Liberté, Égalité, Fraternité et nucléaire

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Miquel Cuenca Martínez

La energía nuclear como base para la transición y liderazgo energéticos de Francia

Nuestra sociedad siempre aspira a ser la número uno. Propio de un sistema que ha querido primar más al individualismo que a la cooperación civil. En el aspecto geopolítico podemos trasladar el comentario inicial a la aspiración de las potencias mundiales para dominar el planeta. Para ello, como se ha hecho a lo largo de la historia, los países deben predominar en un ámbito pionero o «del momento» que pueda configurar todo el hemisferio. El imperio romano y su expansión gracias a sus ejércitos son un claro ejemplo de factores -la organización militar- para modular y liderar el mundo.

En pleno 2021, el factor que ha condicionado al mundo entero y, concretamente a la Unión Europea, donde nos centraremos en el artículo, ha sido la energía: concretamente la de la electricidad con el aumento del precio de la luz a niveles nunca antes vistos. El valor marginal (el más alto), que es cómo se rige el precio del mercado de la energía, ha sido el del gas natural. Por tanto, si el precio del gas sube, el de la luz también. Un incremento que ha sido provocado por la subida de impuestos a las emisiones de CO₂ del gas. Un aspecto negativo por dos factores importantes: el gas es la energía que más se consume en la UE y el 90% de esa energía, según la presidenta de la Comisión de la Unión Europea Ursula Von Der Leyen, es importada de Rusia.

De este modo, los países de la Unión se ven en una situación delicada frente al aumento del precio de la luz al depender de una energía alta en emisiones de CO₂ y por parte de un país, Rusia, que jugará políticamente con la UE para importar su gas allí. Nada es gratuito en la geopolítica.

Por tanto, la soberanía energética para no depender del exterior y la necesaria transición energética hacia un modelo sostenible son los dos factores principales para liderar Europa y el mundo. Francia quiere conseguirlo con la hegemonía de la producción energética renovable y la energía nuclear, muy polémica y criticada por los sectores ecologistas, será el pilar para iniciar su carrera por el liderazgo energético. Pero, ¿es tan mala la energía nuclear? A diferencia del gas natural, no produce emisiones de CO₂ y como comenta el operador nuclear, Alfredo García, “necesitamos la energía nuclear para realizar una transición hacia las energías bajas en CO₂”. Por otra parte cabe recalcar que la energía nuclear es de producción propia: un factor que permitiría a los países que la usen una cierta independencia energética. Por ejemplo, en España tenemos grandes reservas de uranio para llegar a producir grandes cantidades de energía para el país y para su exportación abriendo, de este modo, nuevos mercados. Entonces, reforzar las energías renovables como la eólica y la solar, en este caso mediante reactores y centrales nucleares, es una necesidad porque no siempre hace sol ni hace viento.

El sector nuclear puede ser rentable y beneficioso para erigir un nuevo modelo energético soberano y poco contaminante que dé entrada a las renovables. Francia también lo cree. El presidente, Emmanuel Macron, como indica El Economista, invertirá 30 millones de euros en reindustrializar el país «dando peso a la energía nuclear» con la construcción de reactores modulares SMR, más innovadores y con una mejor gestión de los residuos nucleares. Priorizar el gas, como en el caso de la Unión Europea, es un error para el medio ambiente y las aspiraciones soberanas frente a los intereses de los mercados energéticos extranjeros.

Francia produce el 70 por ciento de su energía con sus centrales nucleares y es el segundo máximo productor de electricidad nuclear, según El Diario. Unos hechos que provocan que los precios de la luz en el país sean más moderados que en otros países europeos al no depender energéticamente del exterior. Aspira a convertirse en la primera potencia sin emisiones de dióxido de carbono mediante las renovables y energía nuclear: con una transición energética sostenible; soberana, gracias a la producción propia; sin tabúes nucleares y realista, al fin y al cabo, debido a la inexistente posibilidad de producir electricidad, por ahora, únicamente con energías renovables. Un proceso de sostenibilidad con garantías para crear trabajo y soberanía industrial edificado con el lema que define a Francia: libertad, igualdad, fraternidad y, ahora, energía nuclear.

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