Una de las películas recientes, para despertar conciencias … ¡¿¡¿Frozen 2?!?!

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Pues sí amigos, sé que muchos ahora mismo estáis pensando lo que yo antes de verla: es otra película Disney, los valores de este tipo de películas son bastante cuestionables, Disney era un poco nazi… creedme, yo tampoco pensé que una película así tuviera este tipo de mensaje, pero leed primero lo que tengo que decir y luego si queréis ved la película, a ver si coincidís conmigo… esta va a ser una revisión llena de Spoilers de Frozen 2.

Lo primero que tengo que decir es que voy a hacer spoilers a gogó, pero los voy a advertir. Y no es que me falte respeto a las películas de animación, muy al contrario, soy declarado fan, pero si no lo hago, probablemente no la veréis y/o no me creeréis.

He de decir que no pensaba verla, la primera no me gustó en demasía y este tipo de películas, musical, no son particularmente mis favoritas. Mi pareja quería verla y yo tampoco ofrecí una mejor alternativa. Ahora, como en tantísimas otras cosas, le estoy muy agradecido por haberla elegido. Y es que mi cabeza hizo BOOM en muchos instantes…

Pero vamos primero a la parte técnica, como de costumbre. Se trata de una película producida por Walt Disney Animation Studios, con el gran Peter Del Vecho como productor (Hércules, Chicken Little o Moana, entre otras), secuela de la archiconocida Frozen, con las voces de Idina Menzel, Kristen Bell, Jonathan Groff y Josh Gad, en la original y Gisela (la “triunfita” dobla a Elsa y por supuesto canta sus canciones) y Miguel Antelo (pone la voz a Olaf), entre otros, en la versión doblada. Es la segunda película de animación que más ha recaudado de todos los tiempos, a muy poco de la versión de 2019 de El rey león y blablá, blablá, vamos a lo que importa…

La película, a medida que la ves, va dejando pistas sobre lo que realmente quiere decir; una frase suelta de uno, un pequeño guiño de otra, en una parte de tal o cual canción. Pero es inequívoco una vez lo unes todo. Os hago un resumen de la película, pero atención, porque está lleno de SPOILERS:

La película está ambientada tres años después de la primera, Elsa (la de los poderes), es la reina de Arendelle, un reino ubicado en un fiordo (las películas se basan en una leyenda noruega) y su hermana Anna y su noviete Kristoff, viven felices a lo suyo. Pero de repente Elsa empieza a escuchar una voz en la lejanía, que le atrae cantando y el reino empiezan a suceder catástrofes, que los lleva a desalojarlo y finalmente comprenden que deben averiguar qué es esa voz. Las princesas recuerdan, que su padre les contaba que años atrás, había habido un conflicto originado en tiempos de su abuelo, el Rey Runeard, del que no sabía bien cómo había sobrevivido. Resulta que hay un bosque encantado (del que hasta ahora no había constancia) y que esa voz tiene algo que ver con el pasado. Ya el personaje “gracioso” de Olaf, el muñeco de nieve (que en la otra película odié por su falta de gracia, pero que en esta mejora considerablemente), dice algo importante, “el agua tiene memoria”, cosa que acompañará toda la película. Cuando llegan al bosque se dan cuenta de que algo lo está protegiendo, parecen ser los espíritus de los elementos y una vez dentro, descubren a los habitantes del bosque, la tribu de los Northuldra y a un destacamento del ejército de su abuelo, ya envejecidos, pero que siguen en disputa. Elsa, con ayuda de su magia y por ciertas diatribas con los elementos, descubre que su madre era de esta tribu y que salvó a su padre y este acto desinteresado fue el que a ella le dio los poderes. Vale, hasta ahora nada reseñable o muy revolucionario, salvo una cierta crítica al colonialismo, porque lo gordo está por llegar.

Elsa sigue oyendo la llamada que la lleva hacia un lugar fuera del bosque y decide encaminarse sola, tras discutir con su hermana y después de domar al espíritu del mar, llega a un lugar mítico, Ahtohallan, donde encontrará las respuestas a todo. Y ya aquí es donde se ve todo claro, el abuelo de las princesas era un colonialista, bastante xenófobo y un tanto traicionero, que edificó una presa en el bosque para debilitar a los Northuldra y mató a su líder por la espalda, por miedo a la gente del bosque, por su relación estrecha con el mundo de la magia. Vamos, un fascista de tomo y lomo, vil y traicionero. Pero, ¿no era su abuelo?, ¿no se supone que la familia es intocable? Pues ahí lo tenéis, lección de memoria histórica, pero esto no ha hecho más que empezar. Elsa lanza un mensaje a su hermana Anna, que ha permanecido en el continente, justo antes de morir congelada (sí amigos, morir, que es lo que tiene profundizar demasiado) y ésta, tras una canción de duda, que acaba de forma épica, entiende que solo hay una forma de restablecer la paz. ¿Cómo? Con justicia, intentar enmendar los errores del pasado, los errores cometidos por nuestros ancestros (toma lección de memoria histórica y ojo con la que vendrá después). Así que ni corta ni perezosa decide destruir la presa y en esta parte viene otro de los grandes momentos de la película. Para destruir la presa, Anna despierta a unos gigantescos elementales de tierra y los provoca, con el fin de atraerlos para echarla abajo, pero en un momento dado ella está a punto de morir aplastada por uno y milagrosamente llega su noviete Kristoff, subido en su reno y la salva. En este momento, quizás en otra época, el chico habría soltado algún chistecito de salvador e incluso hubiera sido él quien se hubiera encargado de todo a partir de aquí. Pero NO, su siguiente frase es “Estoy aquí ¿qué necesitas?” y BOOM, empoderamiento de la mujer, él no necesita saber el porqué, confía en ella, que lo tiene claro. Destruyen la presa, a pesar de que el reino se anegará de agua, solo para intentar reparar el daño y que llegue la paz verdadera. Al final Elsa se descongela (resucita) y salva el reino in extremis (licencia que se toman, aunque me pese). Las hermanas se reencuentran, los pueblos se unen y Elsa le dice a Anna que ella debe llevar la corona de Arendelle, no porque ella se vaya a quedar en el reino de la magia, como hará, sino porque ella lo merece porque hizo lo correcto, con lo que nos da la tercera lección de memoria histórica, merece el futuro el que es capaz de enmendar el pasado. Los dos pueblos se unen y la maldición del bosque desaparece.

Lo mejor, la lección que da de memoria histórica y tal vez una canción de Kristoff que es un claro guiño a los padres (hecha como un videoclip de los 90, hilarante).

Lo peor, es que, si no tienes una mirada un poco más allá, no lo pillas, pero seguro que algo se te ha quedado.

Después de verla me lancé a ver críticas y he de decir que generalmente, nadie se atreve a ver más allá de que haga referencias al colonialismo, pero es una película sobre atreverse a mirar con ojo crítico el pasado, sobre lo que cuesta y sobre si estamos dispuestos a hacerlo y enmendarlo, lo cual me parece encomiable, sobre todo en una obra de este tipo. Echad un vistazo a la película, ya sea por vuestra cuenta o con niños (que lo van a disfrutar) y si no lo veis, dejad un comentario y “change my mind”.

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