Sigo sin acatar y acomodarme

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Nos encontramos ante una situación de crisis sanitaria y económica mundial, que tendrá consecuencias que no somos capaces de vislumbrar y que deberíamos abordar desprendiéndonos del lastre que han supuesto, para todas/os, las estrategias de pensamiento en las que interesadamente se nos ha socializado, que siempre han tenido como objetivo debilitar y silenciar el pensamiento crítico, y que han estado impidiendo que un modelo socioeconómico alternativo fuera posible, porque antes de la pandemia el modelo individualista neoliberal, el pensamiento totalitario y excluyente ya acumulaba muertos, violaciones de derechos humanos, desposeídos, expolio, reparto desigual de recursos, empobrecimiento, tráfico de personas con fines de explotación laboral y sexual…, abusos de poder y discriminación de todo tipo, y nuestra reacción, en el mejor de los casos, era suspirar y lamentar que la naturaleza humana fuera así. No es verdad. Hemos interiorizado esta falacia al igual que muchas otras, ¿por qué nos cuesta tanto percibir que las estrategias de domesticación que hemos usado con otras especies, también las hemos aplicado intraespecie?

Voy a aplicar el pensamiento crítico. El lema neoliberal “Si puedes pagártelo, ¿por qué no?”, sustenta el engranaje del negocio prostitucional, que garantiza a los hombres que pagan para conseguir contactos sexuales elegidos y deseados solo por ellos, la posibilidad de contar con espacios donde tengan poder absoluto sobre otros seres humanos, mayoritariamente mujeres y niñas, puestas a su disposición en situación de sumisión total, por necesidad económica y porque han podido comprobar, en carne propia y ajena, que resistirse agrava el daño al que están expuestas: Paga y se hará lo que tú quieras, no encontrarás un no.

Sigo aplicando el pensamiento crítico. No es casual que mayoritariamente sean los hombres los que consumen pornografía y pagan por prostituir tanto a mujeres y niñas, como a los pocos hombres que se encuentran en esta situación. Y no es casual porque es CAUSAL, y no responde a la existencia de determinantes biológicos inherente a la especie humana, responde a determinantes cognitivos derivados de la categorización grupal, que es el mecanismo psicológico que va configurando nuestra identidad a la vez que nos va posicionando socialmente; a medida que nuestro  proceso de socialización se va completando se normativiza nuestra percepción de la realidad, vivida de forma individual y como perteneciente a distintos colectivos. Cuando la categorización grupal se construye sobre una base de bipolaridad desconectada de la realidad humana y por tanto irracional, que en el fondo responde a intereses espurios, pero que consiguió revestirse de autoridad divina graciosamente delegada en representantes terrenales, esa categorización anómala y alienante conduce inevitablemente a estereotipos, prejuicios, discriminaciones, sexismo y a la legitimación del abuso de poder de todo tipo. ¿Que si puedo ser más clara? Por supuesto, yo empiezo y el que quiera practicar un poco el pensamiento crítico que alargue el listado todo lo que quiera: superior – inferior; sabiduría – ignorancia; fuerte – débil; poderoso – endeble; depredador- depredado; poseedor – desposeído; ganador – perdedor; elegido – rechazado; valioso – desechable; esencial – complementario; activo – pasivo…

La actividad de la prostitución recoge a la perfección esta categorización anómala y alienante, cuando nos tomamos la molestia de analizar el comportamiento (que agrupa pensamiento, emoción y conducta) de la mujer prostituida y el hombre que paga por prostituirla, aplicando el pensamiento crítico, nos encontramos esto:

  • El hombre, en el que se activa su deseo sexual, quiere satisfacerlo y, si entre las diferentes opciones que tiene elige pagar, entonces puede escoger dónde, con quién, cuánto y cómo va a satisfacer su apetencia sexual, sabiendo que mediante ese pago podrá mantener un contacto sexual que no ha sido elegido ni deseado por la mujer a la que accederá, pero que le garantiza a él el control total sobre ella y sobre el grado de violencia que se ejerza durante el contacto, ya que conoce perfectamente la dependencia económica que ella tiene y que su potencia física es mayor. Una vez que el hombre prostituidor considera satisfecha su apetencia, sale de esa situación y su entorno y sus vivencias son distintas.
  • La mujer, que permanece en una situación de espera tensa porque, por un lado, necesita ser elegida por su dependencia económica, pero por otro, nunca puede estar segura de lo que le deparará esa elección; cuando esta se produce, aceptar el dinero la obliga a poner su cuerpo a disposición de otro, en muchas ocasiones teniendo que reprimir una inicial reacción de rechazo, y sin que su cuerpo presente una adecuada preparación fisiológica para ese contacto sexual, puesto que en ella no se había activado ningún deseo cuando se produce su elección; por tanto la elección del prostituidor la obliga a violentar su fisiología y a violentar sus pensamientos y emociones para poder mantener el comportamiento que está obligada a consentir, ya que la sociedad española y sus dirigentes políticos, hasta este momento, han aceptado que en este país, sí en España, siglo XXI, para miles de mujeres esa sea su única fuente de ingresos.

Una vez que ha cumplido con la imposición del prostituidor, intentando salir lo menos dañada posible, el entorno, comportamiento y vivencias de la mujer prostituida son las mismas y se repiten durante horas.

Lo que acabo de describir no es una relación laboral, ni los distintos componentes e interacciones que configuran un trabajo, ni siquiera es una relación sexual; no voy a ponerle nombre, prefiero que todo aquel que me haya acompañado en la aplicación del pensamiento crítico lo complete reflexionando sobre el nombre que merece.

Lo que voy a hacer ahora es centrarme en el concepto de sexualidad y en el Derecho a la Salud Sexual y Reproductiva que todos tenemos, ya que soy psicóloga sanitaria, y mi formación académica y mi actividad profesional corresponden al Área de la Salud. Mi punto de partida es definir de forma básica la sexualidad como un conjunto de comportamientos de diversa índole que comprenden pensamientos, emociones y conductas, encaminados a sentir placer cuando se estimulan unas áreas concretas del cerebro, que pueden disfrutarse a solas o en interacción con otros. ¿Qué ocurre en la prostitución? Pues que se basa en contactos sexuales deseados, elegidos y controlados solamente por el prostituidor, porque el poder que le proporciona el dinero y la fortaleza física le permiten desarrollar un patrón de comportamiento integrado entre sus tres componentes: emoción, pensamiento y conducta. El caso de la mujer en situación de prostitución es muy diferente, porque ella está obligada a mantener un comportamiento donde no es posible la integración entre la conducta que está obligada a hacer y que tendría que llevarla a sentir placer (porque esa es la finalidad de un comportamiento sexual, así lo vive nuestro cerebro), y lo que está pasando y sintiendo ante la realidad de su exclusión y la manera en que esta se produce.

Esta ruptura del equilibrio en el proceso psicofisiológico de la Respuesta Sexual Femenina, de forma continuada y recurrente, contacto sexual no deseado, ni elegido ni controlado, tras contacto sexual no deseado, ni elegido ni controlado, repercute gravemente en la salud integral de las mujeres en situación de prostitución, ya que, entre otros, queda anulado su derecho a la Salud Sexual y Reproductiva, y a la Salud Mental. A este respecto son extraordinarias las aportaciones  de la Doctora Ingeborg Kraus, psicoterapeuta especialista en trauma, y de Melissa Farley, psicóloga clínica, cuyas investigaciones, realizadas durante años, ponen de manifiesto las devastadoras secuelas que la actividad de la prostitución deja en las mujeres cuando, en situación de desamparo social, consentido por la sociedad en la que viven, tienen que recurrir a la prostitución como única fuente de ingresos.

Y es este abuso de poder ejercido siempre por el prostituidor, el que está ausente en el planteamiento regulacionista, sin embargo, para el Movimiento Abolicionista es el núcleo central de la argumentación, que está sostenida por estudios filosóficos, sociológicos, pedagógicos, médicos, psicológicos, psiquiátricos…

Una muestra son los estudios, ampliamente documentados, de Beatriz Ranea, Rosa Cobo, y Raquel Rosario Sánchez, por citar solo algunos nombres, con detalladas descripciones de la multiplicidad de modalidades de abuso, que suponen la conculcación de los derechos antes mencionados de las mujeres en situación de prostitución, y que son compartidos con gran regocijo por estos seres vivos prostituidores, que, de momento, no pueden ser considerados como seres humanos porque suspenden la prueba de acceso, y que, por ejemplo, les permite catalogar a las mujeres por su situación de necesidad o de extrema necesidad, lo que rompe el mito de “la libre elección”, cuyo objetivo siempre ha sido ocultar el comportamiento amoral y falto de toda ética de los prostituidores, porque parece que no se puede tocar “ la gallina de los huevos de oro” que sustenta el negocio prostitucional, y la “libre elección” es el trampantojo que intencionadamente el neolenguaje impulsado por el individualismo neoliberal puso en circulación, y en el que, por desgracia, se ha enredado toda persona que no profundiza en el conocimiento de la teoría política feminista; o que considera que desgasta mucho enfrentarse a “algo que ha existido siempre”, y que entraña menos problemas acatar y acomodarse; sobre todo si enfrentarse al sistema significa defender un reparto justo de los recursos, y comprometerse, de verdad, en la elaboración de planes y en la dotación presupuestaria necesaria para llevarlos a cabo, y que reducirían el número de mujeres en situación de exclusión social. Ojos que no ven, “libertad de elección” que defiendo.

Voy a poner dos ejemplos que desmienten la “libre elección”, y que los ojos abolicionistas sí han visto.

1.- Consentimiento para rechazar el uso del preservativo. Eyacular dentro y sobre la mujer, de forma individual o colectiva, es, por desgracia, una de las exigencias habituales y también “habitualmente consentida” por las mujeres prostituidas catalogadas en situación de extrema necesidad; aunque un contacto sexual sin protección ponga en grave riesgo su salud, no pueden rechazarlo, y esto los prostituidores lo saben y lo comparten.

No sé qué número de ciudadanos conoce que en los últimos años se ha registrado un repunte de ITS en España, en particular, las tasas de infección por gonorrea registran un incremento continuado desde 2010. La mayor subida se ha producido entre 2013 y 2017, con un incremento medio de un 26% anual, según los últimos datos del estudio de Vigilancia Epidemiológica elaborado por el Instituto de Salud Carlos III. En total en España se registraron 23.942 casos notificados de infección gonocócica, sífilis, clamidia y linfogranuloma venéreo en 2017. Esta información aparece publicada en una página oficial conjunta del Ministerio de Sanidad, Vicepresidencia Segunda del Gobierno, Ministerio de Derechos Sociales y Ministerio de Consumo. Lo que no aparece reflejado son los datos que aporto a continuación, y que creo que merecen una seria reflexión por parte de todas/os, porque tampoco sé qué número de ciudadanos conoce que, anualmente, el Ministerio de Sanidad cuenta con un Plan Nacional sobre el SIDA, y en sus programas de Prevención y Control de la infección por VIH y SIDA/ITS, desarrollan y subvencionan estrategias, programas y proyectos de intervención para la prevención primaria y el diagnóstico precoz de las infecciones antes mencionadas en colectivos y poblaciones más vulnerables, entre los cuales incluyen a las personas que ejercen la prostitución, y estas son las dotaciones presupuestarias publicadas en la página oficial de la Secretaría Gral. de Sanidad y Consumo:

  • año 2004, dotación máxima presupuestaria de 1.000.000€
  • año 2005, dotación máxima presupuestaria de 1.603.000€
  • año 2006, dotación de 3.152.000€
  • año 2007, dotación de 4.152.000€
  • año 2008, dotación de 4.152.000€
  • año 2009, dotación de 3.736.800€
  • año 2010, dotación de 3.736.800€
  • año 2011, dotación de 3.860.000€
  • año 2012, dotación de 1.000.000€
  • año 2013, dotación de 1.000.000€
  • año 2014, dotación de 1.375.000€
  • año 2015, un error de la página impide el acceso a los datos
  • año 2016, dotación de 1.717.000€
  • año 2017, dotación de 2.000.000€
  • año 2018, dotación de 2.000.000€
  • año 2019, dotación de 2.000.000€

Desde la aprobación en 2003 de la Ley Gral. de Subvenciones, el Ministerio de Sanidad de gobiernos presididos tanto por el PSOE como por el PP, maneja datos sobre la transmisión sexual de estas infecciones, que incluye entre los colectivos más vulnerables a las personas en situación de prostitución, que lo son porque son obligadas a “consentir” contacto sexuales sin protección, pero en ningún momento se ha hecho denuncia pública de estas prácticas, que habría hecho que cambiara la percepción social sobre la actividad de la prostitución.

Por ejemplo, en 2019 se perdió una magnífica oportunidad para hacer pedagogía al respecto, cuando el Ministerio de Sanidad organizó una exposición que repasaba tres décadas de concienciación sobre el SIDA. La directora del Plan Nacional contra el SIDA explicó a los medios de comunicación que, a finales de los 90, la transmisión más frecuente del SIDA dejó de ser la práctica de compartir jeringuillas durante el consumo de heroína, y “empieza a ser la transmisión sexual la vía más habitual, y los hombres que tienen sexo con hombres (HSH) y las mujeres transexuales los colectivos más vulnerables”. Actualmente se estima que hay entre 130.000 y 170.000 personas infectadas en España. “Ahora, además de prevenir, también se pone el foco en luchar contra el estigma y en hacerse la prueba. Y el nexo en común: fomentar el uso del condón”. Es una lástima que esta directora del Plan Nacional contra el SIDA no aprovechara ni la exposición ni la presencia de los medios de comunicación para aportar estos datos que ella tenía a su disposición antes que yo, y para explicar a la opinión pública que las mujeres transexuales son un colectivo vulnerable porque muchas de ellas se ven abocadas a estar en situación de prostitución ante la imposibilidad de encontrar trabajo, no es “libre elección”, es supervivencia, y no se informa a la opinión pública que respetables ciudadanos/as les niegan un puesto de trabajo cuando comprueban que son transexuales, y están encantados/as con la posibilidad de que “trabajen” en la prostitución.

Pero es que lo peor del caso es que tampoco da la información exacta, porque en la página oficial de la Secretaría Gral. de Sanidad y Consumo de ese mismo año, 2019, aparecen como colectivos de especial interés epidemiológico: personas jóvenes (15-35 años), hombres que tienen sexo con hombres (HSH) y personas trabajadoras sexuales. ¿Cóooomo? ¿Que en el anterior gobierno en solitario del PSOE, en el Ministerio de Sanidad dirigido por la ministra socialista María Luisa Carcedo, que por añadidura es médica, se modificó el modelo oficial correspondiente a la Orden SAS/1462/2010, BOE número 137 de 5 de Junio de 2010, que entre los colectivos vulnerables nombra a personas que ejercen la prostitución, y se sustituyó por la Orden SCBS de 26 de abril de 2019, en la que se introduce la clasificación de colectivos de especial interés epidemiológico y se produce la sustitución de la denominación de personas que ejercen la prostitución por la de personas trabajadoras sexuales? La respuesta es SÍ. Y a día de hoy sigue así.

Tengo compañeras abolicionistas que reciben amenazas muy graves, insultos, persecución en redes sociales, incluso algunas han tenido que vencer más obstáculos de los normales en su trayectoria profesional, por denunciar las graves consecuencias que tiene en la salud integral de las mujeres prostituidas el comportamiento de proxenetas y prostituyentes, con datos, y por reclamar una Ley Abolicionista que les ofrezca alternativas para que no tengan que sufrirlas, por eso me produce una indignación tan profunda este descubrimiento.

2.- Otro ejemplo de dominio total por parte del prostituidor, y muy comentado entre ellos, es el “servicio de la novia”. Aquí los prostituidores pagan para conseguir que la mujer prostituida les muestre afecto que parezca genuino, contacto visual continuo, caricias y expresiones verbales de sumisión muy concretas en respuesta al comportamiento que ellos en ese momento tienen, sea este como sea, es decir, aunque el comportamiento de ellos sea violento y/o vejatorio, que es lo que pasa la mayoría de las veces, y parece divertirlos mucho. Resumiendo, pagan para conseguir un sometimiento total, físico y emocional, sea lo que sea lo que ellos digan y/o hagan. Además, para poner buena nota a la mujer prostituida, el grado de sometimiento al que se ve sometida es demoledor. A esto se añade que en los chats donde comparten información cada uno habla de su momento con ella, pero la mujer prostituida no solo estuvo ese momento en sumisión total, estuvo ese momento, más otro momento, más otro momento…, encontrándose con las mismas exigencias una y otra vez, a las que tiene que responder ciñéndose al milímetro a lo exigido porque es su única fuente de ingresos, bloqueando pensamientos y emociones y violentando, como siempre, su fisiología.

Cuando las mujeres supervivientes de la prostitución pueden relatar su historia, siempre hablan de su adicción al alcohol y las drogas. Seguramente por esto el Plan Nacional sobre Drogas concede, desde el 2015, subvenciones específicas para la “Prevención de riesgos asociados al consumo de alcohol y cocaína en clubes de alterne”, y a ONGs que presenten programas para la Prevención del Consumo y Promoción de la Salud en entornos de prostitución y dirigidos a personas en situación de prostitución.

Pero estos datos y esta información no trasciende a la opinión pública y es fundamental que lo haga porque, si esta era la situación antes de la crisis, ¿cómo va a ser de ahora en adelante?

El actual gobierno de coalición ¿será el primero que, de verdad, se implique en la elaboración de una Ley Abolicionista?.

La sociedad española ha permanecido indiferente a la situación real en que se encontraban miles de mujeres, porque políticamente interesaba, pero esta vez el Movimiento Abolicionista es cada vez más fuerte y no cejaremos hasta conseguir que esta vez no sea así.

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Purificación Liétor González. Licenciada en Psicología, siendo su área de formación y actividad profesional la Psicología Sanitaria. Nació en 1968 y eso le permitió conocer de primera mano la militancia política en clandestinidad en la figura de su padre y en su carnet del PCE. Es la nieta mayor de dos abuelas analfabetas cuyos maridos sí sabían leer y escribir, es más, su abuelo paterno llego a ser Secretario General del PSOE durante la República en su pueblecito de Jaén. Pasó de feminista anónima a activista feminista cuando conoció la primera sentencia de La Manada de Pamplona de la Audiencia de Navarra, y pasó de votante a militante de Podemos cuando en su Municipio se quedaron a un puñado de votos para tener un concejal mientras que VOX conseguía dos.

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