“Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido”. Malcolm X
Suele decirse que en la guerra la primera víctima es la verdad y quizás sea esto uno de los indicativos más claros de que nos encontramos en una situación bélica o al menos prebélica, en la que los mandatarios de la Unión Europea (delegados en el viejo continente del «orden basado en reglas») pretenden convertir a los Estados miembros en una factoría colectiva militar. Todo ello debido a supuestas amenazas que al parecer justifican un inmenso gasto público en armas e incluso el envío de tropas.
Si el envío de tropas ya parece grotesco, el gasto es sencillamente obsceno, en un contexto de precariedad creciente de la clase trabajadora de estos países. Dudo que ni los europeos más abducidos por la propaganda otanista no se planteen si ese gasto y esa alarma son excesivas. Y estoy convencido de que el común de los mortales europeos tiene al menos sospechas de manipulación mediática. La relación entre escepticismo y deterioro de las condiciones de vida deben ser, supongo, directamente proporcionales. A mayor influencia del deterioro de servicios públicos y calidad de vida, mayor consciencia del engaño.
Si en buena lógica creemos que una gran mentira, para ser colada, necesita un buen engaño, podríamos concluir que la patraña del rearme precisa de una manipulación de niveles colosales.
Pues en ello andan nuestros medios de masas, tanto los privados como los públicos. Ver un Telediario de la TVE pública española es hoy, más que nunca, un ejercicio de estimulación emética.
Ni tienen ya pudor en ocultar su descaro. Tuvimos hace unos días un magnífico ejemplo. El diario El País, periódico más leido en España (con permiso de los deportivos) nos regaló recientemente esta maravilla:

La mayoría de españoles. ¡Así sin más! Claro, cualquier lector con un mínimo de curiosidad querría saber cómo se obtuvo tan soprendente resultado y de qué manera se logró este referéndum. Pues bien, entrando en la noticia se ve que para conseguir ese titular se recurrió a una empresa de sondeos que realizó un estudio. ¿De cuántas personas creen que se componia la muestra? Hago una pausa con este punto y aparte porque les va a encantar la respuesta.
Dos mil personas. 2.000. Este faraónico estudio estadístico fue encargado a la empresa 40dB, dedicada a hacer este tipo de estudios y cuya fundadora y CEO es Belén Barreiro, a la sazón articulista del propio diario El País, expresidenta del CIS y una de las conferenciantes que puede solicitarse (para organizar congresos de líderes de empresas, motivación y todo ese mundo) a través de la empresa Thinking Heads.
A esta cabeza pensante le pareció genial que ese estudio se realizara con una muestra de dos mil personas, y las cabezas pensantes de El País aceptaron de maravilla, pese a que un medio que cuenta con millones de lectores, oyentes de radio o espectadores de canales de TV seguramente podría añadir sin ningún problema uno o dos ceros a esa cifra sin despeinarse.
A la fastuosidad de la muestra, que pueden repasar en este enlace, las personas seleccionadas dieron respuestas recogidas por esta empresa que sin más rodeo dan como resultado que los españoles ven como principal amenaza a Rusia (junto a China o Corea del Norte, por delante de la UE) y que un 60% apoya el gasto militar y la permanencia en la OTAN.
En una encuesta realizada por este medio en la red social X esta semana (imagen de portada), bastaron unas pocas horas para obtener unas 250 respuestas a la pregunta ¿cree que los medios tergiversan la realidad para justificar el rearme? El 97% contestó afirmativamente. Obviamente es un número de respuestas muy reducido, pero si el mayor medio de prensa, miembro del poderoso Grupo Prisa, cree suficiente una muestra de dos mil personas para colocar ese tutilar en primera plana, ¿por qué no estimar como válida nuestra encuesta? ¿Y quién nos impide escribir el titular que presenta esta entrada?
Alguna cabeza pensante podría argumentar que los seguidores de este medio tienen una visión claramente definida y que por tanto no es imparcial. Pero es que precisamente a eso debe la explicación de los resultados, la opinión de las personas que contestan es un reflejo de la percepción del mundo en el que viven. Las personas que selecciona una empresa asociada a Prisa reciben una información muy diferente a los lectores de este modesto medio.
Incluso un moderado conocimiento de la realidad -ajeno a la línea antiimperialista y anticapitalista de este medio-, que tuviese acceso a la información no censurada de la otra parte, llevaría con seguridad a una proporción de respuesta más cercana a la negativa hacia el rearme y la guerra. Sólo un profundo desconocimiento de la realidad puede conducir a pensar que existe una amenaza real y que es prioritario el gasto militar sobre, por ejemplo, la sanidad o la vivienda.

La percepción que conduce al resultado de la encuesta de la empresa mencionada recuerda a la alegoría platónica de la caverna. Los españoles que se informen por los medios más populares obtienen una visión del mundo que es en realidad la sombra proyectada que esos medios le dejan entrever.
Tiempos tenebrosos en los que el cambio de orden mundial está provocando que del claroscuro se empiecen a vislumbrar diversidad de montruos. Varios de esos monstruos los estamos viendo en nuestros salones en prime time. No se me ocurre cómo podremos explicar a nuestros hijos y nietos que fuimos testigos del genocidio del pueblo palestino y del abandono en manos de asesinos de otros pueblos soberanos como el saharaui o el sirio, y no sólo no nos organizamos para tratar de detenerlo sino que alentamos una guerra en el corazón de nuestro propio continente.








