PSOE y PP misma mierda es

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Por estas fechas nos sobreviene la polémica sobre la importación americana de la festividad de Halloween, para indignación de los defensores del día de los difuntos. Pero parece que esa controversia es cada vez menos, como si aceptáramos resignados que es imposible eludir la moda de los disfraces y las películas de terror. De todas formas ya somos una colonia de los EEUU y de sus subalternos británicos, franceses o alemanes.

Es curioso que seamos tan rigurosos con ciertas tradiciones y no con otras. Parece ser que se está perdiendo la costumbre de calificar a nuestros dos grandes partidos, PP y PSOE, como la misma mierda. Según la RAE es una expresión malsonante (persona o cosa sin valor o despreciable). Pero recordemos que el lenguaje evoluciona con el uso popular, y no hace mucho era costumbre escucharlo en las manifestaciones. ¿Se ha perdido esa tradición?

Lo acabamos de ver en el funeral de Estado por las más de 200 personas fallecidas en Valencia por la dana, cientos de personas muertas y miles abandonadas a su suerte, debido a la incompetencia del aparato de Estado, aparato compuesto tanto por el Gobierno central como de sus comunidades autónomas. Gobierno y CCAA comparten responsabilidad. Sin embargo, la indignación se ha enfocado en Mazón, el presidente pepero valenciano, y ha salido de rositas la pata izquierda del bipartidismo. Incluso ha salido airoso el borbón, Felipe sexto, hasta vitoreado como héroe.

De igual modo en las protestas por el deterioro de la sanidad, que ha provocado que mujeres mueran por errores en un cribado de cáncer de mama. No se debe solo a la incompetencia del PP, se debe también a las privatizaciones que han impulsado los supuestos progresistas y en las que han colaborado sus sindicatos afines. Sin la necesaria colaboración progresista (que prometió derogar las leyes privatizadoras y no solo no lo hizo nunca sino que persevera en el rescate de las aseguradoras privadas como en Muface), el desatino pepero no sería posible. Ambos se retroalimentan, como en una perversa simbiosis.

La culpa no es solo de una pata del sistema, la culpa es del sistema entero, un sistema que encadena a la clase trabajadora española a costear las guerras de la OTAN y a ahogarse bajo los techos de gasto de la Unión Europea.

Esto es lo que verdaderamente nos debería dar miedo y sin embargo pasa desapercibido. En este tétrico escenario la política nacional nos distrae con el truco o trato de elegir entre el PP (más satélites) o el PSOE (más satélites). Con este truco o trato, el malmenorismo infinito, eluden su responsabilidad los que igualmente participan del engaño, la artimaña de obligarnos a pagar miles de millones en armas para nuestra seguridad, o la estafa de que la supuesta sostenibilidad depende de no invertir en las cuestiones públicas y que todos necesitan para vivir.

Antonio Maíllo prepara las elecciones andaluzas de 2026 recordando que sólo hay un monopolio electoral, que es el de los partidos que han logrado meter cabeza en ese selecto mercado, el mercado de los partidos consentidos por la Alianza Atlántica. Ya lo dijo hace años Alfonso Guerra: el que se mueve no sale en la foto.


No hay otra alternativa, there is no alternative, que decía la dama de hierro, la Iron Maiden, esa sí que daba miedo. No hay alternativa, poli bueno o poli malo, cadena corta o cadena larga, Guatemala o Guatepeor.

Pero en la calle, en el mundo real, el verdadero horror se presenta sin disfraces, y sucede cuando uno va a hacer la compra y observa cómo su salario ya no llega para comprar carne o pescado, ni para comprar ropa, o para solventar el imprevisto de un dentista o de una avería en el coche.

O el pavor que sienten muchas familias ante la posibilidad de no encontrar una vivienda donde habitar que no sea una habitación compartida, o un triste local reconvertido en estudio por valor de un sueldo entero.

O el temor que sentimos muchos trabajadores para no atrevernos a protestar y quedarnos en la calle con la mordaza puesta, en una situación en la que los jóvenes tienen que aceptar empleos muy por debajo de su capacidad y los mayores ya ni siquiera buscan porque saben que no se lo van a dar.

Nos reíamos de nuestros hermanos argentinos cuando veíamos que votaban al histrión Milei, que recuerda con su motosierra al Leatherface de la Matanza de Texas, pero aquí en la europea España no estamos lejos de llegar al mismo nivel de miseria, y nos lo van a hacer tragar sin disfraces, a cara descubierta. Amigo, de qué te ríes, de te fabula narratur.

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