Holanda persigue a sus pobres

El capitán de los países frugales, quién lideró la brutal oposición neoliberal a la respuesta europea frente a la covid 19 se ha retratado como un país aporofóbico.

En dichas reuniones ya se vio la principal preocupación del Gobierno de este país, el capital sobre la sanidad.

El presidente neerlandés, Mark Rutte, lleva desde 2010 en el cargo. Actualmente forma Gobierno con varios partidos de derecha y cristianos.

El caso del que nos toca hablar es sobre los subsidios familiares para el cuidado de los niños fuera del hogar. Este subsidio se concede a niños/as de hasta 12 años en situación de vulnerabilidad.

Los ejecutivos presididos por Rutte, desde 2014 han llevado a cabo una política persecutoria a estas familias. La Comisión parlamentaria que ha investigado estas ayudas y ha dictaminado que la administración ha acusado sistemáticamente de fraude fiscal a más de 26.000 familias vulnerables, principalmente inmigrantes.

El Gobierno se dedicó a informar falsamente a las familias que no tenían derecho a dichas ayudas. Incluso llegó a perseguir a las que habían sido beneficiadas por cantidades que ascendían hasta 100.000 euros, en concepto de reclamación.

Estás prácticas son anticonstitucionales por la discriminación y se deberían ver las consecuencias judiciales próximas.

Las conclusiones de la comisión han caído como una bomba en el Ejecutivo. El Gobierno ha reconocido las conclusiones, presentando su dimisión en diferido. Se quedarán de forma interina hasta las elecciones de Marzo.

Estas políticas contextualizadas en una época de crisis económica e inmigratoria sólo reflejan la aporofobia, el racismo y el fracaso de un sistema que discriminan por riqueza. Además dichas prácticas solo hacen aumentar el poso de la ultraderecha, en auge en Holanda.

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