Golpe a golpe, trola a trola

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En mi pueblo, al menos en el mío, cuando un gobierno es derribado en forma de adelanto de elecciones pero provocadas por la presión de unas movilizaciones populares descontentas por las políticas sociales, se llamaba democracia. Pero cuando los generales del ejército desobedecen el juramento de defender la legalidad, se oponen al gobierno, conspiran contra él y salen por su propia decisión a las calles, se llama GOLPE de Estado. Insisto que esto suele ser en mi pueblo.

Durante la última semana hemos visto desfilar una serie de acontecimientos que nos recuerdan tristemente la caída de otros gobiernos de izquierdas en América latina con derramamiento de sangre incluida. La excusa esta vez era la solicitud por parte de la oposición de la convocatoria de nuevas elecciones generales con motivo la denuncia de «irregularidades», algo a lo que Evo Morales accedió el domingo día 10. Sin embargo no fue suficiente. El comandante en jefe del Ejército de Bolivia, repito, el comandante en jefe, exigió públicamente la renuncia explícita de Morales. Otro tanto hizo el jefe de la Policía Boliviana. Una senadora, Jeanine Añez, de la oposición, se autoproclamó presidenta sin respetar la legalidad y se presentó en la sede del Gobierno con una biblia del tamaño de siete listines telefónicos alineados. Donald Trump respaldó y la caída de Evo y aplaude el cambio de régimen.  ¿Qué podría salir mal? Geopolíticas con minas de litio de por medio, Venezuela como visión en el horizonte… Si esta escalada es vergonzosa y condenable, otro tanto es la acogida de tan tristes acontecimientos por parte de la prensa española (la cavernícola y la no tan cavernícola).

La caverna de Federico

El País, diario independiente de la mañana y de la realidad.

En el caso de el diario El País es aún más sangrante si cabe el blanqueamiento del golpe militar pues no solo se niega a calificarlo como tal sino que responsabiliza a Evo Morales de la actual situación y presenta a los militares como pacificadores del «vandalismo» que amenaza la convivencia.

A la finalización de este artículo se dan como confirmadas las muertes de varios manifestantes que se han opuesto al golpe. Algunas fuentes elevan a 20 el número de víctimas a manos de la policía y el ejército. Casi con total seguridad no serán las últimas.

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