Izquierda Castellana se posiciona contra las medidas queer del Ministerio de Igualdad: «Atentan gravemente contra los derechos de las mujeres»

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Izquierda Castellana se ha posicionado claramente contra las propuestas del ministerio de Igualdad dirigido por Irene Montero, basadas en las teorías queer que «atentan gravemente contra los derechos de las mujeres» En una intervención de las mujeres castellanas en la conmemoración de la Batalla de Villalar, se ha hecho público un comunicado que reproducimos a continuación en el que la organización nacionalista de izquierdas, deja clara su postura contraria a las doctrinas neoliberales importadas de la posmodernidad norteamericana.

Izquierda Castellana pasa a formar parte de esta manera de las organizaciones políticas de la izquierda que se pronuncian abiertamente frente a lo queer, como también han hecho el Partido Comunista de los Trabajadores de España, el Partido Comunista Obrero Español, el Partido Feminista o el Frente Obrero entre otros.

Reproducimos a continuación el comunicado hecho público por Izquierda Castellana:

Intervención de mujeres castellanas en Villalar 2021.

El contexto actual de la crisis (sanitaria, política y económica) y el desmantelamiento del Estado del Bienestar ha afectado de manera evidente a las mujeres. Los derechos que se habían conseguido tras décadas de ardua lucha y que se daban por inamovibles vuelven a ponerse en tela de juicio. El nuevo impulso que ha adquirido la ultraderecha ha contribuido a recuperar el machismo más rancio, y en el otro lado tenemos a una pseudoizquierda que ha vendido a las mujeres y que nos quiere desbancar de nuestro propio movimiento.

La precariedad y paro tienen nombre de mujer.  La actual crisis sanitaria está dejando una gran crisis económica, con graves consecuencias para las mujeres: desempleo, regulaciones de empleo, brechas salariales y temporalidad, todo ello genera un escenario propicio para disparar el riesgo de exclusión social y la feminización de la pobreza. “No olvidéis jamás que bastará una crisis económica, política o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados”; sabias palabras de Simone de Beauvoir.

Estamos ante un ataque brutal y radical contra el feminismo, que es el movimiento político que lucha contra la explotación y la dominación de las mujeres, por parte tanto de las teorías queer como el transfeminismo, estas teorías no pueden ser la vanguardia en un mundo en el que muchas mujeres sufren violencia sexual, ausencia de derechos, reclusión, matrimonios forzados, mutilación o muerte por el hecho de haber nacido en un cuerpo de mujer. Nos quieren hacer creer que el sexo es un constructo y no una realidad sobre la que se edifica la subordinación sexual.

El activismo queer supone una extensión de la ideología neoliberal que culpa a la persona oprimida de su propia opresión, como el que culpa al pobre de su pobreza; La teoría queer es tan sexista que cualquier mujer que se salga de la norma de la feminidad es identificada como trans. No conciben una mujer fuerte y valiente.

Son teorías elitistas,  individualistas que comprometen la acción colectiva,  atacan  las bases mismas de la teoría feminista y pueden acabar por despolitizar al movimiento feminista; negando a las mujeres y denominándolas cisexuales se desacredita al movimiento feminista como movimiento de emancipación política y no vienen a solucionar ninguno de los problemas que afrontamos las mujeres.

Considerar el “género” no como un factor de discriminación sino como una identidad voluntaria afectará a las mujeres en ámbitos tan diversos como el deporte, la estadística, la salud, los espacios exclusivos de las mujeres, las cuotas paritarias de representación, las ayudas y un largo etcétera. Es muy ingenuo pensar que los hombres no harían eso; la mayoría no lo harán, pero los que lo intentarán son precisamente los hombres por los que las mujeres nos preocupamos y las consecuencias pueden ser graves.

Las propuestas legislativas que nos propone el mal llamado Ministerio de Igualdad impregnadas de la teoría queer, atentan gravemente contra los derechos de las mujeres, y son propuestas hechas sin escuchar a una de las partes implicadas: las organizaciones de mujeres que vienen denunciando esas nefastas consecuencias. Ni el Gobierno, ni la Ministra de Igualdad ni los partidos políticos pueden hablar de políticas de igualdad si eliminan o fraccionan el factor que permite identificar el origen de la discriminación de las mujeres.

Ninguna de estas leyes ayudará a las personas transgénero, que necesitan leyes para protegerlas contra el acoso y la discriminación, acceso rápido a los servicios de salud, y cuando corresponda a servicios especializados en cuestiones de género; pero en lugar de poner la vista en estos derechos exigen ser aceptadas como parte del sexo opuesto, con ello están contribuyendo más que nadie a que desaparezca el sexo mujer, olvidando que las amenazas hacia los trans no provienen de las mujeres.

No podemos obviar que las teorías queer y el transfeminismo son el primer paso en el negocio más amplio del transhumanismo, que será si no lo paramos, el gran negocio del siglo XXI: coronar el imperio de los deseos individuales, todo lo que se desee se debe obtener, amasar fortunas, ejemplo de ello son: la prostitución, el porno, los vientres de alquiler, mano de obra barata, etc., por supuesto, solo lo obtendrán las élites que puedan pagarlo a costa de las clases populares y los cuerpos de las mujeres.

La Constitución del 78 y su loado “consenso” supusieron una traición a todas las luchadoras por la democracia, pues se levantaron sobre las mismas estructuras políticas, económicas, militares y judiciales de la dictadura, no se depuraron responsabilidades, jamás se hizo justicia a las personas vencidas y represaliadas. Pero si hubo un grupo doblemente traicionado fue el de las mujeres. Todas perdimos, vimos arraigarse sobre nuestras vidas los largos tentáculos del sistema patriarcal con más fuerza que nunca, las mujeres quedamos fuera de la redacción constitucional y, con nosotras, la mayor parte de nuestras reivindicaciones. La Constitución del 78 consolidó un modelo de Estado patriarcal que ha permitido perpetuar las desigualdades que todavía persisten. La lucha feminista no se podrá materializar sin un cambio de Régimen, sin que se produzca un cambio fundamental en la forma de Estado.

Este año se celebra el V Centenario de la Revolución Comunera. Tenemos un testigo no solo para recoger, sino para llevarlo hasta la victoria, donde la organización feminista y la lucha popular son fundamentales para la consecución de auténticos objetivos de cambio. Esa es hoy nuestra principal tarea.

¿Qué necesitamos las mujeres para revertir este año horribilis? Volver a reivindicar el término “mujeres”, que molesta en los círculos académicos y políticos; un feminismo que salvaguarde como sujeto político “el nosotras, las Mujeres”; un movimiento feminista que sea abolicionista del género, de la prostitución, de la pornografía, de los vientres de alquiler, que siga luchando contra la violencia hacia las mujeres por el mero hecho de ser mujeres. Un feminismo político, con incidencia en los movimientos sociales, que luche por un cambio de Régimen. Un feminismo castellano que defienda a las mujeres de nuestro pueblo.

Villalar 2021

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