La voluntad del Estado quedó manifiesta esta semana: cumplir antes las exigencias bélicas de la OTAN que garantizar la salud de su propio pueblo.
El Congreso aprobó este jueves por unanimidad la convalidación del real decreto para desarrollar las medidas de la ley ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica). Los 4.000 afectados por esta enfermedad en España verán así parcialmente paliados sus irreversibles efectos, que precisan de atención permanente para cuestiones tan básicas como respirar o comer, siendo apoyos imprescindibles sin los cuales habría un riesgo de muerte. Esos 500 millones se destinarán al coste de los profesionales que atenderán a esos usuarios una vez que ya por fin se les reconoce el mayor grado de dependencia.
Ha sido la presión de los afectados y sus familiares lo que ha logrado que, tras retrasos de varios años, finalmente se atendieran sus lógicas reivindicaciones. Se estima que desde que se aprobó la Ley ELA en 2024, más de 2.000 enfermos han fallecido sin poder beneficiarse de las ayudas previstas, y algunas cifras indican que 900 personas fallecieron solo en un año sin recibir estas ayudas.
Tarde para esas personas llega este reconocimiento, que al menos en parte paliará los angustiosos síntomas bajo los que tienen que sobrevivir los pacientes. Esos que no lograron ver en vida esta noticia, se encuentran entre las 93 personas que mueren cada día esperando una ayuda a la dependencia. Una cada 15 minutos muere sin haber recibido la ayuda a la que tenía derecho dentro del Sistema de Atención a la Dependencia. En 2024, fueron 34.252 las personas que fallecieron aguardando una valoración o asistencia.

Un par de días antes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llevó al líder del régimen ucraniano, Volodímir Zelenski, al Museo Reina Sofía para ver el Guernica de Picasso y ambos posaron ante el cuadro para anunciar que España financiará con más de 800 millones de euros un nuevo paquete de ayudas para Ucrania.
La celeridad con la que esta importante cantidad de dinero es aprobada es sorprendente, de un día para otro. Se suman estos 800 nuevos millones a los 11.100 millones de euros que se estiman se ha entregado a Ucrania para compra de armas desde el inicio de la operación militar especial de Rusia.
Además, el uso grosero del Guernica supone un burdo intento del entramado militarista atlántico de apropiarse del símbolo por excelencia contra la guerra, que trata de volverlo del revés y usarlo para los propósitos de la OTAN. Se trata de una burla a la memoria histórica, porque Picasso jamás pensaría en servir de photocall para aquellos que hacen de proxy en guerras por delegación, sino al contrario, para recordar a los pueblos las infamias de los que bombardean a su propio pueblo por órdenes extranjeras.
Resulta grotesco que el Gobierno que se vanagloria de ser el «más progresista» sea el que más ha degradado el estado de bienestar, el que peores resultados en la Sanidad Pública o en Servicios Sociales está ofreciendo, dejando a su pueblo a los pies de los caballos y convertido en verdadera carne de cañón para guerras injustificadas. Mientras tanto, las empresas del IBEX 35 anuncian beneficios récord y los rentistas encuentran sus máximos beneficios en la especulación a través de fondos de capital extranjero, que se lucran con necesidades básicas como la vivienda.
En realidad es este Gobierno (y la anterior legislatura) el «más militarista» de la historia, el más sumiso a los designios del imperialismo, y el que más mentiras ha contado para engañar a su propio pueblo.









Ojalá tener el gobierno fuera tener todo el poder. Ojalá fuera posible olvidar la existencia de un imperio americano que, en medio de su lenta decadencia, hoy tiene más poder que nunca sobre Europa. España, dentro de todo, puede estar orgullosa de resistir todo lo posible donde otros parecen someterse muy voluntariamente.