Cómo engañaron a Gorbachov

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A raíz del conflicto entre Rusia, EE.UU. (OTAN) y la UE a cuenta de la posible incorporación de Ucrania a la OTAN y a la Unión Europea, y posterior invasión de Ucrania por Rusia, se ha negado de forma contumaz que la extensión de la OTAN hacia el Este estuviera en el origen de la actual guerra.

En este artículo de septiembre de 2014, cuando los bombardeos de Ucrania sobre sus provincias rusófonas de Donetsk y Lugansk ya eran una guerra civil ignorada por Occidente, el Real Instituto Elcano, nada sospechoso de ser pro ruso, ya se indica que, en 1990 en las conversaciones entre la URRS, representada por Gorbachov y Shevardnadze, y la OTAN por James Baker, el tema de la extensión hacia el Este de la alianza militar se trató y ocupó una buen parte de las preocupaciones de ambos lados.

“Aunque si hubo acuerdos, no fueron nunca por escrito…” matiza el artículo no atreviéndose a negar de plano que dicho tema fuese una de las excusas que ahora se esgrimen para echar sobre Rusia toda la responsabilidad de la guerra en Ucrania. En aquellas conversaciones Gorbachov llegó a plantear un ingreso de Rusia en la OTAN y un plan de seguridad europeo que asegurase el desarme de ambas partes de su armamento nuclear y construyese un acuerdo de colaboración Rusia-EE. UU-Europa.

La petición de una incorporación de la URSS a la OTAN recogía la que ya hiciera en 1954 Nikita Jruschov tras la muerte de Stalin apenas un año antes, mostrando un claro despiste de para qué y contra quién se había creado la OTAN.

Jruschov elegido como primer secretario del Partido Comunista de la URSS razonaba en su petición que la OTAN “podría, en las condiciones deseadas, perder su carácter agresivo si todas las potencias de la coalición antihitleriana se convirtiesen en miembros”, de la que en el futuro “quedaría excluida toda posibilidad para una u otra parte de Alemania de quedar integrada en una agrupación militar». La idea de un rearme de Alemania o su integración en una alianza militar disparaba todos los miedos del país que había pagado con más de 20 millones de muertos entre civiles y combatientes la derrota del nazismo.

La negativa de la OTAN a admitir a la URSS en su club y que la República Federal de Alemania ingresase en mayo de 1955 en la OTAN llevó a la URSS a crear el Pacto de Varsovia ese mismo año.

La petición de la URSS de ingresar en la OTAN fracasó fundamentalmente porque EE.UU. se opuso por todos los medios a ella. Y se opuso porque la OTAN es EE.UU. en Europa en la que los países europeos entonces, y la UE hoy, eran y son simples coristas que dan color a las reuniones donde la voz solista es la estadounidense.

Tanto es así que James Baker en sus conversaciones con Gorbachov y Shevardnadze reconoció sin reparos que “The mechanism by wich we have a US military presence in Europe is NATO. If you abolish NATO, there will bo no more US presence”, (el mecanismo por el cual tenemos una presencia militar estadounidense en Europa es la OTAN. Si se suprime la OTAN, no habrá más presencia de EE. UU.). Y a eso los americanos no estaban ni están dispuestos de ninguna de las maneras. Mientras la OTAN exista ellos tienen asegurada su presencia en Europa y sus interesas económicos protegidos.

En esas mismas conversaciones, Baker reconocía que “We understand the need for assurance to the countries in the East. If we maintain a presence in a Germany that is a part of NATO, there would be no extension of NATO´s jurisdiction for forces of NATO one inch to the east”, (entendemos la necesidad de seguridad para los países del Este. Si mantenemos la presencia en una Alemania que es parte de la OTAN, no habría extensión de la jurisdicción de la OTAN para las fuerzas de la OTAN ni una pulgada hacia el este).

El documento que recoge estas conversaciones se desclasificó en diciembre de 2002, y aunque parte del mismo salió a la luz con zonas censuradas la parte de la conversación entre Baker (OTAN) y URRS sobre la no extensión de aquella hacia el Este no admite dudas; y a pesar de ello, y llevar 7 años desclasificado ese documento, Mark Kramer en asegura en The Washington Quarterly en 2009 que no sólo es un puro “mito”, sino que “el asunto nunca estuvo encima de la mesa durante las negociaciones sobre la reunificación alemana”.

Sí es cierto que nunca se llegó a firmar un acuerdo como resultado de esas conversaciones ni se plasmó en un texto que tuviese fuerza “legal” ante un tribunal de arbitraje, pero era un consenso entre todos los miembros de la OTAN que ampliar ésta hacia el Este era una irresponsabilidad e iba contra los acuerdos verbales con Gorbachov, a los que éste se plegó en la confianza de que la aceptación de la reunificación alemana y la retirada de los más de 300.000 soldados rusos de la ex RDA eran la contrapartida por el lado de la URSS.

Desde casi el primer momento EE.UU. se “olvidó” de esas conversaciones y compromisos, y aunque sus socios Miterrand y Kohl le recordaron que ir hacia el Este sería una mala decisión, la administración Bush hizo caso omiso de estas advertencias y los europeos tragaron. La URSS se hundía. Gorbachov había intentado que, si “Según dicen ustedes, la OTAN no está dirigida contra nosotros, sino que es, simplemente, una estructura de seguridad adaptada a las nuevas realidades”, porque no integrar a la URSS en ella y construir una nueva de seguridad paneuropea. A Baker sólo le faltó reírse en la cara del líder soviético. Calificó aquello de utópico.

Hoy, todos aquellos incumplimientos y victorias diplomáticas de la OTAN sobre la URSS se muestran como un gigantesco error del que los principales perjudicados son los miles de muertos rusos y ucranianos, el más de dos millones de refugiados en ambos lados, las ciudades destruidas y el riesgo de una recesión económica a escala mundial que reproduzca la que aún no ha dejado de sentirse de 2008.

La Unión Europea ha vendido su futuro y ha hipotecado su seguridad a un altísimo precio, pues su dependencia energética la hace extremadamente vulnerable, y ni EE.UU. va a sacarla de apuros si no es a base de salvar el dólar, ni Rusia va a darle facilidades para ello. La UE pudiendo ser una contrapartida por potencial humano y económico a EE.UU., China y Rusia ha optado por continuar siendo una segundona de la OTAN, y la OTAN es EE.UU.

FUENTES:

  1. Artículo del Real Instituto Elcano para ver el enfoque del mismo. Y recordad que es de 2014. https://www.realinstitutoelcano.org/el-espectador-global-que-le-prometio-la-otan-gorbachev/
  2. Aquí, en este documento desclasificado del Departamento de Estado EE.UU. de 9 de febrero de 1990, se recoge la conversación entre Baker, Gorbachov y Shevardnadze sobre ampliar la OTAN; y cómo Baker era consciente de lo que suponía para la URSS. https://nsarchive.gwu.edu/sites/default/files/documents/4325679/Document-05-Memorandum-of-conversation-between.pdf
  3. Mary Elise Sarotte. Titular de la cátedra Kravis de Estudios Históricos en la Universidad Johns Hopkins, profesora visitante de la Universidad de Harvard.
    https://www.politicaexterior.com/articulo/rusia-la-otan-promesas-rotas/
  4. Mark Kramer. Director of Cold War Studies at Harvard University and a Senior Fellow of Harvard’s Davis Center for Russian and Eurasian Studies.
    https://ciaotest.cc.columbia.edu/journals/twq/v32i2/f_0016179_13953.pdf

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