Libertad, mis cojones

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Ahora que ERC ha decidido dejar de dar su apoyo al «Gobierno más progresista de la historia de la democracia» (cada vez que alguien dice esto, asesinan a un gatito blanco en el cielo donde estén los de las cunetas) pues recuerdo que cuando empezó todo esto del encierro en casa y el «Todo va a salir bien», la izquierda rastafari decía que esto nos iba a cambiar a todos para bien, íbamos a ser mejores vecinos, no sé qué hostias del sentimiento de comunidad, el capitalismo estaba en las últimas y piojos para todos. Ellos siempre en su mundo de buenas intenciones, ilusiones y cambios abstractos en base al azar, como si los cambios profundos en cualquier sociedad no fuesen dirigidos, lo que debería ser su trabajo, vaya: dirigir.

Yo, como buen señor cabreadito de izquierdas (posiblemente el mejor piropo que me han echado en siglos), pues me tenía que partir el culo por no echarme a llorar, ¿pero qué coño va a cambiar para bien? Sin izquierda en el parlamento, con los fascistas vomitando bilis, con cientos de miles de parados, con los abuelos muriendo en las residencias de gestión privada, con la Policía de balcón, con los gilipollas de Malasaña y sus malditas performances, con todo dios en un ERTE trabajando jornadas normales, con la pijaministra de trabajo alabando a Amancio Ortega, con Alberto Garzón desaparecido en combate mientras la bolsa de la compra no para de subir, con un ministro de universidades negando la brecha digital. ¿Qué cojones va a salir bien con esta izmierda? Pues para la derecha todo, para la clase trabajadora nada.

Y, bueno, que nada ha cambiado para bien. El gobierno sigue a remolque de lo que pide la patronal, todas las medidas de desescalada van encaminadas a recuperar la actividad económica y pasando de la salud y apelemos a la responsabilidad individual, coño. Yo entiendo que gestionar una situación como esta no es fácil para nadie y agradezco que no lo gestionen los del Yak-42, el metro de valencia o el 11M fue ETA que nos viene muy bien y llevamos desde el 36 haciendo política de la muerte. Pero también, echo en falta otra alternativa a la gestión socioliberal de este gobierno, una alternativa de izquierdas que podría haber nacido de una catástrofe como esta. Pero la izquierda está a sus cosas.

En tiempos de posverdades, de mentiras vaya, siempre viene bien recordar aquello de que «La verdad es siempre revolucionaria» Ni este gobierno es progresista, ni se han prohibido los despidos, ni estamos en guerra, ni ERC es un partido de izquierdas, ni Rufián otra cosa que un exdirectivo cabrón de una ETT y, si, mucha gente va a acabar atrás: los muertos, los parados, los que estamos en crisis económica desde antes de 2008, los que no importamos.

La CEOE manda y el gobierno obedece. La libertad de elección como sucedáneo de la verdadera libertad. Muchas opciones para servir al mismo patrón, el señor Garamendi, y ni una sola que le quiera poner a picar dos toneladas de granito en La pedriza hasta que las deje como pan rallado.

A partir de la votación de mañana, habrá quién diga que ERC, CUP y demás han votado lo mismo que VOX y por lo tanto blablabla, yo no voy a caer en ese simplismo. Lo que tengo claro es que poco importa que nos digan que nos quedemos en casa pero que consumamos en las terrazas o que salgamos a la calle que el gobierno carcelero mata. Lo que nos dicen es que salgamos a producir y a consumir que es para lo que valemos y sus Ferraris no se pagan solos.

En fin, que perdonéis la bilis, que la falta de alternativa me tiene hasta las narices y cada día más centralista y de partido único que la libertad está completamente sobrevalorada. No quería acabar esto sin recordar que en el PP de Madrid son unos putos asesinos y que Nuet es un trepa, un vendido y un hijo de la gran puta al que hemos promocionado nosotros mismo. Ale, un saludo, el 11 nos vemos en los bares.

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