“Feminismo, la revolución total”

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Estoy muy enfadada, muchísimo. No soporto a los/as embaucadores/as políticos/as ni sus imposturas ideológicas, y leer los diez ejes temáticos que agrupan las principales propuestas que buscan la actualización del proyecto socialista para los próximos 4 años, que se presentará en el 40º Congreso en València, no me hizo cambiar de opinión, sobre todo leer que el PSOE quiere ampliar su rotulación y definirse, además, como un partido «feminista y ecologista«, que se muestra orgulloso de su “compromiso claro, rotundo e indiscutible con el colectivo LGTBI+”, y muestra de ello es el consenso que el Gobierno de Coalición muestra en la presentación del anteproyecto de la Ley Trans que reconoce la autodeterminación de género “conforme al principio constitucional de libre desarrollo de la personalidad y con plenas garantías jurídicas, para acabar con la exclusión y con las dificultades administrativas actuales, incorporando a menores, y despatologizando el proceso”, como el PSOE “siempre” ha defendido.

Y el Eje Temático que recoge todo esto tiene el siguiente título: Abolir la prostitución, nuevos derechos y proteger al colectivo LGTBIQ.

Este Anteproyecto ha sido consensuado por 2 partidos que se autodenominan feministas, aunque únicamente el PSOE cuenta con mujeres feministas (aunque cada vez son menos) que conocen en profundidad la Teoría Ética y Política Feminista, pero la influencia política que las mujeres feministas tienen en el núcleo duro del PSOE actualmente es prácticamente inexistente. De ahí el eufemismo “nuevos derechos” cuando aluden a este aspecto del Anteproyecto de Ley:

TÍTULO II Medidas para la igualdad real y efectiva de las personas trans

CAPÍTULO I Rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas

Artículo 37. Legitimación.

1. Toda persona de nacionalidad española mayor de dieciséis años podrá solicitar por sí misma ante el Registro Civil la rectificación de la mención registral del sexo.

2. Las personas menores de dieciséis años y mayores de catorce podrán presentar la solicitud por sí mismas, asistidas en el procedimiento por sus representantes legales. En el supuesto de desacuerdo de los progenitores o representante legal, entre sí o con la persona menor de edad, se procederá al nombramiento de un defensor judicial de conformidad con lo previsto en el artículo 300 del Código Civil.

3. Las personas con discapacidad podrán solicitar, con las medidas de apoyo que en su caso precisen, la rectificación registral de la mención de sexo.

4. El ejercicio del derecho a la rectificación registral de la mención relativa al sexo en ningún caso podrá estar condicionado a la previa exhibición de informe médico o psicológico relativo a la disconformidad con el sexo mencionado en la inscripción de nacimiento, ni a la previa modificación de la apariencia o función corporal de la persona a través de procedimientos médicos, quirúrgicos o de otra índole.

Previamente en la Exposición de Motivos del Anteproyecto las personas transexuales dejan de ser reconocidas como tales para pasar a ser engullidas por la catalogación “trans”:

 “En lo relativo a las personas transexuales (en adelante, personas trans)”,...

Las personas transexuales tienen una realidad psicobiológica, una necesidad de atención sociosanitaria y una justificación para la aplicación de la excepcionalidad jurídica muy diferentes a la que tenga cualquier hombre que “sintiéndose mujer” exija ser reconocida como “mujer trans”, pero el punto 4 se ocupa de difuminar esta realidad.

Así que, cuando en la citada Exposición de Motivos, en el primer párrafo encontramos los objetivos que pretende cumplir esta Ley:

El objetivo de la presente Ley es desarrollar y garantizar los derechos de las personas lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGTBI) erradicando las situaciones de discriminación, para asegurar que en el Estado español se pueda vivir la diversidad afectiva, sexual y familiar con plena libertad.

¿Qué integrantes del colectivo LGTBI son destinatarios de la “protección” que el PSOE se enorgullece de aportarles, y que queda blindada con estos “nuevos derechos”?

Y la justificación de todo esto también está en la Exposición de Motivos.

En el principio de libre desarrollo de la personalidad (artículo 10.1 de la Constitución) se basa el derecho al cambio registral de la mención al sexo. A este respecto, el Tribunal Constitucional en su STC 99/2019, de 18 de julio, establece que “con ello está permitiendo a la persona adoptar decisiones con eficacia jurídica sobre su identidad. La propia identidad, dentro de la cual se inscriben aspectos como el nombre y el sexo, es una cualidad principal de la persona humana. Establecer la propia identidad no es un acto más de la persona, sino una decisión vital, en el sentido que coloca al sujeto en posición de poder desenvolver su propia personalidad”.

Lo que aparece en esta sentencia del Tribunal Constitucional es una falacia argumentativa. Pues claro que es una cualidad principal de la persona humana EL SEXO QUE TIENE, pero no es así en lo que respecta al nombre porque responde a una convención social, pero el sexo es una realidad biológica inherente y constitutiva de toda persona. La identidad no se establece, ni se decide, se va configurando a lo largo de la vida, y esa configuración reúne características personales y aprendizajes sociales. El entorno en el que toda persona nace y se desarrolla transmite unos valores y una forma de pensar y de actuar muy diferentes en función del sexo que se tenga, y la herramienta social utilizada para normalizar esa socialización diferente son los marcadores de género. EL SEXO NO ES UNA CONVENCIÓN SOCIAL, LOS MARCADORES DE GÉNERO IMPUESTOS AL SEXO SÍ.

Estos marcadores son una constante en nuestra vidas, y esos marcadores establecen una jerarquía sexual que sitúa a las mujeres en situación de subsidiariedad respecto a los varones, y proyectan una serie de expectativas comportamentales en base a ellos tanto para las mujeres como para los varones.

De las mujeres, por su realidad biológica, se espera una serie de comportamientos, independientemente de sus intereses, capacidades y preferencias, y lo mismo ocurre con los varones.

Por tanto, si la Identidad Personal que desarrollamos está permeada por esas expectativas comportamentales impositivas, la única acción con eficacia jurídica que puede garantizar el libre desarrollo de la personalidad es la eliminación de los marcadores de género.

Y en la Exposición de Motivos de la Ley Orgánica 3/2007 de 22 de marzo para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres queda reflejado de la siguiente manera:

 Resulta necesaria, en efecto, una acción normativa dirigida a combatir todas las manifestaciones aún subsistentes de discriminación, directa o indirecta, por razón de sexo y a promover la igualdad real entre mujeres y hombres, con remoción de los obstáculos y estereotipos sociales que impiden alcanzarla.

Los obstáculos y estereotipos sociales son los marcadores de género que se imponen al sexo biológico, y que son el sostén de la opresión y la discriminación.

“ES PRECISO CONCEPTUALIZAR BIEN PARA POLITIZAR BIEN” (Celia Amorós).

Y contamos con datos, informes y análisis precisos que garanticen esa buena conceptualización.

Aristóteles vivió entre el 384 y el 322 a. C., está considerado uno de los padres de la Filosofía occidental, y un claro representante del esquema de pensamiento Patriarcal que ha configurado la socialización androcéntrica que, desgraciadamente, aún no hemos podido sustituir y que consolidó la subsidiariedad de la mujer respecto del varón:

”la hembra, debido a cierta incapacidad de confeccionar nutrientes en forma de semen, es un hombre incompleto a causa de la frialdad de su naturaleza. En cambio, el macho aporta a la generación la forma, o principio del movimiento, mientras que la hembra proporciona sólo el cuerpo. Por tanto el macho es activo, causante del movimiento y la hembra pasiva; sólo puesta en movimiento por el hombre. Esto marca la inferioridad física, intelectual y moral de las mujeres: “Parecen hombres, son casi hombres, pero son tan inferiores que ni siquiera son capaces de reproducir a la especie, quienes engendran los hijos son los varones”, (…). “son meras vasijas vacías del recipiente del semen creador”. Así queda establecida, además de la inferioridad biológica de la mujer, la sujeción al hombre por su inferioridad psicológica y moral”.

Cuando Aristóteles habla de la familia establece la jerarquía que la conforma: hay amos y súbditos. El amo es el esposo y los súbditos aparecen divididos en tres especies: los esclavos, los niños y la esposa.

Sometimiento y dependencia son las características que definen a los súbditos, pero con una salvedad, los esclavos y los niños pueden modificar las condiciones de sometimiento y dependencia porque son varones, pero las mujeres, por el hecho de serlo, son “naturalmente” incompetentes y por ello dependientes de los varones, eso hace que el cambio de situación de una esclava sea puro formalismo.

Y los efectos de esa socialización androcéntrica podemos rastrearlos a lo largo de los siglos, y en distintas áreas del conocimiento, como por ejemplo en Darwin, un naturalista, que en 1871 publicó “El origen del hombre y de la selección en relación al sexo” y en este libro afirmaba lo siguiente:

La diferencia principal en el potencial intelectual entre los dos sexos se demuestra en que el hombre consigue un nivel más alto de eminencia que la mujer en todo lo que hace, ya sea algo que requiere pensamiento profundo, razón o imaginación, o simplemente el uso de los sentidos  y las manos. Por tanto el hombre, al fin y al cabo, es superior a la mujer”.

Sobre el sexo biológico se imponen unas convenciones culturales que establecen un estatus desigual para mujeres y hombres, y esta desigualdad impregna las relaciones entre ambos sexos institucionalizadas a través de los usos, costumbres, normas y leyes. La construcción de la Feminidad y la Masculinidad no responde a la realidad biológica sino a intereses socioeconómicos, y no refleja la realidad humana sino la manipulación y la explotación sobre los seres humanos.

Y Victoria Sau (psicóloga y escritora Feminista catalana, 1930-2013) en las Jornadas Feministas Socialistas, Madrid, 1983, participa con una Ponencia titulada “Feminismo, la revolución total”, donde lo explica magníficamente. Este es el inicio de la Ponencia:

“He aquí que cuando el Feminismo, para expresarse, toma como prestadas de otros movimientos y áreas de lucha política palabras tales como esclavitud, servidumbre, explotación, alienación, colonización… puede que nadie se dé cuenta, ni siquiera las mismas feministas que las esgrimen, de que en el fondo les pertenecen de raíz, y por una razón en la que nunca se hace suficiente hincapié: todas las situaciones políticas, económicas y sociales que dichas palabras denuncian, han llegado a producirse porque había un modelo previo a todas y cada una de ellas sobre el cual alzarlas: el de la dominación de un sexo sobre el otro, embrión a partir del cual, por un proceso evolutivo epigenético, se llegó a cualquier otra forma de dominación, sujeción y explotación humanas, también la del hombre por el hombre.

No todos los hombres representan la masculinidad suprema. Esta es una cuestión de grado. Sometidas las mujeres y convertidas en ganado, los hombres tienen por primera vez algo que disputarse, y ahí es donde empieza su enfrentamiento y su correspondiente contrato social y sexual. Pero el contrato favorece desde su origen a unos hombres más que a otros, porque de entre ellos lo redactan a su vez los más fuertes, los que se apoderan de más mujeres.

Aquí es donde aparece la primera clasificación entre hombres, hecha por ellos mismos a causa del reparto de mujeres (…). Las mujeres paren hijas e hijos; las hijas permiten establecer alianzas con otros grupos a través de su intercambio; en un conflicto con armas  los hijos podían capturar a otros hombres que se convertirían en esclavos.

Estos hombres esclavizados son considerados inferiores y asimilados con las mujeres pero sin convertirse en mujeres, porque su situación podría cambiar y recuperarían su estatus superior. Son sometidos a una feminización impuesta por su pérdida de rango. Pero por debajo de esa feminización impuesta los hombres mantienen un núcleo de masculinidad que les permite, en el peor de los casos, pensarse superior, en tanto que individuo sexuado, a una mujer. (…)

De ahí que respondan a leyes dinámicas totalmente distintas las respectivas explotaciones del hombre por el hombre y de la mujer por el hombre.” (…)

La feminización no sólo se dirige a grupos concretos de hombres de una determinada sociedad. También alcanza a entidades políticas tales como países enteros, y razas o etnias.

La colonización suele empezar por la conquista u ocupación de un territorio (violación) con el pretexto de sacarlo del caos, protegerlo o prestarle colaboración, y éso siempre para que salga de su esado silvestre, primitivo. Los límites entre superior e inferior quedan fijados casi matemáticamente y empieza la feminización. (…)

La liberación de hombres, clases, razas, países o de cualquier grupo humano feminizado, pasa necesariamente por el reconocimiento de que la inferiorización de la mujer está en el origen de la suya propia. Si no desaparece la inferiorización de la mujer, es posible que sigan cambiando las formas de explotación del hombre por el hombre, pero no desaparecerán. POR ESTO SÓLO EL FEMINISMO ES LA REVOLUCIÓN TOTAL”.

Las personas transexuales no tienen un cuerpo equivocado sino un cuerpo distinto del que necesitan para mantener un correcto estado de salud. Salud: estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Y para conseguir ese estado de completo bienestar es necesario un diagnóstico certero, un tratamiento adecuado y la rectificación registral de la mención relativa al sexo.

No hay cuerpos equivocados, la equivocación reside en el mantenimiento de la herramienta de control y explotación humana que es el género, articulado a través de los marcadores de género que configuran la feminidad y la masculinidad, y que sostienen la desigualdad estructural que necesita para alimentarse y perpetuarse  un sistema socioeconómico muy concreto, el Patriarcal, que es el que nos ha traído hasta aquí, y al que solamente está plantando cara el Feminismo.

Resulta hiriente el menosprecio de los/as sucesores/as de F. González y A. Guerra (sí, los que decidieron normalizar el negocio de la explotación sexual despenalizando la Tercería Locativa) hacia sus compañeras feministas.

No es cierto que los compromisos adquiridos por formar parte de un Gobierno de Coalición limiten las posibilidades de aplicación de las necesarias reformas que ya quedaron establecidas por la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres en 2007, porque precisamente para no atenderlas es por lo que UP tiene el Ministerio de Igualdad.

Por eso no hay un Anteproyecto de Ley Orgánica Abolicionista del Sistema Prostitucional, el Anteproyecto de Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI ha sido consensuada por PSOE y UP,  no existe dotación presupuestaria para las “nuevas medidas de Igualdad contra la violencia machista”, ni para la implementación de los recursos consignados en la Ley Orgánica contra la Violencia de Género, pendientes de aplicación desde 2004, ni para las carencias que las víctimas de la violencia de género han constatado que tiene la Ley y que es prioritario que se atiendan.

Sí, estoy muy enfadada y profundamente decepcionada con los partidos de izquierda. De los partidos conservadores y tradicionalistas jamás esperé nada bueno, y el tiempo me ha dado la razón, pero sí lo esperaba de la izquierda; esperaba que se enfrentara a este dañino sistema y a la desigualdad estructural que lo perpetúa,  y en cambio lo que ha hecho es acomodarse en él y poner algunos parches.

Reconozco mi error, pero no me rindo. Necesitamos un Partido Feminista con Representación Parlamentaria y apoyaré su consolidación.

#HartazgoFeminista

#AboliciónProstitución

#IdentidadPersonalNoDeGénero

#VergüenzaGobiernoDeCoalición

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Purificación Liétor González. Licenciada en Psicología, siendo su área de formación y actividad profesional la Psicología Sanitaria. Nació en 1968 y eso le permitió conocer de primera mano la militancia política en clandestinidad en la figura de su padre y en su carnet del PCE. Es la nieta mayor de dos abuelas analfabetas cuyos maridos sí sabían leer y escribir, es más, su abuelo paterno llego a ser Secretario General del PSOE durante la República en su pueblecito de Jaén. Pasó de feminista anónima a activista feminista cuando conoció la primera sentencia de La Manada de Pamplona de la Audiencia de Navarra, y pasó de votante a militante de Podemos cuando en su Municipio se quedaron a un puñado de votos para tener un concejal mientras que VOX conseguía dos.

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