¿Queda algo que la “nueva política” no haya convertido en mierda?

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Ni en dioses, reyes o tribunos… (La Internacional).

Cuando militaba en el PCE recuerdo que, en los congresos, nuestro núcleo siempre llevaba enmiendas. Éramos simples trabajadores de pueblo, despreparados, y nuestras tesis eran muy sencillas. Ideas simples como ser un partido que antepusiera un programa de clase. ¿Anteponerlo a qué? A lo que nos estaban viniendo a convidar: que lo primordial no era el programa sino los actores, los personajes. Vaya, los que van en las listas.

Fracasamos como un ingenuo escritor novel en el Premio Planeta. Algunos camaradas nos susurraban en los pasillos que estaban de acuerdo con nosotros, pero en público su voz y su voto eran contrarios.

Repasen ustedes mismos el bagaje de estos reyes Midas a la inversa: hemos colaborado con los perpetradores de un genocidio, nos hemos alineado con el imperialismo en una guerra suicida, nos han expoliado los restos de la sanidad pública, la educación, nos regatean las pensiones, la vivienda es un lujo.

Y no sólo los partidos, también los sindicatos: salarios que no alcanzan para vivir, mientras las empresas multiplican sus beneficios salvajemente, sin poder protestar porque se han encargado de desmovilizar todo y, por si acaso, está la mordaza para el que se atreva a alzar la voz.

Nos dijeron que harían política útil, pero no nos dijeron para quiénes iba a ser útil.

Como anécdota, recuerdo que una vez me dio por hacer aquello que llaman interactuar en redes sociales con Daniel Bernabé, a quien al parecer tuve el mal gusto de preguntarle cómo era posible que hubiese caído en la “trampa de la diversidad” después de describirla. Me despachó con unas frescas y me bloqueó diciéndome que disfrutara de mis “cinco minutos de fama” por haberse rebajado a contestarme en público a mí, mísero anónimo.

Sospecho que esto de elevar a los altares a los “actores del cambio” no solo es improductivo e inocuo desde el punto de vista de la lucha de clases, sino que además tiene un efecto secundario bastante indeseable.

Ocurre como a algunos futbolistas, endiosados adolescentes que de la noche a la mañana son millonarios y el centro de atención, y creen que pueden conducir a toda velocidad sin que la policía les pare, y entrar en discotecas en las que las mujeres estarán a su disposición para ser tocadas a su antojo, sin que ningún hombre lo vea raro ni mueva un dedo.

¿Por qué no podría hacer lo mismo un “actor del cambio”, que son los elegidos por las televisiones para ser los que cambiarán los paradigmas, harán que el miedo cambie de bando o nos salvarán del fascismo?

Lo curioso de lo sucedido ayer con Errejón es que, por lo visto, era un secreto a voces. Un secreto conocido por los privilegiados que tienen acceso a los corrillos privados donde esos grandes actores regalan su presencia.

La pregunta está servida: si lo sabían ¿por qué se callaron la boca?

Les doy una posible respuesta: por el asqueroso y zafio partidismo. El partidismo en su peor versión, el que depende de los fondos UE, el que antepone los votos a todo, así como un “influencer” agradece cada “like”. Posiblemente denunciar aquello significaba frenar la posibilidad de medrar internamente, y para las víctimas exponerse al atropello público.

Nadie muerde la mano que le da de comer. El fetiche del dinero y el poder lo trastocan todo. Quizás por ello, igual que es posible legislar sobre vivienda teniendo varias propiedades, o pretender que se defiende lo público teniendo intereses privados, también se puede pontificar sobre feminismo siendo un chulo y un perdonavidas de mujeres.

Y no crean que esta ocultación de los males estructurales es algo nuevo, no, es bastante viejo. Ya Alfonso Guerra dijo aquello de “el que se mueva no sale en la foto”, en referencia a las críticas a someterse a las voluntades de la OTAN con tal de ser el PSOE uno de los protagonistas del bipartidismo.

Se callaron la boca porque da mucho miedo quedarse fuera del reparto del pastel, tener que hacer política desde fuera de las subvenciones y de las sedes, quedarse sin liberaciones y cargos, sin poder hacer actos, vender libros, meterse en listas de las que dan acceso a acta.

Fuera de todo eso hace mucho frío, se lo digo yo que llevo años escribiendo en un periódico sin recursos.

2 COMENTARIOS

    • Hola. Leido el artículo que adjunta como respuesta, me parece muy completo y un buen resumen de la situación, aunque sea de 2023. Me parecería interesante proponerle que hablemos sobre ello y actualizarlo. ¿Podría por favor ponerse en contacto conmigo en opinion@elcomun.es? Muchas gracias. Salud.

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