Comparecen ante la jueza 4 peritos relativos a la casa de la calle Estébanes nº 12-14 de Zaragoza, dos profesores por APUDEPA y dos por el Ayuntamiento de Zaragoza, jefes de servicio de inspección urbanística.
Donde los doctores peritos expertos ven mérito en la historia de la arquitectura y su posible rehabilitación, los jefes del servicio técnico sólo ven excrementos ruina y un peligro para los transeúntes de la calle que no fue justificado.
Antes de ayer día 4 de junio en el juzgado, Palacio de la Justicia-edificio de Vidal de Canellas en Zaragoza, comparecieron ante la jueza para confrontar los cuatro peritos relativos a la antigua casa Palacio de la calle Estébanes 12 14, derribada recientemente por ruina inminente declarada por inspección urbanística del ayuntamiento de Zaragoza. En representación de Apudepa comparecieron ante la jueza dos peritos especialistas, doctores, en historia del arte y restauración arquitectónica, respectivamente. Y por el ayuntamiento los dos jefes de servicio de inspección urbanística. Los técnicos en defensa del patrimonio han explicado ante la jueza los valores del edificio tanto desde el punto de vista de la historia de la arquitectura como en el de su restauración, quedando claro los valores de antigüedad, época de Reyes Católicos, como el de su singularidad, pues se mencionaron aspectos únicos, como fue el caso del tipo de madera usada, anterior a 1500. A estos valores, los técnicos del ayuntamiento sólo han reflejado la situación lamentable del edificio, reiterando que estaba llena de excrementos, palomino, algunos puntales caídos y la presencia de algunas humedades, así como el riesgo para las viandantes, lo que a su parecer hacía insalvable el edificio, todo ello frente a las tesis del arquitecto de la parte recurrente a la ruina inminente, objeto del recurso y del contencioso interpuesto por Apudepa.
Escuchando a una y otra parte, llegamos a las siguientes conclusiones:
- El ayuntamiento ha tenido dos tipos de intervenciones a lo largo de 25 años.
La primera hacia el año 2000 fue catalogadora y conservadora, a instancias de la arquitecta Úrsula Heredia, pues con los planteamientos restauradores de la cubierta y catalogación del edificio lo salvaron de la ruina; la segunda, la actual, demoledora, impulsada desde el equipo de inspección urbanística, que desde el minuto cero ha ordenado un tipo de intervención de derribo integral, por cuanto se empezó precisamente por desmantelar el tejado previamente rehabilitado, como ya hemos dicho.
- Dichos técnicos responsables no tuvieron a bien investigar las causas de la ruina parcial de una pared del edificio anexo al edificio principal de Estébanes 12 14, pared recayente a la parte posterior colindante al edificio-terraza de la calle Libertad número 8- 10, lo que como dijo la jefe de servicio provocó el colapso de 9 m² de dicha pared, caída sobre los baños de la citada terraza, por lo que, en consecuencia, imposible que afectara al lado opuesto de la casa, la fachada, y por tanto a los transeúntes. La abogada de Apudepa les preguntó si pudo provocarlo la fuga de agua de dichos baños y la de la barra del bar lo que daría lugar al hundimiento la citada pared del edificio anexo y por tanto a la ruina posterior provocada. Nada se habían preguntado ni sabían al respecto.
- También la abogada mostró en imagen el corte de sierra de unos maderos situados precisamente en el patio gótico de época de Reyes Católicos, lo que indica que ni esa parte, ni otras del edificio, se hundían por causas atmosféricas, sino simplemente se han hundido por la empresa encargada de esta tarea a órdenes del ayuntamiento Zaragoza.
- También los expertos en arquitectura dieron mucha importancia para la historia de la ciudad la conservación in situ del patio gótico, aclarando que al estar en la planta baja del inmueble de ninguna de las maneras había necesidad de desmontarlo y reubicar, simplemente había que dejarlo en su emplazamiento original y que este tipo de actuación demoledora hubiera sido imposible en el centro gótico de Barcelona. Se hizo hincapié en la importancia de la escalera y de la fachada, todos ellos elementos a conservar según la ficha catálogográfica del ayuntamiento, pero incomprensiblemente se han derribado como consecuencia de las prisas y el caso omiso al recurso que interpuso Apudepa inmediatamente después de decretada la ruina inminente.
En definitiva, la audiencia nos sirvió para llegar a la conclusión, entre otras muchas cosas, para plantear que sin un servicio específico e independiente de patrimonio histórico arquitectónico en el ayuntamiento zaragozano, compuesto por un equipo de profesionales expertos en la materia, como lo hubo en la época de Úrsula Heredia, será imposible que este ayuntamiento adopte una práctica conservadora sobre los edificios catalogados y todos aquellos que están por catalogar. En consecuencia, de no rectificarse el rumbo, el patrimonio arquitectónico de Zaragoza en los próximos años irá cayendo como un castillo de naipes, sencillamente porque los servicios de inspección urbanística no saben ver la carga histórica de los edificios y tampoco entienden de memoria y urbanismo de la Zaragoza antigua. Ahora, esta deleznable situación la están sufriendo los palacios y casas solariegas transformadas en la segunda mitad del siglo XIX por casas de pisos, como ha ocurrido en la de la citada calle Estébanes 12 14, y ya está sufriendo la de la calle Jusepe Martínez, que perteneció al marqués de Villalba y donde vivió el reconocido pintor Jusepe Martínez, sobre la que ahora precisamente se ha empezado a obrar para reconvertirla en un hotel.
Hacemos un llamamiento a los grupos políticos de la oposición para que ejerzan en la línea propuesta, la de recuperar el servicio de patrimonio histórico arquitectónico, a fin de garantizar a medio y largo plazo soluciones más propias de una ciudad culta, de acuerdo a la constitución y a las leyes de patrimonio, también a los vecinos de Zaragoza que deben ejercer una actitud crítica y reclamar lo que nos pertenece a todos. Zaragoza, 5 de junio de 2026.








