Cierra la puerta al salir

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Y se marchó. Y nos enteramos por la prensa o bueno, por Twitter más bien, como no podía ser de otra manera con él, del que ya no nos acordábamos ni de que siguiera en política a día de hoy. Como Girauta.

Y creo que aparte de sus salidas de tono en redes sociales, de su clasismo, de sus ínfulas de superioridad y de su estupidez supina, superándose día tras día como si lo hiciera a propósito, de poco más nos hemos enterado de su paso por el hemiciclo.

El cocacolo que entró en política probablemente porque se aburría y para cabrearnos a muchas y muchos.

De hecho yo, cuando me enteré, creía que era una broma, os lo prometo . Bueno Ciudadanos en sí ya es una broma de partido, de mal gusto sí, pero una broma al fin y al cabo y que ya está durando demasiado, pero su entrada en política fue algo para mí tan surrealista…

Menudo personaje que nos pretendía colocar la marca blanca del PP ¿eh? jaja, vaya tela.

A la altura de la Lomana con Vox. Ya puestos, podrían haber presentado a la Esteban o al Leticia Sabater mejor, por lo menos en vez de cabrearnos como este señor, nos hubiéramos reído.

Porque hasta en una ocasión, cuando en una de nuestras huelgas nos atacaban desde Ciudadanos, hasta Jordi Cañas tuvo que rectificar y bajar el tono, aunque fuera porque estábamos en campaña. Ya sabemos que con esta gente no se puede dialogar y menos cuando van a por ti, pero los votos son los votos.

Pero Marcos cuando falta al respeto lo falta bien, sin rectificar, porque lo que le gusta es cabrearnos. Disfruta metiendo el dedo en la herida y retorciendo. Y del mismo modo le gusta provocar a los cree que son más débiles que él. Porque Marcos como he dicho antes, se cree que es un ser superior.

Por cierto, a su amigo Alberto Carlos también le gustaba provocar, como cuando se acercó a unas compañeras y compañeros taxistas que estaban manifestándose en Atocha durante la huelga de Enero del año pasado. Total, que Alberto Carlos se llevó la del pulpo por bocachancla y así ha pasado con él, un residuo político más a la basura.

Lo que no sé a que cubo. Espero que no sea al de reciclar.

Y es que siempre me gusta pensar que mucha culpa de ello, del descalabro político de Alberto, el amigo de Marcos, la ha tenido el taxi. Aunque bueno, si Alberto fue capaz de montar un partido político gracias al IBEX y a FAES pues trabajo no creo que falte, que ese megachalet en Somosaguas no se paga solo. Pero si pretendía ser un buen político o dejar alguna marca en la historia, ya hemos visto cuál ha sido. La de perdedor, fracasado y veleta.

Cuánta justicia poética. ¡Viva el taxi! (Menos el que defiende las ollas y que la gente en lugar de salir a lo que tiene permitido en un estado de alarma salga a hacer el tonto con unas banderas ,en el GREMIO hay de todo, por desgracia).

Pero él no, Marcos ni rectifica ni pide perdón por ofender a muchas trabajadoras y trabajadores a los que luego pretende representar en el Congreso.

El que nunca se equivoca, el fichaje del Ibex 35 (¿quién os pensabais que mandaba en Ciudadanos Rivera? ¿Los afiliados con sus primarias que luego ya tal denuncias everywhere?)…

El ejemplo para la clase trabajadora que se cree media con aspiraciones del quiero y no puedo.

Ese ser de luz que echaba la culpa del ERE ilegal perpetrado con nocturnidad y alevosía y anulado por el Supremo de Coca Cola a las mismas empleadas y empleados de la marca, hasta el punto de llegar a pedir cuatro años de prisión para ellas y ellos (trabajadoras y trabajadores de Coca Cola en Lucha) por una protesta legalmente convocada y aprobada.

Un ser superior que había entrado en política como abanderado de la buena gestión empresarial para el estado español y que luego pagaba los impuestos fuera por las ventajas fiscales, sobretodo en Portugal y en Estados Unidos mientras que del mismo modo se aprovechaba de subvenciones para sus empresas para paliar sus pérdidas o tenía algún que otro chanchullo inmobiliario como buen especulador.

Y como no, desde el taxi también tuvimos nuestros encontronazos por redes con Don Marcos.

Porque cuando una trabajadora o un trabajador se pone en huelga por sus derechos, después de haberlo intentado todo, como último recurso, siempre tiene que haber un miserable para aprovecharse de la situación para insultar, porque cree que está por encima, porque cree que somos basura.

Pues no, Marcos, ni somos gánsters como tu dijiste, ni matones, ni abusamos, ni atacamos a nadie (menos a los intereses de los que mandan en tu partido desde un sillón, a esos, sí los atacamos y con gusto) y aunque lo sabes de sobra, porque es así, tú tuviste que sacar esa bocaza de paseo, una vez más, contra un grupo de trabajadoras y trabajadores que lo estaban pasando mal en una de las peores situaciones de nuestro sector.

Porque simplemente éramos miles de trabajadoras y trabajadores, de familias, de hermanas y hermanos, de madres, de padres que estuvieron durante semanas con mucho miedo por su futuro, sufriendo día tras día y sin esperanza, sin futuro y con mucha incertidumbre, sin saber que iba a pasar mañana o que nos esperaba. Y mientras tú, desde tu altar, con el poder que te otorgaba esa soberbia y tu arrogancia, te regocijabas en una red social para insultarnos y a faltarnos al respeto. Además sin ninguna elegancia ni inteligencia por tu parte, todo muy de cuñao palillero de barra de bar. Cada uno se retrata como quiere.

Porque eres un necio y te puede tu soberbia.

Y luego, para más inri, tuviste las santas narices de presentarte como representante todas y todos. Hay que tener la jeta de hormigón armado, tanto tú como tu partido.

Nada sorprendente visto lo visto.

Y este es tu legado. Como para estar orgulloso, ¿verdad? Menudo ejemplo. Pero de lo que no hay que hacer…

Porque eres así. Gracias por indicarnos el camino, gracias por hacernos ver lo peor de la condición humana para no ser como tú.

Vete y no vuelvas Marcos. Vete y cierra la puerta al salir.

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