Aportes del Pensamiento de Lenin a la Teoría Marxista (Parte VIII)

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8.- El centralismo democrático

El método propuesto por Lenin, para el funcionamiento del partido comunista, es el del centralismo democrático. Es un tema este interesante, y muy poco aclarado a lo largo del siglo XX. Además, en un primer momento puede parecer hasta contradictorio en sus propios términos. ¿Cómo algo que es democrático puede ser centralista?

Este concepto lo desarrolla Lenin estudiando las diversas formas de organización que se han ido dando a lo largo de la historia del movimiento obrero. Intenta evitar el asamblearismo por un lado, y por otro el autoritarismo de las élites de los partidos de la II Internacional. El primero responsable de la falta de operatividad y de la falta de reparto de responsabilidades y tareas. El segundo causa de la falta de control por parte de las bases sindicales y políticas de los dirigentes vendidos al reformismo y al socialchouvinismo. Lenin, fiel al principio de la dialéctica materialista, realizará la síntesis dialéctica entre ambos sistemas.

De este modo, creará un sistema de organización original. En ella, lo importante es la asamblea de los militantes. Esta nombrará entre sus miembros a un comité cuyos miembros serán responsables de distintas funciones, y como colectivo de la dirección política de la misma, pudiendo ser destituido en cualquier momento si la mayoría así lo acuerda. Paralelo a esto, los representantes de las distintas asambleas que configuren el partido nombrarán los distintos órganos superiores de coordinación y gobierno del partido. El órgano máximo sería el congreso nacional, formado por representantes de las distintas asambleas, que nombraría a un comité central que tendría el gobierno del partido durante un tiempo estipulado. Este poder no es gratuito, pues al cabo de ese tiempo tendrán que responder de su actuación, además, de no poder saltarse los estatutos y los acuerdos que se acordasen en el congreso.

Por tanto a esta estructura se le unía una filosofía de trabajo, por la que nadie puede saltarse los acuerdos establecidos por la mayoría congresual. Acuerdos que eran adoptados dentro del máximo margen de democracia y libertad de expresión, pero que una vez eran establecidos nadie, sea quien sea, podría saltárselo, teniendo la obligación de defenderlos públicamente, o al menos de no atacarlos, aunque a nivel individual no los pudiera compartir.

La línea iba de abajo arriba, al ser elegidos los cargos de dirección y los acuerdos por la mayoría de las asambleas y/o por la mayoría de sus representantes. Y al tener que explicar sus actuaciones los dirigentes ante sus bases y/u órganos de representación. Igualmente, también iba de arriba hacia abajo, al tener que cumplir todos los militantes sin excepción las decisiones de la mayoría, y los órganos inferiores las órdenes de los órganos superiores, siempre que no contradijesen los acuerdos mayoritarios, los estatutos y la legalidad del partido.

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