Gobierno de coalición sí, pero feminista no (Parte II)

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Tenemos 2021 recién estrenado y todas/os deseamos que nos vaya mejor este año; en muchos aspectos tiene que ser mejor, y en el desarrollo e implementación de políticas Feministas con enfoque transversal desde luego que tendrá que ser mucho mejor. El balance de este primer año de legislatura de un Gobierno de Coalición de partidos de izquierdas, que se autodefine como Progresista y Feminista, para el Movimiento Feminista es muy negativo y decepcionante. Soy activista Abolicionista, militante y votante de Podemos, y suscribo ese balance para el Gobierno en su conjunto porque hay datos que sustentan esa valoración, como previamente expuse en la Parte I, y continuaré haciendo en la Parte II.

Es prioritario que una parte de la izquierda, y desde luego este Gobierno de Coalición, recupere su juicio crítico y aprenda a diferenciar entre Teoría Feminista, que siempre ha reivindicado la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades entre mujeres y hombres, y exigido un cambio del sistema porque es estructuralmente desigual; y un discurso tradicionalista que acata el sistema y su desigualdad porque sigue el “orden natural” que marca lo que es “propio de hombres” y lo que es “propio de mujeres”, y el “empoderamiento” consiste en aceptar y gestionar lo que el sistema dice que te corresponde (pornografía, prostitución, asistencia sexual, vientres de alquiler, precariedad socioeconómica, temporalidad laboral, brecha salarial y de cuidados, etc).

Ejemplos de discurso pseudofeminista que ocultan su núcleo tradicionalista:

  1. ”Excluidas y marginales: Una aproximación antropológica”, Dolores Juliano 2004:
  • ”En este libro me ocupo de algunos de los distintos colectivos de mujeres que quedan fuera de los cánones de conducta considerados deseables dentro del modelo patriarcal: madres solas, trabajadoras sexuales y lesbianas; o que son discriminadas a partir de su aspecto físico o su edad. Para todos estos sectores (y otros muchos que no trato, por ejemplo drogadictas, discapacitadas o minusválidas, gordas o mujeres delincuentes) guarda la sociedad un rechazo (…) ¿Cómo se construye el  rechazo social de las mujeres que no se atienen al modelo tradicional de amas de casa? ¿Por qué parece tan legítimo tratar el trabajo sexual como una perversión? ¿Qué tiene de “natural” la condena a las sexualidades alternativas, o a las relaciones afectivas de las mujeres mayores? ¿Por qué parece legítimo privar de derechos civiles a las personas inmigrantes?” (El discurso de Juliano, a diferencia del elaborado por Gayl Rubin, no comete el error de situar a las lesbianas y “trabajadoras sexuales” junto a proxenetas y pederastas, lastrando así su discurso; Juliano es más hábil  y consigue mucha mayor aceptación cuando predica como un dogma de fé, que hay que aceptar que la prostitución es trabajo). 
  • ”Lo que ponen en acción las trabajadoras sexuales con sus clientes son las mismas prácticas que realizan las personas no estigmatizadas en su vida de pareja, y lo único que las diferencia es que explícitamente ponen un precio y cobran por esta actividad. Esto es, agregan un elemento mercantil a una práctica en sí banal”.
  • ”Parece ser que la sociedad necesita controlar la sexualidad de las mujeres, poniendo delante de ellas el espantajo imaginario (en tanto que no refleja más que muy lejanamente las condiciones de vida de las trabajadoras sexuales o de las lesbianas, pero real en cuanto a los efectos estigmatizantes que produce) de unas personas a las que se les niega reconocimiento y legitimidad, y (en el caso de las prostitutas) cuya estigmatización dificulta objetivamente sus posibilidades de interactuar socialmente e incluso de organizarse.”
  • ”El rechazo social se acrecienta cuando los estigmas se suman unos a otros o se combinan con otros estereotipos desvalorizadores. Tal es la situación que padecen las mujeres inmigrantes en general y más particularmente las que se dedican al trabajo sexual. Múltiples distorsiones se acumulan sobre sus conductas. Estudios sesgados, que tienen dificultad para ver en las mujeres viajeras otra cosa que víctimas y engañadas, estereotipos racistas y prejuicios étnicos y religiosos (…). Otro plus de rechazo lo reciben las trabajadoras sexuales si son jóvenes, situación en que se las ve solamente como víctimas sin proyectos propios, al igual que si son ancianas. Aquí los imaginarios sociales las ven como especialmente desprotegidas”.

La invisibilización del DAÑO en este discurso para mí es indecente; la denominación de “mujeres viajeras”, ocultando que la mayoría son mujeres obligadas a viajar por las condiciones socioeconómicas que el neoliberalismo impone, y que las convierte en mujeres empobrecidas candidatas ideales para sostener el negocio de la explotación sexual, que necesita para funcionar mujeres “consintientes”, la considero intolerable; silenciar que habitualmente las muchachas jovencísimas que están en situación de prostitución tienen un historial de abusos sexuales, e incluso cargas familiares que afrontan en solitario como pueden, me resulta inadmisible. Y considero indecente, intolerable, inadmisible y FALSO que sea una práctica banal comprar la impunidad para el ejercicio de la violencia sexual, porque eso es lo que hacen los prostituidores: pagar para imponer contactos sexuales sobre una mujer que no los desea, ni los elige ni los controla, pero Dolores Juliano y el grupo “de investigación” que fundó, LICIT (Línea de Investigación y Cooperación con las Inmigrantes Trabajadoras Sexuales), nunca estudia la conducta del prostituidor, sólo es descrito como un hombre corriente con gustos corrientes, un hombre como otro cualquiera que sigue el “orden natural” y hace cosas “propias de hombres”. Y lo alarmante es que “esto” lo escribió una Doctora en Antropología, docente en la UB y se publicó en la colección Feminismos, en consonancia con lo que aparece en su biografía en Wikipedia: “Su producción científica siempre ha estado acompañada por un compromiso social y feminista relevante”.

  1. ”Teoría King Kong”, Virginie Despentes 2006:
  • ”Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las camioneras, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica. Y empiezo por aquí para que las cosas queden claras, no me disculpo de nada ni vengo a quejarme (…). (¿A quién me recuerda a mí esta forma de iniciar el libro, donde la enumeración de mujeres sin especificar qué tipo de abuso de poder sufren invisibiliza los distintos tipos de DAÑO y consigue difuminar la responsabilidad de los causantes? ¡Ah sí, a Dolores Juliano!).
  • ”Hice autostop, me violaron y volví a hacer autostop. (…) Busqué información, pero ninguna mujer después de haber pasado por una violación había podido utilizar el lenguaje para hacer de esa experiencia el tema de una novela. Nada, ni guía ni compañía. (…) Encontrar un artículo de Camille Paglia sobre la violación me impactó, era algo así: “Es un riesgo inevitable, es un riesgo que las mujeres deben tener en cuenta y deben correr si quieren salir de sus casas y circular libremente. Si te sucede levántate, desempólvate y pasa a otra cosa. (…). Nos obstinamos en hacer como si la violación fuera algo extraordinario y periférico, fuera de la sexualidad, evitable. Como si concerniera tan solo a unos pocos, agresores y víctimas, como si constituyera una situación excepcional, que no dice nada del resto. cuando, por el contrario, está en el centro, en el corazón, en la base de nuestra sexualidad.” 
  • ”He sido puta, me he paseado por la ciudad con tacones altos y escotes largos sin rendir cuentas a nadie, cobraba y me gastaba cada céntimo que ganaba”.
  • (…) porque la violación fabrica a las mejores putas. Una vez abiertas por la fuerza guardan, a veces a flor de piel, algo marchito que excita a los hombres, un toque desesperado y seductor. (…) Estoy segura de que hay como un olor, algo que los machos detectan y que les excita especialmente”. (Así que, según Despentes, en las violaciones y en la prostitución se reproduce el “orden natural” y los hombres se limitan a hacer “cosas propias de hombres”, y lo maravilloso de este sistema capitalista es que nos permite sacar provecho de ello “agregando un elemento mercantil”, exactamente igual que predica Dolores Juliano).
  • ”Si tuviera que dar un consejo a una chavalita le diría que hiciera las cosas sin tapujos, que conservara su independencia y que si quiere saque provecho de sus encantos, en lugar de casarse, encerrarse, parir y dejar que un tipo al que ella no soporta y que no la lleva de viaje le ponga un cerrojo”. (Pues si yo tuviera que darle un consejo a una chavalita le diría que leyera y conociera a teóricas Feministas que le explicarían en qué consiste la Igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades, y por qué es necesario acabar con un modelo de socialización androcéntrico que genera discursos tan tradicionalistas y retrógrados como el de Despentes).
  • ”A menudo las cosas son exactamente lo contrario de lo que nos dicen que son, la figura de la puta es un buen ejemplo: cuando afirmamos que la prostitución es violencia contra las mujeres es para que olvidemos que es el matrimonio lo que constituye una violencia contra las mujeres, y de modo general todo lo que aguantamos. Aquellas que se dejan follar gratis quieren que su opción sea la única posible”. (Según Despentes las mujeres sufren violencia porque los hombres siempre van a hacer “cosas propias de hombres”, y precisamente porque están pillados por su naturaleza podemos cobrarles y empoderarnos. Como el discurso pseudofeminista de Despentes es un reflejo de lo que predica Juliano, mi valoración sobre el servicio que ambas han prestado al neoliberalismo y sobre el DAÑO que han contribuido a invisibilizar es el mismo).

La biografía de Despentes de Wikipedia nos dice: “Su ideario gira en torno a una crítica feminista de clase, descontenta con los valores tradicionales de la alta sociedad francesa. Su rechazo a las convenciones sociales, como por ejemplo el matrimonio, articulan su obra; igualmente su defensa de la prostitución y la pornografía como herramientas de empoderamiento femenino”.

Tal vez sea esa la razón por la que esta mujer y su ensayo aparecen en la nefasta e inaceptable Guía para la educación afectivo sexual ,“Els nostres cossos, els nostres drets”, editada por la Conselleria de Educación y avalada por la Conselleria de Igualdad de la Generalitat Valenciana, que ha sido elaborada incumpliendo las directrices marcadas por la Ley Orgánica 3/2007 de 22 de marzo, para la Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres, que estipula lo siguiente:

  • ”Resulta necesaria una acción dirigida a combatir todas las manifestaciones aún subsistentes de discriminación, directa o indirecta, por razón de sexo y a promover la Igualdad real entre mujeres y hombres, con remoción de los obstáculos y estereotipos sociales que impiden alcanzarla”.

Desde el Front Abolicionista-PV pedimos en Julio del año pasado al Conseller de Educación la retirada de esta Guía, hicimos pública esta petición ante la prensa y explicamos con ejemplos extraídos de la Guía las razones que avalan esa petición. Pero la Conselleria de Educación la sigue ofreciendo como recurso educativo y además cuenta con la aprobación de la Conselleria de Igualdad. Desde el Front  hemos denunciado, y seguiremos haciéndolo, que el contenido no sigue criterios coeducativos y aportando ejemplos que lo demuestran; uno más para la colección es que en el Capítulo 6 “Contra el abuso, empoderamiento”, una figura referente sea Virginie Despentes y su ensayo “Teoría King Kong”, en la Guía se habla de la violación que sufrió junto con una amiga, y aparecen frases textuales del libro, una de ellas es: “Despentes define como una espada de Damocles entre las piernas  esa doble obligación de saber que no hay nada tan grave y, al mismo tiempo, que no debemos  defendernos ni vengarnos”. Y en ningún párrafo de los que la Guía dedica a Despentes aparece la opción de  denunciar la violación, asistir a terapia, explicar que la violencia sexual se aprende y, por tanto, no es inherente a los hombres, sino enseñada y permitida, y que la pornografía y la prostitución la perpetúan. Nada de esta información aparece. Señor Conseller de Educación, Señora Consellera de Igualdad de la Generalitat Valenciana, ¿seguirán respaldando esta Guía como recurso pedagógico elaborado siguiendo directrices igualitarias?

Pero no quiero acabar con este mal sabor de boca porque sí que existen mujeres feministas referentes que saben que este sistema socioeconómico patriarcal y su socialización androcéntrica hay que cambiarlo, porque la subordinación y la opresión causan un daño enorme. Y una de esas magníficas mujeres es Sonia Sánchez, una superviviente de la prostitución, escritora y formadora, que no aparece en la nefasta Guía porque es Abolicionista, y explica con claridad lo que la Guía oculta cuando habla de “trabajo sexual”, en las II Jornadas Abolicionistas de EHMA:

  • ”¿Por qué hay mujeres prostituidas que asumen y defienden la identidad de “trabajadora sexual?”. Porque para ellas tiene la misma funcionalidad que un corsé terapéutico, sostiene por fuera lo que internamente causaría problemas: como “trabajadora” los golpes, insultos, violaciones, vejaciones pasan a ser “gajes del oficio”, ¿qué trabajo no tiene inconvenientes? Pero esta identidad se asienta en tres enunciados que se retroalimentan y comparten un mismo origen, el autoengaño como estrategia de supervivencia:
  1. El 1º es el falso orgullo: mi trabajo es así, todas/os vendemos algo y no siempre nos gusta, la cantidad de clientes que tengo demuestra lo buena vendedora que soy, es un trabajo porque yo vivo de esto.
  2. El 2º es el mito de la “libre elección”: yo decido, yo elijo al cliente, yo pongo el precio. No es cierto, el prostituidor quiere un cuerpo concreto y es el que busca y el que elige; el precio nunca lo fija la mujer sino sus características, la edad, el aspecto, el color de piel, la necesidad económica que arrastres, la competencia que te hacen otras mujeres; el prostituidor quiere unas prácticas concretas de un modo concreto y las impone con el pago.
  3. El 3º es la negación del dolor y la violencia: las voces de las mujeres que afirman que es un trabajo nunca hablan de la violencia, ni de enfermedades y secuelas, ni de asesinatos ni de suicidios, no cuentan que la integridad física de las mujeres en prostitución siempre está en riesgo, que todas en algún momento, o en muchos momentos, hemos temido por nuestra vida. La inmensa mayoría de las mujeres prostituidas y traficadas carecemos de formación y preparación para desenvolvernos laboralmente, pero tenemos las mismas necesidades básicas que las preparadas, así que nos aferramos a lo que nos permite mantenernos, y forzamos a nuestra mente a asumirlo como sea.”

Ni este testimonio ni otros parecidos aparecen en las “investigaciones” de Dolores Juliano ni de LICIT.

En este artículo he pedido que este Gobierno de Coalición, que afirma ser de izquierdas y Feminista, desarrolle Políticas Feministas YA. Para ello ha de  seguir la Agenda Feminista, configurada siguiendo los principios teóricos fundacionales de la Teoría Feminista e implicada en la consecución de una sociedad igualitaria, que sólo así podrá ser socialmente justa.  Ningún discurso pseudofeminista busca un cambio estructural ni habla de políticas igualitarias, y mucho menos de justicia social, aceptan la desigualdad pero “agregando un elemento mercantil” (que “esto” haya colado como un argumento feminista cuando es neoliberalismo puro, es de vergüenza). Pero como siempre explica mi admirada maestra Neus Albertos, el Feminismo tiene Hª y Memoria. Por eso, ante lo comprobado hasta ahora, Gobierno de Coalición sí, pero Feminista NO.

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