Economía de guerra en Francia: intervención de gasísticas y reapertura de centrales térmicas

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Las sanciones aplicadas por la UE a Rusia están deteriorando gravemente la calidad de vida de los ciudadanos de la unión. Los suministros no están garantizados en lo que resta de año.

Por un lado, el gas que viene de Rusia (un 40%) puede dejar de hacerlo inminentemente. Por otro, el combustible fósil que abastece a las centrales térmicas viene de Rusia en un 46%, lo que complicaría aún más la garantía de suministros básicos.

Mapa de gaseoductos llegados a Europa desde Rusia

El principal gaseoducto que abastece a Alemania proveniente de Rusia, el NordStream, ayer paralizó su actividad para «ejecutar reparaciones planificadas» que se extenderán a lo largo de 11 días en julio. El Ministro Alemán de Economía y Energía, Robert Habeck, se ha mostrado preocupado ante la posibilidad de que el cierre sea completo y permanente en respuesta a las sanciones aplicadas contra Rusia.

El tono del Ministro Alemán ha sido pesimista en los últimos meses ante la situación que afronta su país.

Medidas adoptadas por Francia

En este contexto, Francia ha decidido aplicar un contundente paquete de medidas que pretenden dar respuesta a la crisis de suministros.

La «ley de poder adquisitivo» que se presentará inminentemente en Consejo de Ministros, otorga al Estado el poder de intervención y explotación de las infraestructuras gasísticas francesas durante este invierno en caso de una crisis de suministros.

Además, en dicha ley se contempla el llenado forzoso de las instalaciones de almacenamiento o el reinicio de la actividad en la central térmica en Saint-Avold, cerrada definitivamente en marzo, pero que retomará su actividad el 1 de octubre.

Además de estas medidas, se instalará una terminal flotante de importación de gas natural licuado en el puerto de la ciudad de Seine-Maritime.

Países como Alemania, Austria, Polonia, Italia, Holanda o Grecia han adoptado medidas para la producción energética con carbón.

¿Qué hace España?

Si bien España no es tan dependiente como otros países del gas proveniente de Rusia, el suministro energético en el país ha alcanzado precios desorbitados a la vez que las empresas energéticas han aumentado sus beneficios. Además, España ha importado (en cifras ofrecidas a mediados de junio) un 4,3% de GNL estadounidense, extraído mediante el fracking y con un precio hasta un 40% mayor.

Las relaciones con nuestro principal proveedor de gas, Argelia, se han deteriorado a raíz de la posición del Gobierno de Coalición sobre el Sáhara y las posteriores declaraciones de Albares.

Esto ha hecho que reduzcamos la demanda de gas a Argelia e incrementemos la llegada del gas desde países como Nigeria.

Además, en este contexto de reapertura y apuesta por el carbón para garantizar el suministro energético, España está llevando a cabo un plan de demolición de las centrales térmicas que componen el paisaje industrial de nuestra geografía. El objetivo es el cierre total de este tipo de centrales.

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