculos de esta empresa extractiva con sede fiscal en Bahamas, ya que también está un responsable de relaciones institucionales del PP o un consultor muy ligado a Ciudadanos (que sepamos). Todo esto aparte de venir del mismo bufete que sirvió a la anterior vicepresidenta del PP como puerta giratoria.

Una decisión que nos afecta a todas y todos, una decisión que del mismo modo puede o beneficiar al interés general o poner en jaque a muchas familias y a muchas trabajadoras y trabajadores y que por el momento, a priori no va por buen camino.

Espero equivocarme.

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