Gobierno de coalición sí, pero feminista no (Parte I)

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Tenemos 2021 recién estrenado y todas/os deseamos que nos vaya mejor este año; en muchos aspectos tiene que ser mejor, y en el desarrollo e implementación de políticas Feministas con enfoque transversal desde luego que tendrá que ser mucho mejor. El balance de este primer año de legislatura de un Gobierno de Coalición de partidos de izquierdas, que se autodefine como Progresista y Feminista, para el Movimiento Feminista es muy negativo y decepcionante. Soy activista Abolicionista, militante y votante de Podemos, y suscribo ese balance para el Gobierno en su conjunto, porque hay datos que sustentan esta valoración.

Estas son unas declaraciones del Presidente de Gobierno publicadas en La Vanguardia.

REDACCIÓN

07/09/2020 10:47 Madrid, 7 sep (EFE).- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado que acabar con la trata de seres humanos es una «asignatura pendiente» en España y ha abogado por abolir la prostitución, para lo que espera un «acuerdo transversal» en el Congreso de los Diputados.Pero mientras el PSOE se declara abolicionista, en Unidas Podemos esa postura no es unánime. EFE

Estas son declaraciones de Carmen Calvo recogidas en El Plural:

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, fue entrevistada esta semana en el programa «Los Desayunos« de RTVE. Durante el transcurso de dicha entrevista la política granadina dejó caer que el Gobierno podría llevar al Congreso una iniciativa para abolir la prostitución en España, práctica que definió como «una gran esclavitud».No es la primera vez que Calvo hace declaraciones en ese sentido. El pasado 10 de mayo, dijo que «los prostíbulos son Guantánamos de cercanía». Y añadió que era «muy importante» empezar a tomar decisiones «legales y contundentes» para castigar a los proxenetas y a los hombres que usan los servicios de prostitutas.

Toda persona que se declara Abolicionista lo hace asumiendo que la prostitución no es un trabajo, así que si el PSOE se declara Abolicionista y Pedro Sánchez y sus ministras/os también, ninguna de sus decisiones políticas debería reconocer la prostitución como un trabajo, ¿verdad? Pues parece que este posicionamiento no lo comparten todas/os en el PSOE, lamentablemente, y me remito a los hechos:

– Orden SCBS de 31 de julio de 2018 de la Secretaría General de Sanidad y Consumo, la socialista Carmen Montón es Ministra de Sanidad en el Gobierno en solitario de Pedro Sánchez, y en el ejercicio de sus funciones mantiene el formato de la mencionada Orden a través de la cual, desde 2010, se convocan subvenciones:

Orden SCBS de 31 de julio de 2018, por la que se convocan subvenciones a entidades de cualquier titularidad, sin ánimo de lucro, destinadas a la financiación de programas de prevención y control de la infección por VIH y sida para el año 2018.

1. Desarrollo de programas de actuación con los siguientes contenidos: a) Estrategias, programas y proyectos de intervención para la prevención de la infección por el VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) en colectivos y poblaciones más vulnerables (hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, personas usuarias de drogas por vía parenteral y sus parejas sexuales, personas que ejercen la prostitución, personas infectadas por el VIH y sus parejas sexuales, personas privadas de libertad, jóvenes, mujeres, inmigrantes y minorías étnicas).

– La Ministra dimite y es sustituida, cuando el PSOE aún gobernaba en solitario, por la también socialista María Luisa Carcedo, cuya Orden SCBS de 26 de abril de 2019 cambia la denominación de uno de los colectivos que antes eran vulnerables:

1. Desarrollo de programas de actuación con los siguientes contenidos: a) Programas y proyectos dirigidos a la prevención de la transmisión sexual de la infección por el VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) en colectivos de especial interés epidemiológico: personas jóvenes (15 – 35 años), hombres que tienen sexo con hombres (HSH) y personas trabajadoras sexuales.

– Orden SND de 25 de mayo de 2020, el socialista Salvador Illa es Ministro de Sanidad en el Gobierno de Coalición, y su Ministerio desde la Secretaría, ahora sólo de Sanidad, mantiene la denominación cambiada por María Luisa Carcedo:

1. Desarrollo de programas de actuación con los siguientes contenidos: a) Programas y proyectos dirigidos a la prevención de la transmisión sexual de la infección por el VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) en colectivos de especial interés epidemiológico: personas jóvenes (15 – 35 años), hombres que tienen sexo con hombres (HSH) y personas trabajadoras sexuales.

Este cambio de denominación tiene el visto bueno, como ya dije, en un Gobierno en solitario del PSOE en 2019, de una Ministra socialista que además es médica, que se ha formado como profesional del Área de la Salud, como yo que soy psicóloga sanitaria, y que sé que por ello se espera de nosotras/os que seamos capaces de detectar el DAÑO, y no sólo para eliminarlo o en su defecto mitigarlo, sino para prevenirlo, y la única prevención posible del DAÑO en las mujeres en situación de prostitución se llama ABOLICIÓN DEL SISTEMA PROSTITUCIONAL, y en los dos artículos que he publicado con el título “La invisibilización del daño”, doy buena cuenta de él. Al Gobierno en solitario se le coló la inscripción como Sindicato de OTRAS, y este mismo Gobierno hizo el cambio de denominación en el Ministerio de Sanidad. Ahora en 2020, con un Gobierno de Coalición, se ha mantenido este cambio de denominación, algunas Universidades públicas han promocionado Jornadas y Actos donde se normalizaba el “trabajo sexual” y se exigía su regulación, Jornadas y Actos que mantenían invisibilizado el DAÑO que contactos sexuales no deseados, ni elegidos ni controlados por las mujeres en situación de prostitución, pero “consentidos” por ellas, de manera continuada y recurrente, les genera, porque los prostituidores compran impunidad para imponer contactos sexuales y esa definición no es la que aparece en el Diccionario, ni la que los imaginarios sociales han hecho que asumamos, porque hacer explícito el comportamiento miserable de los prostituidores habría imposibilitado su institucionalización y el globalizado negocio de la explotación sexual. La pieza clave del negocio es el prostituidor, y es una evidencia constatada la relación entre consumo de pornografía y consumo de prostitución: el consumo de una pornografía cada vez más violenta garantiza la compra de impunidad para ejercerla, y el fenómeno social de la feminización de la pobreza garantiza mujeres “consintientes por libre elección”. Pero no parece que explicar estos hechos sea una prioridad para el Ministerio de Educación ni para el de Sanidad, por ejemplo, y que aparezca obligatoriamente este contenido en los Manuales o GuÍas sobre Educación afectivo-sexual, tampoco parece que este Gobierno de Coalición en su conjunto tenga claro que las Políticas Feministas son transversales, y que los principios teóricos que fundamentan la Teoría Feminista son Abolicionistas del Género por ser el instrumento que ha hecho posible la construcción de un modelo socioeconómico estructuralmente desigual, que en los imaginarios sociales se consolidó como “hombre-primer sexo”/”mujer-segundo sexo”, estableciendo una jerarquía socioeconómica marcada por el género: lo masculino es hegemónico y lo femenino susbsidiario y dependiente; y  aquí tenemos algunas de sus derivadas: la violación, las mutilaciones genitales, los matrimonios forzados, la pederastia, la pornografía, la prostitución, la asistencia sexual, los vientres de alquiler, el feminicidio, la brecha salarial y de cuidados, el techo de cristal, el suelo pegajoso, etc.

Ahora me centraré en el Ministerio de Igualdad y en la Ministra de Igualdad, que tendría que saberse ésto de cabo a rabo, en función del cargo que ocupa, aunque a tenor de algunas de sus declaraciones, tengo mis dudas. Una muestra son estas declaraciones para Público.es y recogidas en Onda Cero:

La ministra ha explicado que «a este ministerio y a esta ministra les gustaría abolir la prostitución», pero también ha advertido de los riesgos que conlleva abrir un debate que puede dividir al movimiento feminista en un momento de pleno auge de la ultraderecha.

«Me gustaría abolir la prostitución, sin embargo no creo que esta afirmación ni la acción política de este ministerio deba pretender un debate histórico en el movimiento feminista, además de legítimo, y menos aún creo que debamos permitir que este sea un debate que nos divida y nos separe», ha insistido.

En una entrevista con Efe con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer el próximo miércoles, 25 de noviembre, la titular de Igualdad descarta multar a los «puteros» porque «no sirve para que haya menos».

«En nuestro país ya existe la posibilidad de multar a los clientes de la prostitución, eso lo introdujo el Partido Popular en la Ley de Seguridad Ciudadana, y no está sirviendo para que haya menos puteros. (…) Las medidas más urgentes y que mejor nos pueden permitir luchar contra la explotación sexual tienen que ver con atajar el origen: la impunidad de la industria proxeneta».

¿Qué tengo que decir yo ante estas declaraciones? Pues un par de cositas. Primero que la tramitación y aprobación de una Ley Abolicionista del Sistema Prostitucional unificaría y reforzaría al Movimiento Feminista, que se ha visto parasitado por un pseudofeminismo fabricado a medida de los intereses neoliberales, carente de poso teórico vindicativo y por ello complaciente con un sistema socioeconómico denunciado desde sus inicios por las primeras teóricas feministas, y frente al que siempre, las conocedoras de la Teoría Política Femista, nos hemos mostrado disidentes porque es muy lesivo para las mujeres, pero el sistema patriarcal, diseñado y mantenido por hombres, ha difuminado, cuado no ocultado, ese daño (Martín Lutero: “Aunque las mujeres se agoten y mueran de tanto parir no importa, para eso existen”, Otto Weininger: “Las mujeres son la sexualidad misma; no tienen sexo, son el sexo, y son las que hacen que exista el Falo, sin ellas no tiene sentido”), y paralelamente lo presentaba como un rasgo esencialista, propio de nuestro género, porque “las mujeres siempre han sido muy sufridas”, y “la abnegación, el sufrimiento en silencio y el sacrificio son  joyas que adornan a la mujer” (Rousseau: “Las mujeres están hechas para complacer al hombre”, Dostoievski: “La vida de toda mujer, a pesar de lo que ella diga, no es más que un eterno deseo de encontrar a quien someterse”, Voltaire: “Una mujer amablemente estúpida es una bendición del cielo”, Oscar Wilde: “Las mujeres nunca tienen nada que decir pero lo dicen encantadoramente”).

En segundo lugar, que precisamente los votantes de ultraderecha están encantados viendo cómo les dan facilidades para imponer contactos sexuales no deseados sobre mujeres a las que tienen como a ellos les gusta: sometidas, dependientes, complacientes y diciendo que les gusta que les impongan una sexualidad ajena porque la suya es subsidiaria. Y esto es una evidencia que se puede constatar en los documentadísimos trabajos de Raquel Rosario Sánchez, Esther Torrado, Beatriz Ranea, Mónica Alario, Carme Orte y Lluís Ballester, Mabel Lozano; en los informes de Askabide o Apramp; en los libros y en el discurso de Amelia Valcárcel, Rosa Cobo, Ana de Miguel, Alicia Puleo; y en las voces de supervivientes como Sonia Sánchez y Amelia Tiganus. Lamentablemente numerosos votantes de izquierda comparten este arcaico discurso, tradicionalista y patriarcal, que considera que la Respuesta Sexual Femenina no tiene entidad propia, y solamente se activa y desarrolla siguiendo la Masculina. Por eso  entre las Feministas no hay debate sobre la prostitución porque todas sabemos que los prostituidores pagan para comprar impunidad para el ejercicio de la violencia sexual, y emplean violencia sexual porque son consumidores habituales de pornografía, que presenta, desarrolla y vende como modelo normativo de comportamiento sexual prácticas de dominio sexual de uno o varios hombres sobre una mujer: la pornografía vincula el deseo, la excitación y el orgasmo masculino con la imposición de prácticas sexuales cada vez más violentas sobre mujeres, que por las buenas o por las malas las van a recibir; y ahí es donde entra el negocio de la prostitución, porque la violencia  que fuera de la prostitución está sancionada queda impune en la prostitución en cuanto se produce el pago. SI PAGAS PUEDES es la esencia del negocio de la explotación sexual que se asienta en dos pilares, la pornografía y la prostitución y lo sostiene un colectivo muy concreto, el de los varones: la pornografía crea en los hombres una modalidad de deseo sexual que los obliga a pagar para satisfacerlo, porque la pornografía no enseña a mantener relaciones sexuales sino a imponerlas, y fuera de la prostitución esa imposición está penada.

Este es el discurso que tendríamos que haber oído en boca de una Ministra que se define de izquierdas y feminista, y alejada, por tanto, del discurso pseudofeminista que invisibiliza el DAÑO que produce esa imposición sobre las mujeres en situación de prostitución, e impide ver la responsabilidad directa  de los prostituidores y los proxenetas (aunque una parte del pseudofeminismo sí señala a los proxenetas pero nunca a los prostituidores), e indirecta del Estado, porque sin víctima no hay victimario, ni obligación de indemnizar ni de prevenir un DAÑO que se impide que perciba la opinión pública, y a esto ha contribuido enormemente el hecho de que la atención a la salud integral de las mujeres en situación de prostitución se haya externalizado en gran medida, y la lleven a cabo ONGs y otras entidades sin ánimo de lucro, algunas de las cuales han recibido la mención de Utilidad Pública, aunque entre ellas haya asociaciones que comparten el discurso pseudofeminista de la invisibilización del DAÑO y la negación del Victimario, desposeyendo así del derecho a la damnificación a las mujeres prostituidas.

Y esta es la fortaleza malsana del neoliberalismo, su versatilidad para invisibilizar el DAÑO, eludir responsabilidades e institucionalizar el abuso de poder mediante su monetización, exigiendo de forma artera aceptación y reconocimiento para sus prácticas de “intercambio” basadas en la “libre elección”, y hay que reconocer que han conseguido mantener anestesiado el juicio crítico de una parte de la izquierda, que ha sido educada para mirar hacia el individuo y su acomodación en un sistema que no hay que cambiar, sino explorar a fondo, porque “está lleno de posibilidades”. Eso sí, esa exploración te aleja del discurso ético de la Igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades, y de la justicia social, y te sitúa en el conformismo relativista: ¿por qué hay que cuestionar el acceso desigual a los recursos, diseñado por un sistema socioeconómico patriarcal que prioriza el acceso a ellos de los hombres, cuando ese mismo sistema también permite a las mujeres obtenerlos, aunque tenga que ser a través de la potestad de los hombres? A toda mujer la imposición del género la convierte en propietaria de un capital erótico y reproductivo que la socialización androcéntrica que recibimos le dice a las mujeres que es un “recurso natural” y por tanto explotable, y a los hombres la imposición de género los convierte en los dueños de todo recurso natural y les concede la potestad de explotarlos como quieran. Esta hegemonía de los varones está avalada por decisión divina y presente en todas las religiones que conocemos, impregna los imaginarios sociales, se transmite a través del género, es la esencia del patriarcado y el aliado perfecto del capitalismo. “Esta sociedad neoliberal nos quiere educar en que el ser humano no debe aceptar ningún tipo de límite, lo que supone la interiorización extrema del capitalismo. En el tema de la prostitución se juega el propio concepto de lo que es un ser humano y lo que se puede hacer con él, lo que legítimamente un ser humano puede hacer con otro”, Ana de Miguel en Miranda Violeta.

En la segunda parte del artículo mostraré ejemplos de discursos pseudofeministas y dejaré al descubierto la defensa del tradicionalismo, y por tanto del patriarcado, que encierran.

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Purificación Liétor González. Licenciada en Psicología, siendo su área de formación y actividad profesional la Psicología Sanitaria. Nació en 1968 y eso le permitió conocer de primera mano la militancia política en clandestinidad en la figura de su padre y en su carnet del PCE. Es la nieta mayor de dos abuelas analfabetas cuyos maridos sí sabían leer y escribir, es más, su abuelo paterno llego a ser Secretario General del PSOE durante la República en su pueblecito de Jaén. Pasó de feminista anónima a activista feminista cuando conoció la primera sentencia de La Manada de Pamplona de la Audiencia de Navarra, y pasó de votante a militante de Podemos cuando en su Municipio se quedaron a un puñado de votos para tener un concejal mientras que VOX conseguía dos.

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