Liquidadores y rancios

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Pues al final vendieron la sede de Olimpo, que debe ser que pillaba muy lejos de Malasaña o Lavapiés, y dieron la razón a los rancios que les llamaban liquidadores. Al fin y al cabo, cuando vendes todo a precio de saldo, liquidas la empresa.

Y, bueno, no por esperado deja de ser noticia. Los medios necesitan carnaza y la deuda de IU es la excusa definitiva para preparar la entrada en Princesa que les pilla mucho más cerca de los garitos de moda de Madrid y desde Lavapi se puede ir en bici así que es hasta sostenible con el medio ambiente ahora que está de moda.

Lo que no está de moda es la lucha obrera y mucho menos el comunismo en tiempos de ideología líquida y de comunistas de lo suyo como nuestro futuro secretario de organización, ex de ciudadanos y defraudador a la seguridad social. Y he ahí el problema.

Los rancios, como Nostradamus, han ido prediciendo uno a uno los pasos que iban a dar esta panda de pijos inútiles en su caminar hacía Podemos. Todos y cada uno de ellos, salvo uno. Se decía, y en su momento fue así, que Podemos iba a parasitar a IU y así fue en principio, gran parte de la militancia se piró, se vendieron los pocos principios que quedaban y hasta Julio Anguita se sentó en una mesa con el Carnicero de Libia para hablarnos de los beneficios de la confluencia y mirar para otro lado con los crímenes de la OTAN que eso también es muy antiguo y pilla lejos de la M30. Se vilipendio la propia organización, se potenció el funalismo, la endogamia y el amiguismo por encima de todo y, por supuesto, los sillones.

Otros, en cambio, fuimos expulsados, purgados y cribados. Otros, vimos en Podemos la imagen de la vergüenza que dimos muchas veces, el espejo de nuestros propios errores potenciado por los medios, las peleas de egos, el patio de instituto y todo ese rollo que fuimos incapaces de ver (o no quisimos) mientras aún estábamos dentro de la organización.

La venta de la sede es lo de menos, para qué darle más importancia de lo que tiene, es la venta de los principios y la ideología lo que va a traer cola, es el desbroce de la organización que decía la niñata que suena para ministra de trabajo (espero las mismas bromas que se hacían sobre Fátima Báñez y su nula vida laboral si es que Yoli acaba de ministra con una vida laboral digna de Felipe Juan Froilán), es el viejo sueño de Enrique de convertir el PCE en una fundación (eso pilla subvenciones, ¿no?)

Con IU ya más que liquidada, ya solo nos queda el PCE, herido de muerte desde hace años y en manos de unos pequeñoburgueses enfurecidos que no saben qué hacer con la criatura y no dan importancia a haber convertido a nuestro Partido en una corriente prácticamente irrelevante dentro de un partido personalista, sin ideología y capaz de haber renunciado en cuestión de quince días a derogar las reformas laborales o de haber ampliado la ley mordaza al mundo digital e, incluso, de haber pactado una política continuista en lo económico.

IU nace de las manifestaciones contra la OTAN y muere con un general que bombardeó Libia en nombre de la OTAN y con unos círculos defendiendo las bases norteamericanas de Rota Y Morón porque generan empleo. Al menos podrían haberle dado una muerte digna.

Salvar al PCE y que vuelva con fuerza y autonomía electoral es lo que toca si es que aún se puede. O la militancia se rebela contra esta cúpula liquidadora o dejemos que se cuezan en su salsa de ministerios y zascas tuiteros como nueva forma de oratoria parlamentaria.

La venta de la sede es un chiste cuando antes has vendido los poquitos principios que te quedaban.

En una cosa se equivocaban los rancios, Podemos no iba a parasitar a IU. Para cuando se muden a Princesa y desde hace ya tiempo, la nula capacidad política de los dirigentes de IU y su seguidismo a Fe ciega hace de IU un parasito de Podemos. Sin Podemos, no hay sillones. De ideología hablamos otro día, o en otro mercado, lo que sea.

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